EE.UU. niega visa a opositor cubano "violento"

Opositor Tomás Ramos (Foto: Raquel Pérez).
Image caption Ramos afirma sentirse herido, frustrado y traicionado por el gobierno de los EEUU.

La Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba acaba de negar la visa a un opositor anticastrista aduciendo que realizó actividades violentas contra el gobierno cubano, según informó a la BBC el propio afectado, Tomás Ramos.

La representación diplomática no respondió a las consultas hechas por la BBC respecto a la aplicación de esta política en el caso de Cuba, donde normalmente los activistas políticos violentos siempre habían recibido visa estadounidense, incluso en casos de asesinato.

Tomás Ramos inició sus actividades en la década de los años 60 y vivió en la Florida, desde donde viajaba clandestinamente a Cuba para realizar acciones violentas, como destrucción de torres de comunicación y organización de alzamientos armados.

Perteneció a varios grupos anticastristas de Miami, los cuales lo enviaban la isla a cumplir misiones, razón por la cual fue capturado varias veces y por la que cumplió largas penas de prisión. El pasado año salió de la cárcel e intentó infructuosamente regresar a EE.UU.

La CIA se olvida de Dumbo

Image caption La Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana no respondió a las consultas de BBC Mundo.

Tomás Ramos dijo a la BBC que se sentía traicionado porque "el gobierno de EE.UU. siempre supo las actividades que desarrollábamos, entrenábamos en los Everglades (en la Florida), nos movíamos con armas por Miami y hasta hice un curso de explosivos".

El disidente aseguró que su última entrada clandestina fue organizada en 1989 por el Partido Unidad Nacional Democrática (PUND), con sede en Miami. El objetivo del comando era derribar las antenas de comunicaciones de hoteles habaneros.

Sin embargo, Ramos traía otra misión: contactar con altos oficiales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas para organizar un golpe de Estado. La tarea fue encargada por el Coronel de la CIA Frank Sturgis, el oficial que lo había reclutado.

Ramos explica que "tenía una vieja relación con Frank, en Miami yo era 'Dumbo" y él me entregaba US$500 mensualmente. Cuando iba a salir para Cuba me dio una cápsula plástica con los nombres de los oficiales cubanos que debía contactar para organizar el golpe".

¿Y los que viven en Miami?

Tomás Ramos salió en libertad en 2008, después de cumplir 18 años de prisión. Inmediatamente inició los trámites para regresar a EE.UU., donde su madre se encuentra viviendo en un asilo. Sin embargo, se le negó la visa aduciendo su pasado violento.

Image caption Ahora la violencia armada es un argumento para negar las visas.

La sección de intereses no ha respondido a las preguntas de la BBC al respecto, y un portavoz se limitó a decir oficiosamente que "es política de EE.UU. en todo el mundo no otorgar visado a aquellas personas que hayan realizado acciones violentas".

Sin embargo, esa era una política que no se aplicaba a los cubanos; de hecho por las calles de Miami se pasean libremente muchos de estos militantes. El más destacado de todos es Luis Posada Carriles, autor confeso de muchos atentados, entre ellos el derribo de un avión civil con decenas de pasajeros.

Ramos no entiende "como es que se me niega a mí y no a toda esa gente, entonces ellos tampoco podrían estar en EE.UU. También a esos luchadores por la libertad -que se merecen todos mis respetos- se les está llamando terroristas".

Herido, frustrado y engañado

"No entiendo cómo me pueden negar la visa cuando el gobierno de EE.UU. fue el promotor de todas las organizaciones violentas en las que estuve", dice Tomás y agrega indignado: "Nuestras acciones eran bien conocidas por el gobierno".

Ramos explica que "todas las organizaciones a las que yo pertenecí eran legales allí", y agrega que esta nueva política "afecta a muchos hombres que lucharon por la libertad, mandados por ellos mismos (por Washington) y que hoy están en prisión".

"¿Cómo se le puede negar el derecho de asilo a una persona que luchó por ellos?", se pregunta y afirma que los actuales funcionarios diplomáticos no entienden que "nosotros trabajábamos con el gobierno" estadounidense.

Además cuenta que estuvo 30 años preso en tres condenas: "Recorrí casi todas las prisiones de Cuba, cumplí misiones para varias organizaciones y para la CIA y hoy me niegan la entrada a EE.UU. Yo me siento herido, me siento frustrado y me siento engañado".

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