Cuba insiste en el fin del embargo

Casa de cambio en La Habana.
Image caption La mayor parte de las remesas es trasportada por "mulas" que viajan a La Habana. (Foto: Raquel Pérez).

La página digital "Cubadebate" calificó de "barniz cosmético" la eliminación de las restricciones para que los cubano-estadounidenses puedan viajar y enviar remesas de dinero a sus familiares, medidas que el gobierno de los Estados Unidos acaba de poner en vigor.

El sitio web en el que apareció la respuesta es el mismo que utiliza el Comandante Fidel Castro para publicar sus reflexiones. Afirman en el artículo que esa decisión había sido anunciada hace ya cinco meses, pero hasta hoy no se aplicaba en la realidad.

Las medidas suponen el fin de las restricciones impuestas por el ex presidente George W. Bush, que permitían un solo viaje a Cuba cada tres años y reducían el envío de remesas a US$100 por mes, solamente dirigidas a familiares directos, padres, hijos y hermanos.

El gobierno cubano afirma que no tiene por qué responder al gesto de Washington ya que se trata de medidas dirigidas a los cubano-estadounidenses.

En cambio, las autoridades reclaman el fin del embargo económico y lo que denominan persecución internacional de los negocios de Cuba.

Los nuevos límites

Las nuevas regulaciones permiten a los cubano-estadounidenses viajar libremente a Cuba, llevando consigo hasta US$180 diarios para sus gastos. Pueden enviar a sus familiares paquetes de US$800 e incluir cámaras, computadoras, televisores y radios.

Las medidas aprobadas mantienen, sin embargo, algunos límites en los envíos de remesas y paquetes a la isla. Entre otros, la prohibición de enviar dinero y regalos a funcionarios de gobierno y miembros del Partido Comunista de Cuba.

La Casa Blanca anunció esta nueva regulación en tres ocasiones. La primera en la Cumbre de Las Américas, más tarde, al firmar la orden, se volvió a publicar la "noticia" y ahora, al implementarla, la cuestión regresa a los medios.

De todas formas, el embargo económico, continúa vigente y prueba de ellos es que este año fueron multadas ocho empresas –algunas de ellas pertenecientes a terceros países- y cuatro ciudadanos estadounidenses con sanciones que llegaron a los US$6 millones.

Cuba reclama nuevos pasos

"Cubadebate" afirma que "estas nuevas reglas se encargan de regular qué regalos y qué cantidad de dinero en efectivo puede enviarse o gastarse en Cuba, medidas que la Casa Blanca anunció hace 150 días y no había implementado".

En la página web se recalca que el embargo económico sigue en plena vigencia por lo que concluye que la nueva regulación sobre viajes y remesas familiares es sólo "un barniz cosmético a las brutales sanciones contra la isla que impone el bloqueo'".

En su momento, el propio presidente Raúl Castro calificó de positiva pero mínima la medida y agregó que "no es Cuba la que tiene que hacer gestos (…). Cuba no ha impuesto sanción alguna contra Estados Unidos ni contra sus ciudadanos".

La Iglesia Católica cubana también reclama a EE.UU. mayores cambios. El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos, Dionisio García, afirmó que "es una medida esperada por todos y, además, necesaria (…) pero hacen falta otros pasos que faciliten más la comunicación entre las partes''.

El efecto

Image caption La llegada de cubano-estadounidenses aumentó en un 20% en lo que va de año. (Foto: Raquel Pérez).

Incluso antes de entrar en vigor, la nueva regulación se hizo sentir. En lo que va del año el número de cubano-estadounidenses que visitó la isla creció un 20%, según dijeron a la BBC fuentes de una agencia de viajes que se especializa en la ruta Miami-La Habana.

Las remesas familiares de dinero –entre US$600 y US$900 millones anuales- podrían aumentar, según algunos especialistas. Sin embargo, la crisis económica que sufre EE.UU. podría jugar en sentido contrario y anular parte del efecto de la nueva coyuntura.

De todas formas la nueva normativa podría tener resultados tanto en la macroeconomía como en la economía domestica. El gobierno recauda una parte de ese dinero en las ventas de productos de las tiendas de divisas y gracias a un impuesto de 20% contra el dólar.

También una gran parte de la población completa sus ingresos con el dinero que le envían sus familiares desde el extranjero, dólares que les permiten comprar aceite, jabón, zapatos y ropa, productos a los que se les aplica un 240% de impuestos.

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