Viendo doble

Televisión con imágenes a favor y en contra de Chávez
Image caption La televisión refleja la división y polarización que existe en Venezuela.

De entre los objetos que el corresponsal saliente en Caracas, Carlos Chirinos, me ofreció en "herencia" se contaba un herramienta de trabajo de valor casi incalculable: un combo de dos monitores de televisión de pocas pulgadas, destinados a permanecer encendidos largas horas y en forma simultánea.

Uno era para poner el canal de noticias de línea crítica, Globovisión. El otro era para monitorear el canal de información oficial, Venezolana de Televisión (VTV). Así se los encuentra también, siempre en pares, en una cohabitación forzosa, en salas de redacción, instituciones públicas e incluso oficinas del gobierno nacional, siempre en pares.

Es que para procesar una Venezuela dividida - y sus realidades divorciadas, según lo proyectan dos versiones que distribuye una misma pequeña pantalla - hay que tenerlo todo doble: dos televisores, dos agendas telefónicas, la habilidad de escuchar una cosa distinta por cada oído, dos pares de ojos o incluso dos cerebros.

Ventanas diferentes

Desde hace un par de meses, cuando arreciaron las críticas a Globovisión por lo que miembros del gobierno consideran una campaña permanente de desestabilización, los reporteros de ese canal tienen prohibida la entrada a instituciones oficiales y muy pocos portavoces acceden a darles declaraciones.

Para compensar, Globovisión retransmite entrevistas y coberturas realizadas por VTV. Imágenes de "cortesía" que les permite mostrar la otra cara, si no confrontar a los miembros del gobierno a través de preguntas.

Mientras, VTV no entrevista en sus estudios a líderes de oposición pero sus reporteros sí acuden a ruedas de prensa y eventos no oficialistas. A veces los organizadores hacen hincapié en que se le ha permitido el acceso a los periodistas del otro bando y que se responde a sus preguntas.

De un modo que quizás pudiera considerarse perverso, el sistema parece funcionar. Si usted quiere la visión oficial, encienda VTV. Si quiere la opositora, posiblemente habrá alguien declarando este mismo instante en Globovisión.

Pero la visión es siempre en mitades. Y esta estructura se torna inútil cuando uno está tratando de ver el bosque, y no dos de sus árboles. ¿Qué tan grande fue la manifestación? ¿Cuál es el apoyo de que goza el presidente? ¿Es positiva la política equis para el país?, son ejemplos de preguntas a las que me ha sido puntualmente difícil encontrar respuesta. A veces, sumar y restar opiniones resulta insuficiente para sacar una conclusión.

Digestión

Image caption La presencia de Hugo Chávez en los medios es habitual, a través de su programa y de los mensajes en cadena.

Aunque desde el punto de vista de un corresponsal, las ventajas de contar con material de los dos lados para hacer las matemáticas son indiscutibles.

A veces, sin embargo, este material no se encuentra en los segmentos noticiosos sino en espacios de opinión o entrevista. Algunos de ellos en ambos canales son difíciles de digerir por sus altos grados de estridencia.

Por razón de los procedimientos en contra del canal, Globovisión tiende a cuidarse. En VTV las reglas, cuando menos, tienden a ser más laxas: algunos programas han sido criticados hasta por simpatizantes del oficialismo por su estilo subido de tono y a veces insultante.

En resumen, estimado lector, el monitoreo constante de estos canales es trabajo duro.

Hay otras opciones disponibles, aunque por varias razones son de menor uso. Uno de ellos es Venevisión, que en 2002 fuera puesta en el mismo saco con las estaciones "golpistas" por el presidente Chávez, pero que después cambió a una línea editorial que ahora publicita como balanceada. Más allá de lo que pueda decirse o dejarse de decir al respecto, el hecho es que su oferta informativa es limitada, frente a una programación que principalmente busca entretener.

RCTV Internacional, la versión en cable del popular canal RCTV que fuera sacado del aire en 2007, sigue contando con programas emblema dedicados a noticias y opinión, los mismos que - según el canal - le costaron la revocatoria de la concesión hace dos años. Esos programas siguen criticando abiertamente al gobierno, pero aún son pocos comparados con la oferta de novelas o programas de variedades que domina su "parrilla".

De reciente creación, el Canal I también se dedica a las noticias y programas de opinión con la promesa de ofrecer las dos caras de la moneda. Su alcance, sin embargo, es limitado.

La radio

Image caption En Venezuela hay más radios privadas con contenidos informativos que públicas.

Seguir las noticias por la radio puede ser, a la vez, más fácil y más difícil. En Caracas hay numerosas emisoras para todos los gustos. En varias de ellas existe la figura del "ancla" o periodista estrella, que comenta las noticias del día y entrevista a personalidades.

Así que uno puede navegar por el dial en cualquier momento y posiblemente encontrar a alguien que esté hablando del tema que a uno le interesa. Eso si da con la suerte de evadir los segmentos de mensajes comerciales, que son numerosos y a veces eternos.

De nuevo, emisoras oficiales como YVKE Mundial y Radio Nacional de Venezuela presentan una visión de país distinta a la de plantas privadas, como los principales circuitos con canales de noticias, Unión Radio, FM Center o la recientemente clausurada CNB.

A diferencia de lo que ocurre en televisión, el número de radios privadas con contenidos informativos supera con creces al de las públicas. Sin embargo, una buena parte del contenido en ondas hertzianas no tiene que ver con la agenda noticiosa, e incluso la evita a propósito.

Notablemente, es raro encontrar a un taxista que no esté sintonizando cierta estación que transmite a cada rato reportes del tráfico desde un helicóptero. Tampoco es raro dar con el conductor promedio que recorre frenéticamente el dial, con la vana esperanza de escuchar un poco de música.

Pero si usted sabe dónde buscar, podrá sintonizar comentarios de béisbol, un concierto clásico o una entrevista a un cantante de rock en cualquier momento del día.

Esto si el presidente no está transmitiendo un mensaje en cadena de radio y televisión. Este elemento no puede ser obviado, pues se trata de una ocurrencia frecuente: a veces varias veces a la semana o incluso en un mismo día. En ese caso no aplica nada de lo anterior.

Pero las opciones siguen siendo dos.

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