Toda Venezuela vuelve a la escuela

Colegio público en Venezuela
Image caption Este miércoles comienza un nuevo año escolar en Venezuela.

Los lápices están afilados, los libros forrados e identificados y los uniformes planchados. Pero el año escolar que comienza este miércoles en Venezuela parece venir con más carga de la que usualmente ocupa las mochilas estudiantiles: por causa de una nueva Ley de Educación, se espera que los padres vuelvan hoy a las aulas de clase. En dos bandos.

"Ayer me bajé en el colegio de mi hija y hablé con los maestros", le dijo a BBC Mundo Lilian, madre de una escolar de 9 años. "Por ahora dijeron que se va a hacer una asamblea dentro de quince días (…) Lo asumieron como que no van a convertir la escuela en un frente de guerra", señaló.

El llamado opositor, sin embargo, es a que millones de padres acudan a las puertas de los planteles para manifestar su desacuerdo con la ley sancionada el mes pasado, con el fin de adecuar la educación al modelo de país contemplado en el Plan Socialista de la nación.

Las llamadas "patrullas" del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) estarán también ahí con el objetivo contrario. El gobierno del Distrito Capital habilitó además líneas telefónicas para "denunciar cualquier cierre o irregularidad en alguna casa de estudio", informó la agencia oficial ABN.

A medio camino

Image caption Chávez dice que la ley romperá el "coloniaje cultural".

Las objeciones a la ley van desde la forma en que se aprobó -sorpresivamente, de madrugada, durante las vacaciones escolares– hasta su contenido, que algunos dicen dirigido a introducir la política en la escuela.

Desde el bando oficialista se acusa a los críticos de pretender mantener "un modelo de dominación" y se defiende el instrumento jurídico como concebido para crear nuevos ciudadanos solidarios y en sintonía con las necesidades del país.

¿Cómo se traduce esto en el terreno? No parece claro, al menos en lo inmediato.

"Yo no le tengo miedo la ley. Es un cascarón vacío para que después hagan lo que quieran a través de reglamentos", dice Lilian, que se apunta en la visión crítica, "aunque todo no puede verse en blanco y negro".

La hija de Lilian estudia en un colegio internacional bilingüe. La nueva ley habla de educación en varios idiomas, pero sólo se refiere a lenguas indígenas, por lo cabe una duda sobre el futuro de escuelas como la suya.

Lo mismo pasa con la educación religiosa, que no quedó expresada como un derecho, lo que ha hecho temer a la Iglesia Católica que termine por ser prohibida de hecho. O con los subsidios a escuelas privadas, que ahora es discrecional.

"Esa ley es sumamente abstracta. Tiene muy pocos artículos y requiere el reglamento para empezar a verle queso a la tostada", le dijo a BBC Mundo el integrante de la organización Asamblea de Educación, opuesta a la ley, Leonardo Carvajal.

Lo que cambia y lo que no

Esto es particularmente cierto en materia de contenidos. Admite Carvajal que "en lo que van a aprender los muchachos no hay ningún cambio", porque los currículos de estudio no forman parte de la ley, sino de un diseño que no ha sufrido modificaciones desde 1997.

Image caption La ley ha encontrado férrea oposición interna.

"En la oposición hay gente muy extremista que esta diciendo esta tontería de que con esta ley mañana comienza el comunismo en la escuela (…) Ni cambia el programa de estudios ni introduce un proceso masivo de ideologización", apuntó.

"Cambios sustanciales no hay", coincidió Aura Moreno, del Sindicato Nacional Fuerza Unida Magisterial (Sinafum), de tendencia oficialista.

"Lo que hay es una visión de cambiar el modelo educativo (en función) del Estado que se está construyendo y que es participativo, protagónico, con visión endógena, etcétera. Hay un cambio principista: antes trabajábamos para tener, ahora trabajamos para el ser", añadió.

Presumiblemente la modificación curricular viene en camino. Pero no tiene hora y fecha.

El "gran cambio" –coinciden las dos partes, el uno para criticarlo y la otra para aplaudirlo– tiene que ver con la comunidad educativa, antes conformada únicamente por padres y maestros. Ahora se incorporan también los llamados consejos comunales, instancias de participación ciudadana de base.

Opine: ¿hay diferencia entre enseñar política y enseñar religión?

"La ley le coloca otra serie de funciones a la escuela, como centro de quehacer comunitario. Hasta como centro de producción económica, lo cual es una solemne locura", opinó Carvajal.

"Se define una mayor participación de la comunidad en la escuela", señaló Moreno. "Es un intento de control político a través de los consejos comunales", contra argumentó Carvajal.

En la práctica, es posible que las escuelas tengan que asignar oficinas a los representantes comunitarios en los planteles, quienes tendrán injerencia en la vida de la escuela. ¿Hasta qué punto y con qué efecto? La respuesta depende por ahora de cada una de las 28.000 escuelas en todo el país y de cada consejo.

Por lo tanto, de momento, las partes se declaran sólo "en guardia".

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