Última actualización: jueves, 6 de agosto de 2009 - 14:02 GMT

Día clave para Uribe

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe

Uribe ha recurrido a la diplomacia bilateral en medio de un clima tenso.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, culmina este jueves con una reunión clave en Brasil su gira por siete países latinoamericanos para explicar un plan que permite a Estados Unidos utilizar bases militares colombianas, el cual ha causado malestar en la región e incluso la advertencia venezolana de que podría provocar una guerra.

Pese a que Washington y Bogotá alegan que el plan, que aún está en negociación, no amenaza la estabilidad regional, y pese a la gira relámpago de Uribe para ofrecer explicaciones, el tema no ha dejado de generar resistencias, y sólo ha recibido el apoyo incondicional de Perú.

En su búsqueda de respaldo sudamericano, lo que ha conseguido Uribe en el mejor de los casos (con la excepción de Perú) es el reconocimiento de que cada país es "soberano" para admitir o rechazar la presencia de militares extranjeros en su territorio.

Este jueves, después de la reunión en Montevideo con su par uruguayo Tabaré Vázquez, el presidente colombiano se desplaza a Brasil para conversar con su colega Luiz Inácio Lula da Silva.

Es un encuentro que los analistas consideran clave en la búsqueda del mantenimiento de un equilibrio, debido a que Brasilia puede desempeñar un liderazgo a nivel regional.

En cuanto al tema de las bases, "la posición de Brasil es la más sutil de todas. Lula fue sutil al decir que no le gustaba la existencia de estas bases en Colombia pero que se trataba de una decisión soberana del gobierno colombiano. Ésto porque Brasil tiene la intención de jugar un papel de mediador", según dijo a BBC Mundo Alfredo Valladão, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París.

"Con sus palabras, Lula queda bien con Chávez, pero al mismo tiempo abre las puertas para poder hablar con Uribe" e intentar que baje el tono de la actual crisis andina, de acuerdo con Valladão.

Unasur

Los observadores adelantan que Lula -como lo recomendó la presidenta de Chile, Michelle Bachelet- pedirá que el tema de las bases militares se estudie en el Consejo de Seguridad de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que se reunirá en Quito el próximo lunes.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet

Bachelet quiere que el tema de las bases militares se estudie en el Consejo de Seguridad de Unasur.

A pesar de que la palabra Unasur practicamente aparece en una buena parte de los diálogos, comentarios y declaraciones, Uribe no asistirá a la cita de Quito a donde enviará a un funcionario de rango menor.

Los analistas señalan que la ausencia colombiana se debe a que por la relación turbulenta de Colombia con Venezuela y Ecuador, Bogotá ha optado por recurrir a la diplomacia bilateral, de la cual la gira relámpago de Uribe forma parte.

Sin embargo, Brasil ha sido uno de los gestores de Unasur y es muy improbable -dicen los comentaristas- que Lula no discuta con Uribe la idea de llevar la discusión del tema de las bases a un contexto suramericano.

Siete bases

Entretanto, el comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, general Freddy Padilla, confirmó que Estados Unidos tendrá acceso a siete bases: tres de la Fuerza Aérea, dos de la marina y dos del ejército.

En principio, el Ministerio de Defensa colombiano había indicado que se utilizarían tres bases, mientras que se estudiaba la posibilidad de incluir otras dos. Al final, la cifra fue de siete.

Las bases incluidas en el plan están ubicadas en Cartagena (sobre el Mar Caribe); Larandia, departamento de Caquetá, en el sur del país; Tolemaida y Palanquero, en Cundinamarca, en el centro; Málaga, en región del Pacífico; Apiay, en el departamento de Meta, y Malambo, en Atlántico.

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Padilla aclaró que "no son bases norteamericanas; son colombianas" y remarcó que "se trata de profundizar unas relaciones que han venido siendo exitosas".

Bogotá y Washington sostienen que se busca optimizar la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo y reemplazar en parte la capacidad operativa que pierde Estados Unidos con el cierre de su base en Manta, Ecuador.

Pero en la región no han cesado las críticas. Y las más contundentes son las del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien declaró la víspera que "estas bases podrían ser inicio de una guerra en Sudamérica".

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