"El trasfondo es la injerencia"

Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, Álvaro Uribe
Image caption Las discrepancias entre Uribe y Chávez dominarán parte de la gira, de acuerdo con Valladão.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, emprendió una gira suramericana en medio de un clima tenso entre Colombia y sus vecinos.

Un pacto militar en negociación con Estados Unidos que incrementaría de manera significativa la presencia de soldados estadounidenses en bases militares colombianas es visto en algunas capitales de América del Sur como una amenaza a la estabilidad de la región.

BBC Mundo conversó con Alfredo Valladão, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París, sobre los posibles objetivos de la gira de Álvaro Uribe.

¿Qué busca Uribe con esta gira?

Uribe tiene que acometer ese trabajo de ir a dar explicaciones a los presidentes porque él está intentando salir del aislamiento que representa tener vecinos hostiles.

Exceptuando Brasil y Panamá, Colombia está en un vecindario hostil y el problema de Uribe es no quedar aislado también en un contexto en el que países latinoamericanos han criticado el acuerdo de las bases, y Colombia no quiere llegar aislada a la cumbre de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), a la que va a mandar sólo un representante de bajo rango.

Es una gira en la que han sido excluidos precisamente Ecuador y Venezuela, los países con los que Bogotá tiene grandes desacuerdos en estos momentos.

Es imposible ir a Ecuador y Venezuela ahora ya que prácticamente se está viviendo un clima casi total de ruptura de relaciones.

El problema es que hay una injerencia directa, clara, (de Venezuela) con la venta de los misiles antitanques suecos (que aparecieron en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), lo cual ahora está claro, y también la actitud ambigua del gobierno ecuatoriano. Los dos están ahora haciendo prácticamente una guerra económica a Colombia.

Es muy difícil, entonces, que Uribe vaya a Caracas o a Quito.

Lo que Uribe quiere es tener un poco más de apoyo de parte de los otros países latinoamericanos para no estar sólo en un caso de injerencia total en su propio país.

Usted habla de injerencia y se refiere al caso de las armas suecas. Sin embargo, no se puede afirmar nada categóricamente porque todavía no está claro cómo esas armas fueron a parar a manos de la guerrilla.

Los suecos pidieron a Venezuela explicaciones que (Caracas) no da. Este tipo de armas es imposible que pase a otro sin un apoyo del Estado. Es imposible. Son armas muy sofisticadas.

Se vio desde que aparecieron los computadores de Raúl Reyes que hay una gran complicidad a varios niveles en Venezuela con las FARC y nadie dice nada sobre esto.

¿Cuál es el papel que podría desempeñar Brasil en todo esto?

La posición de Brasil es la más sutil de todas. Lula fue sutil al decir que no le gustaba la existencia de estas bases en Colombia pero que se trataba de una decisión soberana del gobierno colombiano. Esto porque Brasil tiene la intención de jugar un papel de mediador.

Con sus palabras, Lula queda bien con Chávez, pero al mismo tiempo abre las puertas para poder hablar con Uribe.

Los brasileños quieren que esta situación sea resulta dentro de Unasur, en el Consejo Suramericano de Defensa, que es una iniciativa brasileña, y donde Brasil puede jugar de nuevo una especie de liderazgo regional.

¿Qué papel cumple en el equilibrio regional en estos momentos el resto de los países a los que va Uribe?

Perú claramente fue el primero que dijo basta a las injerencias de Chávez. Chile está en una posición un poco como la de Brasil. La idea de Chile y Brasil es intentar resolver los problemas entre "nosotros los suramericanos".

Existe (en ambos) esta idea de mantener una especie de balance entre Chávez y Uribe en la región.

Bolivia es un caso especial al estar en la alianza bolivariana de Chávez.

Precisamente por eso ¿qué sentido tiene ir a dar explicaciones a Bolivia?

Justamente Uribe está intentando que esta alianza no le sea totalmente contraria o bajar un poco el grado de hostilidad.

No creo que (la visita) sea una causa perdida. Hay siempre la posibilidad de hablar, de ver lo que se puede hacer.

Obviamente Bolivia no va a decir nada contra Caracas; Bolivia va a apoyar a Chávez pero siempre vale la pena intentar discutir.

¿Cuáles cree que son los elementos con que contaría Uribe a su favor para intentar reducir esta hostilidad de la que usted habla?

Uribe va a hablar con los jefes de Estado y decirles: "Aquí están los datos" y probablemente va a llevar con él "datos" muy claros para demostrar el tipo de injerencia que Venezuela y Ecuador están haciendo en Colombia.

Probablemente va a ser difícil para los demás jefes de Estado decir: "No, esto no existe".

La idea de Uribe es convencer a los otros de que no usen como pretexto el tema de las bases militares para dejar de hablar de la injerencia de Venezuela en Colombia.

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