Chile: tercera opción registra candidatura

Marco Enríquez-Ominami, candidato a la presidencia de Chile
Image caption El candidato independiente a la presidencia de Chile se autoproclamó "heredero" de Bachelet.

"Comienza una nueva página de la historia. Sigue el cambio de Bachelet", afirmó este jueves el candidato a la presidencia de Chile Marco Enríquez-Ominami al oficializar su postulación para los comicios de diciembre.

El ex legislador socialista, que se autoproclamó "heredero" de la actual mandataria, logró juntar las 65.000 firmas necesarias para presentarse como candidato independiente ante el Servicio Electoral chileno.

Pero, más allá de la afinidad que sienta el joven político con el "progresismo" de la presidenta Michelle Bachelet, lo cierto es que Enríquez-Ominami no es el candidato elegido por la mandataria para sucederla.

Ese rol es ocupado por el ex presidente Eduardo Frei, el candidato formal de la Concertación, como se denomina la coalición oficialista que ha gobernado Chile desde el final de la presidencia de Augusto Pinochet (1973-1990).

Aún más: muchos analistas consideran que Enríquez-Ominami representa el principal escollo de Frei en busca de sumar votos para hacer frente al candidato de derecha, Sebastián Piñera, quien lidera las encuestas.

El último sondeo publicado a comienzos de septiembre por el Centro de Estudios Públicos (CEP) –la consultora electoral de mayor prestigio en Chile- mostró una caída de dos puntos en la popularidad de Frei (28%) respecto a la medición de mayo-junio, mientras que Enríquez-Ominami creció cuatro puntos (17%) en ese período.

En tanto Piñera, se mantuvo igual, y sigue adelante en la contienda con el 37% de la intención de voto.

¿Heredero?

A pesar de que Bachelet se ha mantenido firme en su apoyo a Frei, son muchos los observadores que notan paralelismos entre la carrera de la mandataria y la del ahora candidato independiente.

Ambos se formaron en el Partido Socialista, que Enríquez-Ominami abandonó en junio luego de que no se le permitiera presentarse como candidato en las internas de la Concertación.

El legislador de 36 años también comparte muchas de las políticas sociales impulsadas por la mandataria y ha resaltado sus diferencias en ese área con Frei, a quien considera “conservador”.

Según Rodrigo Álvarez Valdés, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), de Chile, el fuerte ascenso político de Enríquez-Ominami es semejante al fenómeno que suscitó hace unos años Bachelet, cuando logró sorpresivamente imponer su candidatura por sobre la ex canciller Soledad Alvear, quien se perfilaba como la favorita de la Concertación.

Sin embargo, el analista político dijo a BBC Mundo que en lo que se refiere a la continuidad de la Concertación el heredero político de la mandataria es Frei, ya que Enríquez-Ominami se ha manifestado contrario a mantener la coalición.

Divisiones

Para Álvarez Valdés, la Concertación está experimentando en esta carrera presidencial una fragmentación parecida a la que vivió la derecha en las últimas elecciones.

En los comicios de 2006, quien hoy lidera las encuestas, Sebastián Piñera, debió enfrentarse en primera vuelta no sólo con la candidata de izquierda que luego triunfaría en el ballotage, Bachelet, sino también con su compañero de Alianza por Chile, Joaquín Lavín.

Algunos expertos no descartan que Enríquez-Ominami logre seguir los pasos de Piñera, que surgió como el candidato más débil de la derecha y logró afianzarse y tomar el liderazgo de ese sector.

Sin embargo, otros consideran improbable que el joven legislador pueda remontar la diferencia que lo separa de los otros dos candidatos en los tres meses que faltan para que se lleve a cabo la primera vuelta de los comicios.

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