Cadena perpetua para represor argentino

Santiago Omar Riveros
Image caption El ex general Riveros, de 86 años, había sido condenado en 1985, y amnistiado en 1989.

Un tribunal argentino condenó a cadena perpetua al ex general Santiago Omar Riveros por el secuestro, tortura y asesinato de un joven de 15 años en 1976.

El represor, de 86 años, dirigió el cuartel militar de Campo de Mayo, uno de los mayores centros de detención ilegal en la periferia de Buenos Aires.

Además de Riveros, fue condenado a 25 años de prisión Fernando Verplaetsen, jefe de inteligencia de la guarnición.

Los ex militares Osvaldo García, César Fragni, Raúl Harsich y el ex policía Alberto Aneto deberán cumplir penas de entre 8 y 18 años de cárcel por la misma causa.

La condena es la primera de la llamada "megacausa", reabierta cuando se derogaron en 2003 las leyes de amnistía para los responsables de violaciones a los derechos humanos durante el regimen militar.

"Constructores de democracia"

“En su última intervención ante el tribunal, horas antes de la sentencia, Riveros se declaró inocente. Aseguró que los militares no son ‘nazis ni dictadores’ sino ‘constructores de la democracia’, aunque

luego objetó el hecho de ser juzgado por jueces democráticos y rechazó el ‘foráneo concepto de crímenes de lesa humanidad’. Según dijo, los únicos jueces válidos de su accionar son su familia y los tribunales militares”, informó Valeria Perasso, corresponsal de BBC Mundo en Buenos Aires.

La muerte de Floreal Avellaneda en Campo de Mayo, donde Riveros era jefe máximo, fue catalogada como caso paradigmático del terrorismo de Estado, según lo estableció el ex fiscal Julio Strassera durante el juicio a las juntas militares en 1985.

Así lo convalidaron los tribunales este miércoles, que decidieron que el ex jefe del Comando de Institutos Militares será enviado en condena perpetua a una cárcel común, pese a los pedidos de sus abogados defensores.

“Los jueces rechazaron la petición de prisión domiciliaria para los acusados. El tribunal consideró que el sólo hecho de ser mayor de 70 años resulta insuficiente para acceder a ese beneficio, y que debe contemplarse la gravedad del delito. Así, Riveros y los otros cinco militares cumplirán sus condenas en la cárcel federal de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires”, agregó Perasso.

Un caso emblemático

Floreal Avellaneda tenía 15 años cuando fue secuestrado junto a su madre, Iris Pereyra, por un grupo militar en abril de 1976.

Ambos fueron sometidos a torturas para que informaran sobre el paradero del padre del muchacho, un militante gremial con el mismo nombre.

"Me aplicaron corriente eléctrica en las axilas, pechos, boca y genitales, e hicieron exactamente lo mismo a mi hijo", declaró Pereyra en el juicio.

La mujer fue liberada después de tres años, pero el cuerpo de su hijo apareció en la costa uruguaya, atado de pies y manos y con signos de empalamiento en mayo de 1976.

Santiago Omar Riveros había sido condenado por esta causa en 1985, en el Juicio a la Juntas, pero se benefició de los indultos que en 1989 otorgó el entonces presidente Carlos Menem.

"El Campito"

El nuevo juicio, por el que pasaron más de un centenar de testigos, forma parte de una causa mayor sobre los delitos cometidos en Campo de Mayo, que reúne más de 40 expedientes y contempla a unas 500 víctimas.

La unidad militar, conocida como "El Campito", fue uno de los mayores centros clandestinos de detención.

Según organizaciones en defensa de los Derechos Humanos, se estima que unos 5.000 prisioneros pasaron por sus celdas, mientras se practicó de manera sistemática la desaparición, tortura y muerte como estrategia represiva.

Unas 30.000 personas desaparecieron en Argentina durante el gobierno militar y de facto entre 1976 y 1983.

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