La crisis hondureña cruzó la frontera

Mientras el presidente depuesto de Honduras intenta organizar el regreso a su país desde su improvisada base de operaciones en Nicaragua, sus esfuerzos parecen estar teniendo un mayor impacto en suelo nicaragüense que en el país del que fue expulsado luego del golpe de Estado del 28 de junio pasado.

Image caption El depuesto presidente de Honduras exploró diversas zonas por donde regresar a su país desde Nicaragua.

Tras una intentona que le permitió pisar territorio hondureño por algunos momentos el pasado 25 de julio, Manuel Zelaya se instaló en la ciudad de Ocotal, a unos 225 kilómetros al norte de Managua, desde donde invitó a sus simpatizantes a reunirse con él para cruzar juntos la frontera. Estimulados por el llamado, varios centenares de hondureños lograron llegar a territorio nicaragüense para integrar las denominadas "Milicias Populares de Resistencia" que está organizando Zelaya. Pero tras varios días de espera, algunos ya están emprendiendo el retorno a Honduras ante la falta de planes concretos y una organización adecuada. Y las milicias de Zelaya, por el momento, suenan mucho más impresionantes en el papel y en los despachos de algunas agencias de prensa que en la realidad.

"Sólo con lo puesto"

Image caption Muchos campesinos llegaron a suelo nicaragüense en forma espontánea.

La mayoría de los simpatizantes zelayistas que todavía están en territorio nicaragüense - más de 1.000 según los voceros del presidente depuesto, unos 500 según los reportes de prensa - llegaron de forma espontánea, "sólo con lo puesto". Se trata en buena medida de campesinos de origen humilde y nada parece indicar que exista intención alguna de armarlos. Zelaya más bien le solicitó al presidente nicaragüense, Daniel Ortega, que les concediera el status de refugiados. En esas condiciones, los más impacientes muestran signos de frustración. "Esto no va para ningún lado. No hay condiciones para que Zelaya cruce la frontera" se quejó ante un grupo de periodistas extranjeros el diputado y candidato presidencial del partido Unificación Democrática, César Ham, poco antes de partir de regreso a Honduras. Y varios de los líderes del denominado Frente Popular de Resistencia, que exige la restitución de Zelaya, parecen coincidir.

Entre la perseverancia y las críticas

El mandatario depuesto, sin embargo, no ceja en sus intentos. Este martes estuvo explorando las rutas que conducen a los pasos ciegos que existen en la frontera entre Honduras y Nicaragua, por las que pretendería cruzar "en forma pacífica". Y en la capital nicaragüense, las radios simpatizantes del partido de gobierno, que apoya incondicionalmente a Zelaya, constantemente hacen llamados a la población a solidarizarse "con el heroico pueblo hondureño" mediante la donación de ropas, alimentos y medicinas. La oposición nicaragüense, por su parte, han criticado fuertemente tanto a Zelaya como al gobierno del presidente Daniel Ortega, por considerar que las actividades del hondureño constituyen una violación a la soberanía nacional.

Image caption En Nicaragua, el gobierno pidió a la población que colabore con los manifestantes hondureños.

Este martes, una delegación de diputados de la oposición intentó llegar a Ocotal para entregarle personalmente una carta de protesta al depuesto mandatario, pero fueron impedidos de entrar a la ciudad por simpatizantes del Frente Sandinista. Y las habituales descalificaciones entre políticos de diferentes bandos ahora incluyen apelativos como "golpista" y "vendepatria", lo que parece indicar que el problema de Honduras ya encontró su lugar en la dinámica política local. La situación también ha dificultado la libre circulación de mercaderías, lo que ya empieza a impactar en la economía local. El tránsito por el puesto fronterizo de Las Manos, el más cercano a la base de operaciones de Zelaya, es muy irregular y los autobuses de pasajeros con destino a Honduras, El Salvador y Guatemala están transitando únicamente por la frontera de El Guasaule.

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