Correa promete profundizar revolución

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, asumió el cargo por segunda vez este lunes ratificando su compromiso con el "socialismo del siglo XXI".

Image caption El presidente asumió por segunda vez en un día con varios compromisos.

En día de apretada agenda, en el que el país celebró 200 años de independencia y Correa asumió también la presidencia pro témpore del mecanismo de integración regional Unasur, el mandatario prometió profundizar su "revolución ciudadana".

"La revolución ciudadana es irreversible y nada ni nadie podrá detenerla (...). Es un proceso sin fin, está en marcha y es mucho más de lo que imaginamos", señaló.

Promesas de atención a los pobres, críticas al acuerdo que permitirá a militares estadounidenses operar en bases colombianas y acusaciones contra los medios de comunicación completaron el "menú" del discurso inaugural, salpicado de referencias históricas a los héroes nacionales y latinoamericanos.

También habló de la deuda externa ecuatoriana y de indicadores económicos, que el presidente pronosticó serían mejores de lo esperado.

En cuatro meses

Y es que las cosas parecen haber cambiado desde mayo, cuando Correa ganó las elecciones -tras un nuevo pacto constitucional en el país- y los pronósticos sobre el precio del petróleo eran pesimistas.

En aquella oportunidad, el analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Hernán Reyes le decía a BBC Mundo que "el gobierno tendrá que afinar mucho su programa económico.

"Sabe que se enfrenta a un año difícil, con disminución de remesas, niveles de desempleo importantes... Creo que se va a cuidar mucho de no causar inestabilidad a nivel económico, sin que eso signifique un viraje sustancial de su programa de redistribución de la riqueza".

Pero el analista y editor del diario El Comercio, Fernando Larenas, le indicó este lunes a BBC Mundo que "el panorama hoy es menos negro".

"Aunque el petróleo no tiene los precios de 2008, se ha recuperado. Los niveles son muy buenos comparados con tres o cuatro años atrás y los propios empresarios admiten que el segundo semestre del año será positivo", añadió.

Para Larenas, el elemento más destacable del discurso de posesión fue, precisamente, el pronóstico de Correa en el sentido de que Ecuador será uno de los pocos países con crecimiento económico para este año.

Los medios

En cambio, sus reiteradas alusiones a la necesidad de imponer controles a los medios no sorprendieron al editor del rotativo ecuatoriano.

Image caption Entre los asistentes a la asunción estuvo el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Por un lado, Correa dijo que la nueva Constitución acababa con una forma particular de corrupción: esa que, aseguró, existe entre los medios y el sistema financiero. "O son banqueros o son periodistas; elijan el negocio al que se dedican", señaló.

Por otra parte, llamó a los medios un "poder fáctico" que confunde "la libertad de expresión con la libertad de extorsión" y los acusó de ser "el mayor adversario de su gobierno", al actuar "con un claro rol político sin legitimidad democrática".

Para el editor Larenas, "los ataques a la prensa es el pan nuestro de cada día. Nos da duro todas las semanas y (la inauguración presidencial) no podía ser la excepción".

Consultado sobre si esperaban medidas concretas contra los medios, Larenas indicó que hay unos objetivos claros, como el canal de televisión Teleamazonas, que ha sido sancionado dos veces y que podría ser cerrado con una tercera sanción.

"También se han revisado algunas radios, y en eso me parece que el gobierno tiene razón, porque las frecuencias se repartieron de forma muy alegre y política", indicó.

Colombia

En cuanto al vecino Colombia, con el que Ecuador atraviesa una etapa turbulenta desde que aquel país incursionara en territorio ecuatoriano en una operación que culminó con la muerte del líder guerrillero Raúl Reyes, el discurso de Correa no dio indicios de ningún cambio de rumbo.

El mandatario criticó una vez más el acuerdo militar entre Bogotá y Washington y dijo esperar que no se fortalezca la "política guerrerista" de su vecino.

Según Correa, el mundo entero debe entender "que los problemas de guerrilla, paramilitarismo, narcotráfico, cultivos de coca, de incapacidad de controlar el territorio nacional, de narcopolítica, de parapolítica, no están en Ecuador: están en Colombia".

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