Zelaya insiste en insurrección pacífica

Zelaya en México
Image caption El presidente depuesto dio una conferencia de prensa conjunta con el presidente mexicano.

En una batalla contra el tiempo, Manuel Zelaya intenta agotar la vía diplomática para lograr su restitución como presidente de Honduras tras el golpe de Estado del 28 de Junio.

De visita en Ciudad de México, el depuesto mandatario reivindicó el derecho a la insurrección del pueblo hondureño, según dijo, garantizado en la Constitución del país.

"Mi posición es que no se utilicen armas y que no se conteste con violencia y barbarie como ellos están haciendo con nosotros. Pacífica y cívicamente estamos tomando acciones".

Las declaraciones fueron hechas en una conferencia de prensa conjunta con el presidente mexicano, Felipe Calderón, quien anunció que asumirá un papel activo en la crisis que vive Honduras.

México entra al escenario

"México está decidido a ser parte determinante para buscar una solución al conflicto que vive Honduras", dijo Calderón.

El mandatario mexicano se comprometió a impulsar el "Acuerdo de San José" planteado por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, una propuesta que establece la restitución de Zelaya en el poder como uno de sus primeros puntos.

"Hoy más que nunca es imperativo que prevalezca la fuerza del derecho y no el derecho de la fuerza", indicó Calderón en la ceremonia de bienvenida.

Sin embargo, el gobierno interino hondureño encabezado por Roberto Micheletti sostiene que la remoción de Zelaya fue un mecanismo legal porque él había violado la Constitución al convocar a un referendo para perpetuarse en el poder.

Por su parte el Congreso hondureño acordó este martes analizar una amnistía parcial para Zelaya, que cubra únicamente delitos políticos, si las partes retornan a la mesa de negociación en San José de Costa Rica.

Cambio de rumbo

El presidente depuesto ha señalado que cada día que pasa juega a favor del gobierno de Micheletti, razón por la cual ha intensificado los contactos diplomáticos con el fin de recuperar su cargo, del cual fue removido por el Ejército a punta de pistola.

En una entrevista con BBC Mundo en Managua el 17 de julio, Zelaya aseguró que volvería a su país porque se habían agotado las conversaciones en Costa Rica.

En los días siguientes se fue en una caravana hasta la frontera entre Nicaragua y Honduras, cruzó por algunos minutos al territorio hondureño, pero regresó de inmediato al otro lado de la frontera.

Cientos de seguidores llegaron hasta el cruce fronterizo de Las Manos a la espera de que Zelaya volviera a su país como lo había anunciado.

Sin embargo, el mandatario derrocado no lo hizo y en cambio anunció que crearía unas milicias en el lado nicaragüense para preparar su regreso al poder.

¿Y qué pasó con las milicias?

Poco se supo sobre el destino de las milicias, pero lo que sí quedó claro es que Zelaya dejó la ciudad fronteriza de Ocotal y viajó hacia México en el marco de una campaña diplomática.

Algunos de los seguidores de Zelaya, entrevistados por BBC Mundo en la zona fronteriza, dijeron que el presidente depuesto no logró reunir a la cantidad de gente que esperaba y que sus asesores diagnosticaron que no existía la correlación de fuerzas necesaria para volver al país.

Eso podría explicar por qué, tras haber anunciado su retorno, Zelaya decidió replegarse a organizar las supuestas milicias y luego cambió su estrategia para embarcarse en una gira diplomática que incluye a países que no son parte del área de influencia de uno de sus mayores aliados, el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Zelaya anunció que viajará a Brasil el próximo fin de semana para reunirse con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el fin de sumar aún más apoyo internacional a su campaña de regreso al sillón presidencial.

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