Perú y Bolivia normalizan sus relaciones

Evo Morales, presidente de Bolivia, y Alan García, presidente de Perú
Image caption De acuerdo con analistas, las relaciones entre Bolivia y Perú están en un punto bajo histórico.

El embajador de Perú en Bolivia, Fernando Rojas, regresó este viernes a La Paz, luego de haber permanecido en Lima desde el 15 de junio, cuando fue llamado a consultas en medio de una profunda crisis bilateral.

Con el regreso del diplomático, los gobiernos de Evo Morales (Bolivia) y de Alan García (Perú) expresaron su deseo de normalizar las relaciones diplomáticas, sin embargo, no dejaron de lanzarse dardos.

En La Paz, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, expresó su confianza en que "las relaciones bilaterales se llevarán adelante en el ámbito de la mejor coordinación", pero ratificó la posición de su país de que Perú viola normativa interna al asilar a tres ex ministros bolivianos.

Desde Lima, el presidente Alan García abogó porque la relación entre ambos países sea "normalizada".

Luego agregó que "todo eso es mucho más positivo que estar polemizando y sacando los puñales a ver quién hiere a quién, eso son chiquilladas".

Un impasse tras otro

Las relaciones entre Bolivia y Perú transitaron en los últimos años de crisis en crisis, pero la situación empeoró desde marzo de este año.

Entonces, el presidente Morales acusó a Perú de pretender perjudicar a Bolivia en su aspiración de tener acceso al Océano Pacífico al presentar una demanda en contra de Chile por los límites marítimos.

Luego García respondió que "hace rato" que Bolivia abandonó su aspiración marítima, en alusión a las buenas relaciones entre Evo Morales y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Eso llevó a Evo Morales a decir que a Alan García "la mucha gordura" le estaba afectando.

Finalmente, Bolivia protestó por la decisión de Perú de asilar a tres ex ministros bolivianos opositores a Evo Morales y, tras producirse los hechos violentos de Bagua, Morales dijo que lo ocurrido fue "el genocidio del Tratado de Libre Comercio".

En ese punto, García llamó a consultas a su embajador, quien retornó a La Paz este viernes, luego de que los cancilleres de ambos países se reunieran en Paraguay, en el marco de la cumbre del Mercosur y decidieran dar por superado el impasse diplomático.

Recibimiento de estrella

Pese a haber llegado de madrugada, Rojas fue recibido como si se tratara de una estrella de la música, pues los residentes peruanos en La Paz le esperaron con banderas peruanas, le aplaudieron y se acercaron para abrazarlo.

Rojas declaró que "se ha dado la vuelta la página y esperemos que las relaciones entre los dos países estén siempre en el nivel que corresponden".

Walter Chávez en escena

La llegada de Rojas coincidió con la reaparición del asesor presidencial, Walter Chávez, quien es un ciudadano peruano requerido por la justicia de su país, pero que vive en Bolivia en calidad de refugiado político.

El 2007, Perú había pedido la extradición de Chávez por sus presuntos vínculos con el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA). Sin embargo, Bolivia rechazó la solicitud, pero alejó a Chávez del círculo presidencial.

Este jueves Chávez volvió a aparecer públicamente en una importante reunión de gabinete en la que se evaluó la gestión del presidente Morales.

El vicepresidente García Linera justificó esa presencia diciendo que, a diferencia de Perú, Bolivia no viola sus normas internas cuando se trata de dar asilo a las personas.

El embajador peruano, en cambio, dijo desconocer si Chávez estaba o no en una cita política, pero aclaró que su país respeta la decisión de Bolivia de no extraditar a ese ciudadano.

Un traje y una miss

Y, cuando las aguas intentan volver a su cauce, surge otra disputa, esta vez por un traje típico.

El gobierno de Bolivia, a través de un comunicado, acusó a Miss Perú, Karen Schwarz, de "apropiación indebida del patrimonio boliviano", puesto que se supo que en el próximo concurso de Miss Universo, a realizarse en Las Bahamas, lucirá un traje de la danza de La Diablada.

La Diablada es un baile típico del carnaval de Oruro, el más famoso de Bolivia, y que fue reconocido por la UNESCO como patrimonio oral e intangible de la humanidad.

Con incidentes que se suman día a día, los opositores al gobierno de Morales consideran que será difícil recomponer las relaciones con Perú.

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