Honduras: conviviendo con el golpe

Enfrentamiento entre la policía y seguidores de Zelaya
Image caption Policía y manifestantes se enfrentaron en los alrededores de la Universidad Nacional Autonóma de Honduras.

Aparente. Así es la calma que reina en Honduras. Con un gobierno interino que ya lleva casi seis semanas en el poder, ¿qué tanta gobernabilidad hay? ¿cómo es convivir con un golpe de Estado?

Según a qué bando se escuche, la situación puede verse como "normal" o de "ingobernabilidad".

Lo cierto es que el miércoles volvieron los enfrentamientos a Tegucigalpa.

El escenario fue la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) de la capital hondureña donde chocaron policías y unos 3.000 estudiantes, que se manifestaban por el regreso de Manuel Zelaya, presidente depuesto tras el golpe de Estado del 28 de junio.

Hubo bombas de agua, gases lacrimógenos, cócteles molotov y quema de neumáticos: un recordatorio de la tensión y la polarización en el país centroamericano.

Los estudiantes, armados con piedras y palos, fueron reprimidos y tuvieron que refugiarse en la Ciudad Universitaria. Hasta allí fueron perseguidos y golpeados por agentes policiales, informó la agencia de noticias AFP.

Incluso, Julieta Castellano, rectora de la UNAH, fue golpeada por los policías, al igual que otros dirigentes universitarios.

"No podíamos dejar a los estudiantes indefensos frente al atropello de la autoridad y hemos salido pero fuimos agredidos cobardemente; me tiraron al piso y vamos a demandar a la policía por este irrespeto porque han ingresados al campus", aseguró la rectora.

Los estudiantes habían cerrado las calles aledañas al centro de estudios, indicó la agencia Reuters.

De acuerdo al diario hondureño La Tribuna, un coche fue incendiado y cinco centros comerciales terminaron destruidos.

El día a día

Las movilizaciones parecen ser cuestión de todos los días. Pero, ¿cómo es sobrevivir el día a día en Honduras? BBC Mundo se contactó con algunos hondureños para conocer su punto de vista sobre lo que está pasando y la gobernabilidad del gobierno interino.

Erwin Garzona, oficial de emergencias de Christian Aid para Centro y Sudamérica, dice que "en este contexto de polarización (el gobierno) no tiene la capacidad para gobernar el país. Prácticamente hay movilizaciones todos los días".

"Se ha violado el derecho a la vida, ha habido muertos, se habla de hasta nueve personas que perdieron la vida. Hay violaciones al derecho de movilización, el derecho de asociación, el derecho de libre expresión y el derecho al proceso, es decir, personas que han sido detenidas sin que se haya levantado algún cargo en su contra", agrega.

Thelma Mejía, una periodista hondureña, asegura que "hay instituciones del Estado que están funcionando muy parcialmente. Creo que aunque (Roberto Micheletti, presidente interino,) haga esfuerzos para aparentar que todo ha vuelto a la normalidad, nada va a ser normal".

Pero no todos ven las cosas de esa manera.

"Este gobierno está funcionando porque la Corte Suprema de Justicia está funcionando, el Congreso está funcionando, el Poder Ejecutivo está funcionando. El país está funcionando", opina Claudia Ferrufino, una asesora educativa en Tegucigalpa.

"Ahora ya no hay toque de queda, sólo hay policías donde están los grupos de los sindicatos. Yo transito, trabajo, salgo con mis amigos a tomar, todo normal, normal, normal", agrega.

¿Menos servicios?

Image caption Un manifestante en una marcha contra Zelaya pidiendo paz y democracia.

¿Van los niños a clase? ¿Cómo es la atención en los hospitales? ¿Y qué pasa con la industria y el comercio?

Mejía asegura que "a nivel de servicios públicos está funcionando con normalidad" pero señala que "el sector que ha ofrecido mayor resistencia han sido los maestros. Han decidido dar clases de lunes a miércoles y jueves y viernes va a protestar a las calles".

Sobre este punto se queja Ferrufino: "Lo que no nos gusta a los hondureños es que los niños de algunos centros educativos no están recibiendo clase por los sindicatos de docentes".

En cuanto a la salud, Garzona dice que "el gobierno no está preparado para hacer frente a, ya no digamos a una situación epidémica, sino simplemente a la provisión de algunos servicios de salud específicos o de algunos medicamentos específicos a segmentos de la población".

Ésa, dice, es la conclusión a la que se arribó tras el encuentro que tuvo lugar la semana pasada en Honduras de varias ONG internacionales para evaluar la situación sanitaria.

Por su parte, para Mejía los servicios de salud "están funcionando bien", mientras que Ferrufino destaca que "los hospitales de la región norte del país están tomados por líderes de sindicatos que apoyan a Zelaya y no están atendiendo al público".

Garzona, trabajador de una ONG, destaca que "algunas de las organizaciones humanitarias en Honduras, que somos unas 30, consideran que sí va a ser importante apoyar a las autoridades locales que desconocen algunos procesos de respuesta que se deberían dar", frente a emergencias sanitarias, por ejemplo.

Y menciona que algunos "no van a coordinar con esos sectores gubernamentales porque eso sería reconocer a las autoridades de facto".

En tanto, la economía se ha visto afectada, en parte, por la inestabilidad política.

Garzona menciona que "hay zonas del país donde se ha reducido los jornales de los trabajadores agrícolas a un mínimo, (...) gente que no está trabajando porque está movilizada en algún tipo de acción política".

Pero destaca que la "crisis económica viene golpeando a Honduras desde mucho antes que se diera esta crisis política".

Para Ferrufino si bien "se han tomado carreteras y muchos productos no han llegado a su destino final, tanto el sector maquilador, como el industrial y el de la construcción siguen su camino".

¿Y ahora?

"En este mes Micheletti ha intentado irse consolidando, pero no podríamos decir que hay una normalidad completa. Yo diría que está avanzando a querer imponer esa normalidad", dice Mejía.

Para Ferrufino, "los que ahora están oponiéndose al gobierno de Micheletti solamente son los sindicatos. Ya el pueblo está aceptando esto, que esto es como un show para seguir vendiéndolo a nivel internacional".

"La gente se cansó de que se pare el comercio. El 80 por ciento de la población dice que el golpe es lo mejor", agrega.

Por su parte, Carzona asegura que "la situación de Honduras es de ingobernabilidad, que está dada por la forma en que el gobierno actual llegó al poder".

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