Incendian aldea indígena en Brasil

Campamento guaraní en Mato Grosso
Image caption Los indígenas desalojados viven en un campamento precario al borde de una carretera. Foto: Cimi.

Una ONG denunció el incendio provocado de un poblado indígena, después de sus 130 habitantes fueran expulsados.

La organización Survival International, que defiende los derechos de los pueblos originarios, sostiene que la comunidad, formada por unas 35 familias, y en la que habría unos 60 niños y adolescentes, fue expulsada de su aldea en Laranjeira Nanderu la semana pasada como resultado de una acción legal iniciada por un terrateniente local, que también es abogado.

Miembros de Survival informan que las familias del pueblo guaraní Kaiowa viven ahora al costado de una carretera en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul, en condiciones precarias y peligrosas.

En este estado son frecuentes las disputas entre campesinos locales y grupos indígenas sobre la delimitación de tierras de cultivo adquiridas de buena fe y territorios ancestrales indígenas.

En un informe divulgado a principios de año, Naciones Unidas llamó la atención sobre la escasez crónica de tierra que sufren los indios guaraníes, el grupo autóctono más grande de Brasil.

Por su parte, los granjeros de la zona dicen que cuando los campesinos son desplazados por pueblos indígenas no son recompensados, y que no está muy claro qué terrenos pueden ser tenidos en cuenta para la demarcación.

Los indígenas, en cambio, acusan a los granjeros de utilizar la violencia y las amenazas para impedir que los funcionarios establezcan qué parcelas deben definirse como tierras ancestrales, y señalan que el conflicto por el territorio se ha cobrado ya muchas vidas.

Espíritus ancestrales

Después del último desalojo, el pueblo que pertenecía a los guaraníes Kaiowa fue incendiado, provocando la muerte de algunos animales que los pobladores no pudieron llevarse.

El incidente causó gran malestar porque el fuego pudo haber destruido, además de sus hogares, los espíritus ancestrales que viven entre ellos, de acuerdo a las creencias del pueblo.

Las familias que tuvieron que abandonar la aldea ahora viven en un campamento improvisado, flanqueado por una carretera muy transitada y un terreno privado protegido por guardias de seguridad.

Los indígenas de Laranjeira Nanderu dicen que establecieron su hogar en lo que fue su tierra ancestral hace dos años, y que estaban intentando conseguir el reconocimiento y la demarcación del Estado.

Hasta el momento, la Fundación Nacional del Indio (Funai) –la agencia estatal responsable de la asistencia social para los indígenas- no ha hecho comentarios sobre este desalojo.

Pero las fuertes críticas llegan desde organizaciones como Survival International, que defiende los derechos indígenas, y Amnistía Internacional.

"Es absolutamente espantoso y demuestra la clase de poder que los guaraníes tienen en contra", le dijo a la BBC Fiona Watson, de Survival.

"Fuerzas económicas y políticas inmensamente poderosas que parecen ser capaces de hacer lo que quieran: pueden conseguir esas órdenes de desalojo y echar a los guaraníes de sus tierras".

"Es doblemente desastroso porque los fiscales han dicho que es necesario demarcar las tierras de forma urgente, pero lejos llevarse a cabo, todavía están desalojando gente", señaló.

"No es un hecho aislado, es sólo uno más de muchos desalojos violentos", aseguró Watson.

Problemas sociales

Egon Heck, el coordinador del Consejo Misionero Indigenista (Cimi) en Mato Grosso do Sul, dijo que mientras el gobierno expresa sus intenciones de resolver la situación de la tierra, los jueces toman decisiones que hacen retroceder el proceso.

"Cimi lamenta aún más que granjeros y rancheros cometan actos copiados de épocas coloniales, intimidando y desalojando pueblos indígenas de sus territorios con métodos como los incendios provocados y toda clase de amenazas", declaró Heck.

La situación apremiante de los guaraníes es una fuente de preocupación internacional desde hace tiempo y es el tema de la premiada película Birdwatchers.

Cientos de indios de esta etnia se han suicidado en las últimas dos décadas como resultado de la desesperación por las difíciles condiciones de vida en reservas superpobladas en las que abundan los problemas de violencia y alcoholismo.

En su informe, el comisionado de la ONU para los pueblos indígenas, James Anaya, afirma que "la pobreza extrema y una variedad de problemas sociales –incluso desnutrición y hambre en algunos casos- afligen a los pueblos Guarani Kaiowa y Nhandeva en el Mato Grosso”.

Unos 46.000 guaraníes viven en siete estados de Brasil, y muchos otros en los países vecinos Paraguay, Bolivia y Argentina.

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