El predicador que secuestró un avión

Josmar Flores, acusado de secuestrar un avión en México.
Image caption Según la madre de Flores, su actitud cambió a partir de los 14 años tras el accidente de un amigo.

"Un perro valía más que yo". Eso dice el boliviano José Marc Flores en una de sus prédicas grabada antes de que fuera detenido por secuestrar un avión de Aeroméxico el pasado miércoles.

Flores -que entre los evangelistas mexicanos es conocido como Josmar- nació y creció en Santa Cruz, donde era llamado Titi.

Su madre, María Pereira, en entrevista con BBC Mundo, relata que Josmar fue un muchacho normal hasta los 14 años, cuando uno de sus mejores amigos murió al volcarse el vehículo que él mismo conducía en una carrera.

Josmar había ofrecido a su amigo una caja de cervezas si es que ganaba la competencia, pero no hubo cerveza ni festejo debido a la tragedia.

Según su familia, Josmar perdió entonces el norte de su vida y a los 16 años se convirtió en chofer de camiones de la empresa de transporte que tenía su padre.

En ese ir y venir por las carreteras habría conocido el poder de las drogas, que lo llevarían después a la cárcel y al filo de la muerte.

Su padre le terminaría quitando el camión que manejaba, creyendo que esa sería la solución para su problema de drogas, pero el problema cobró otro matiz aún más peligroso.

"Los encañonábamos"

Josmar y sus amigos se apostaban en las carreteras para esperar a los camiones de la empresa de su padre.

"Yo, con otros drogadictos, los encañonábamos (a los choferes), les quitábamos el dinero de sus viáticos, les sacábamos la llanta, la radio transmisor y los dejábamos en el sitio", cuenta Josmar en su testimonio de vida, que está colgado en la página de videos en internet YouTube, donde también se puede encontrar su amplia producción musical dedicada a Jesucristo y un video en el que se lo ve manipulando un arma que luego arroja a un río como un símbolo de su cambio de vida.

Doña María Pereira (63 años) dice que Josmar llegó a robar los camiones de su padre.

Luego empezó a asaltar a otras personas y entonces ingresó a prisión, aunque sólo por algunos días.

Desterrado en México

Image caption El boliviano fue detenido tras intentar secuestrar un avión en México.

Cuando la situación era insostenible, dice doña María, "su padre lo desterró a México". Cuenta que tenía la esperanza de que en ese país algún delincuente acabara con su vida y "con la vergüenza".

De eso ya hace 17 años. En México se le acabó el dinero e, incluso, llegó a comer basura, por lo que "estuvo a punto de suicidarse en los rieles del metro", cuenta la madre.

En esos rieles fue encontrado por un evangelista que lo llevó a su casa y lo convirtió para que siguiera los pasos de Jesucristo. Luego se hizo predicador y cantante de música cristiana.

Una vez rehabilitado regresó a Bolivia para llevarse a la que fue novia, Elizabeth Melgar, quien había quedado embarazada de su primer hijo.

Tres hijos y un futuro incierto

Ahora, Josmar tiene tres hijos con edades comprendidas entre los 11 y los 17 años, quienes acompañan a su padre en las giras de prédica, porque también son cantantes.

Doña María dice que hace tres meses Josmar intentaba hablar con el presidente de México, Felipe Calderón, "para que dé una apertura para predicar la palabra de Dios".

Ella cuenta que como Josmar no obtuvo resultados "dijo, 'si esto lo hago (secuestrar el avión) el presidente me va a escuchar'".

Doña María cuenta que muchas radios cristianas en México fueron acalladas y que por eso su hijo buscaba un espacio donde predicar "tal vez en Televisa o en otro lugar", porque según su criterio, no hay otra forma de salvar a un drogadicto que no sea la conversión.

La señora Pereira ahora vive en Santa Cruz, pero indica que una vez al año viaja a México para ayudarle a su hijo en la prédica. Dice estar tranquila porque Dios decidirá el futuro de su hijo por eso "no buscamos abogado".

Y, si finalmente es condenado, "igual predicará en la cárcel", señala esta mujer que reconoce que su hijo "cometió un delito, no lo aplaudo, porque no es eso lo que dice la Biblia, pero a veces Dios nos revela cosas de esta manera".

Los medios de comunicación ya bautizaron a Josmar como "el fanático religioso". Su madre prefiere llamarlo "un apasionado por la Palabra".

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