Purga anticorrupción en aduanas de México

Frontera de México con Estados Unidos en Ciudad Juárez.
Image caption El fisco mexicano podrá recaudar muchos más impuestos procedentes de las aduanas.

Más de un millar de agentes mexicanos de aduanas dejaron sus puestos en aeropuertos y fronteras ante frecuentes casos de corrupción. El gobierno los ha sustituido con nuevos policías, entrenados especialmente para combatir la corrupción.

El ejército se ha encargado de supervisar la transición, que culminará cuando lleguen todos los 1.400 nuevos agentes de aduanas, que han pasado semanas de formación sobre detección de armas, drogas y técnicas de contrabando.

"Este cambio es parte de nuestra respuesta a nuevas demandas en la lucha contra el narcotráfico", dijo Pedro Canabal, responsable de aduanas del Estado.

Si sus predicciones se cumplen, el fisco mexicano podrá recaudar muchos más impuestos, ya que el 50% del impuesto al valor agregado (IVA) que llega a las arcas nacionales procede de las aduanas.

Con esta medida, el gobierno también pretende apresar más armas y drogas de las que normalmente cruzan hacia Estados Unidos.

Según las autoridades, los más de 1.000 agentes retirados se marcharon después de que se vencieran sus contratos, un proceso similar al desarrollado para sustituir a otros miembros de la policía mexicana.

Doble combate

El corresponsal de la BBC en México, Stephen Gibbs, explicó que esta purga supone un intento del gobierno de Felipe Calderón de acabar con una práctica extendida.

Mientras que por un lado, las fuerzas de seguridad combaten el contrabando y el tráfico de drogas, por otro, algunos miembros de estos cuerpos parecen ser cómplices de esos mismos delitos a través de los sobornos.

La pasada semana, el presidente de EE.UU., Barack Obama, felicitó a su homólogo, Felipe Calderón, por sus intentos de combatir las actividades de los carteles, que ganan miles de millones de dólares introduciendo drogas por las fronteras.

La estrategia de Calderón sigue siendo muy popular en México, aunque muchos empiezan a pensar en las consecuencias de esta lucha, especialmente para la policía.

"La violencia entre carteles competidores se está recrudeciendo y los ataques hacia quienes los combaten parecen haber arreciado", apuntó Gibbs.

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