Buenos Aires, "sitiada" por piquetes

Protesta en Argentina (Foto: 25/09/09)
Image caption Según Noguera, la mayoría de las manifestaciones están vinculadas al desempleo y a la inflación.

Transitar por las congestionadas calles de la capital argentina nunca fue una tarea fácil, pero esta semana, la labor se tornó casi imposible para los automovilistas porteños. Y es que en estos días se han sumado numerosos “piquetes”, como se conoce a las protestas que interrumpen la vía pública.

La confluencia de diversos manifestantes que tomaron las calles para reclamar aumentos salariales o una restitución de sus puestos de trabajo provocó una grave congestión que por momentos hizo colapsar la ciudad.

El jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, acusó a las autoridades nacionales de permitir el caos, al ordenar a la Policía Federal que no intervenga para levantar los cortes de vías, tal como indica la ley.

"Ante un delito como éste ellos tienen que actuar", señaló Macri, criticando la pasividad de las fuerzas de seguridad.

El líder porteño denunció que los policías no están acatando las órdenes de la Justicia local, que exige que se liberen las calles bloqueadas.

Por su parte un vocero de la Policía Federal respondió que la fuerza quiere evitar "criminalizar la protesta". Según la Policía, su función ante una marcha se debe limitar a identificar a los dirigentes, aunque el Ministerio Público Fiscal señaló que los agentes tampoco están cumpliendo ese rol.

En aumento

Durante los nueve meses que han transcurrido de 2009, la justicia contravencional porteña ha labrado 440 actas por obstrucciones en la vía pública.

El número significa un fuerte aumento respecto al año anterior, cuando para esta fecha se contabilizaban 265 piquetes.

Según el analista político Felipe Noguera, el mayor número de manifestaciones está relacionado al crecimiento del desempleo y el alza de la inflación, que no se ve reflejada en aumentos salariales.

El experto dijo a BBC Mundo que las protestas ocurren porque están fallando otros mecanismos de representación que deberían funcionar para solucionar estos reclamos.

"En la medida que los ciudadanos no ven un camino institucional de solución de sus problemas y a la vez ven que no hay un castigo por este tipo de acciones, éstas tienden a multiplicarse", opinó.

Idiosincrasia

Pero ¿por qué los argentinos eligen esta particular metodología para realizar sus reclamos?

Los cortes de rutas tuvieron su auge a finales de los años ’90 y comienzos del siglo actual, cuando nació el llamado "movimiento piquetero" en Argentina, que surgió en rechazo a los despidos de trabajadores de la empresa petrolera estatal, YPF.

Los movimientos de desempleados se fueron institucionalizando y sus líderes se convirtieron en importantes actores políticos.

Según la doctora en ciencias sociales del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (Ceil-Piette), Cecilia Cross, la metodología del piquete se generalizó a partir de 2001 cuando se "incorporó al repertorio de movilización como algo muy habitual y muy previsible" y se convirtió en una cuestión "idiosincrática".

Cross dijo a BBC Mundo que en Argentina el corte de calles está asociado con la idea de una sociedad civil movilizada y con la exigencia de obtener una respuesta rápida a una necesidad inmediata.

Así, quienes realizan el piquete sienten que es la única manera que tienen de llamar la atención y sensibilizar a la opinión pública respecto a su reclamo ante la ineficacia del Estado.

Sin embargo, muchas veces el efecto que se genera es contrario: según Cross, a pesar de la popularidad del método, los argentinos tienen muy baja tolerancia a los cortes de ruta, algo que es exacerbado por la cobertura negativa que los medios dan a este tipo de protesta.

No reprimir

De acuerdo con la experta, es a ese desgaste por parte de la opinión pública a lo que apuestan desde el gobierno cuando deciden no intervenir para levantar los cortes en la vía pública.

Pero, por sobre todo, la política oficial de no reprimir las manifestaciones callejeras tiene que ver con la historia reciente del país.

"Hay mucha desconfianza en el uso de la fuerza legítima del Estado por el pasado traumático que tuvo Argentina", dijo a BBC Mundo Sergio Berensztein, de la Consultora Poliarquía.

Además de los abusos cometidos durante el último régimen militar, también hubo incidentes graves en manifestaciones recientes que determinaron el accionar oficial actual. Entre ellas, la muerte de manifestantes durante las protestas que llevaron a la caída del gobierno de Fernando de la Rúa en 2001, y el homicidio de dos piqueteros el año siguiente, durante un operativo policial para evitar el corte de un puente.

Es por eso que Berensztein pone en duda los dichos del ministro de seguridad porteño, Guillermo Montenegro, quien aseguró que cuando la ciudad tenga su propia policía, y ya no dependa de las fuerzas federales, se pondrá fin a los piquetes.

"A la sociedad argentina le encantaría que no hubiera cortes, pero no le gusta que se use la fuerza para que no los haya", concluye el analista.

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