Honduras: "Esto va para largo"

Niño en autobús de manifestantes en favor de Zelaya
Image caption Muchos manifestantes prefieren acudir a la capital, Tegucigalpa, para protestar.

Tegucigalpa vivió, este sábado, una nueva jornada de protestas y manifestaciones.

Pero a 92 kilómetros de distancia, en la ciudad de Danlí, sólo las conversaciones de algunos de los lugareños apostados en el parque central parecían tener alguna relación con la crisis institucional que afecta a Honduras desde el 28 de junio pasado.

"Aquí han habido marchas (en favor del presidente depuesto, Manuel Zelaya) pero, si se trata de protestar, mejor nos vamos a la capital" le explicó a BBC Mundo Hernán Valladares, un caficultor de 46 años que se identifico como miembro del denominado Frente de Resistencia Popular.

Para Valladares, la falta de movimiento en Danlí también se explicaba porque "aquí nos conocemos todos".

"Además, esto lo tiene controlado la burguesía. Si le gente se expresa contra Micheletti los corren de su trabajo" afirmó.

Sentado a pocas bancas de distancia, Jacobo Varela, un transportista de 57 años, ofrecía sin embargo otra versión:

"Es que aquí la gente está a favor de como estamos ahora" dijo refiriéndose a la destitución forzosa de Manuel Zelaya.

"Aquí los que apoyamos a Micheletti somos mayoría" insistió.

¿Y en el resto de Honduras?

"Ahí estamos mitad y mitad" aventuró.

En eso, Danlí tal vez no es tan diferente a Tegucigalpa.

Lejos de la capital

Resulta evidente que a medida que uno se aleja de la capital, las consecuencias de la crisis política parecen más difíciles de notar.

"Nosotros, los que vivimos fuera de la ciudad, gracias Dios no tenemos problemas" le dijo a BBC Mundo Leticia Sánchez, estudiante de la comunidad rural de El Chichicaste. "Aquí la gente ha salido a trabajar todos los días porque se dedican a las labores agrícolas y entonces los toques de queda no los afectan" explicó.

Según Leticia, en El Chichicaste nadie acostumbra movilizarse a Tegucigalpa para apoyar las marchas en contra del gobierno interino.

Pero, de acuerdo con ella, en el vecino caserío de Santa María sucede todo lo contrario.

"De ahí han salido varios buses. Como unas 100 personas... Es que ellos son un poco más alborotados que nosotros" aventuró.

"Esto va para largo"

En la ciudad de El Paraíso, sin embargo, basta platicar con algunos comerciantes para darse cuenta que las medidas tomadas por el gobierno interino a raíz del regreso del presidente depuesto Zelaya no sólo tienen impacto en la capital.

"Esto está malo, malo, malo. Las ventas han bajado bastante" se quejo Marta Figueroa, quien tiene un puesto de baratijas en las inmediaciones del parque central.

"Es que nosotros le vendemos a la gente de la montaña y con el toque de queda no bajan (a la ciudad)" explicó.

Y, a las cuatro de la tarde, en el autobús que cubre los 120 kilómetros de carretera hasta la capital, solo había cinco pasajeros más.

Después de todo, el viaje hasta Tegucigalpa dura en promedio unas dos horas y este sábado, el ya tradicional toque de queda de las noches se adelanto a las seis de la tarde.

Exactamente tres minutos antes de esa hora, el autobús hizo su arribo a la terminal ubicada en la colonia Kennedy de la capital.

Y, a pesar de la inminencia del toque de queda, todavía fue posible conseguir un taxi para regresar al centro de la capital.

En la ruta hacia el hotel, el taxista compartió su análisis, muy similar al de los pobladores del interior del país:

"Esto va para largo", dijo.

Y las calles semi desiertas a las seis de la tarde de un sábado parecían darle la razón.

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