Honduras: Zelaya llama a "ofensiva final"

Manifestación de partidarios de Manuel Zelaya cerca de la embajada de Brasil en Tegucigalpa, 26 septiembre 2009
Image caption Los partidarios de Zelaya están planeando las acciones que llevarán a cabo este lunes.

El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, llamó a sus seguidores a concentrarse en Tegucigalpa para “una ofensiva final” para restituirlo.

“Hago un llamado patriótico a movilizarse en todo Honduras y que todos los que puedan vengan a Tegucigalpa para que luchen en una ofensiva final”, dijo Zelaya a través de un comunicado leído en Radio Globo.

La ofensiva coincidiría con la fecha en que se cumplirán tres meses desde que fue depuesto mediante un golpe de Estado.

Zelaya volvió a su país el pasado lunes y desde entonces está refugiado en la embajada de Brasil.

Sus partidarios estarán reunidos este domingo para decidir la estrategia a seguir.

Aunque la tensión política sigue creciendo, las calles de Tegucigalpa se mantienen tranquilas este domingo, señaló el colaborador de BBC Mundo en Honduras, Arturo Wallace.

“No hay nada que haga pensar de que vayan a haber enfrentamientos. Pero así ha sido siempre aquí, es como las lluvias tropicales, en un momento hay tranquilidad y al siguiente todo salta por los aires”, afirmó.

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Uno de los coordinadores del Frente Nacional contra el Golpe de Estado, Juan Barahona, confirmó a BBC Mundo que estaban planeando una masiva concentración para el lunes.

"La convocatoria es nacional" dijo Barahona desde la sede del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares, STIBYS, donde en estos momentos está reunida la "resistencia".

Barahona, sin embargo, rehusó considerar el lunes como un "día D". "Va a ser un día más en la lucha", aseguró.

Brasil

En otra vuelta de tuerca a la crisis hondureña, el gobierno interino hondureño encabezado por Roberto Micheletti, emplazó a Brasil para que defina en no más de 10 días el “estatus” de Zelaya.

En un comunicado, la cancillería advirtió que si la solicitud no es atendida, "nos veremos obligados a tomar medidas adicionales conforme al derecho internacional", aunque sin precisar detalles en qué consistirían.

"Ningún país puede tolerar que una embajada extranjera sea utilizada como base de mando para generar violencia y romper la tranquilidad, como el señor Zelaya lo ha estado haciendo desde su ingreso al territorio nacional", señaló el texto.

Por su parte, Brasil ya respondió. El presidente de ese país, Luiz Inácio Lula Da Silva, rechazó cualquier ultimátum.

"El gobierno brasileño no acata ultimátum de golpistas ni reconoce como gobierno interino usurpadores del poder. Quien tiene que negociar es la OEA, la ONU, que ya tomaron sus decisiones", dijo en una rueda de prensa al término de la II Cumbre ASA en Venezuela.

Además aclaró que el presidente depuesto Zelaya es "huésped de la embajada de Brasil" y advirtió que "una embajada es inviolable".

En tanto, el canciller brasileño Celso Amorim indicó que su gobierno estaba "gravemente preocupado por la posibilidad de que los autores del golpe de Estado en Honduras no tengan en cuenta la inviolabilidad de la embajada con la intención de detener por la fuerza al presidente Zelaya".

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Denuncias

El ultimátum a las autoridades brasileñas se hizo público tras una serie de denuncias sobre hostigamientos de las fuerzas de seguridad hacia la sede diplomática donde se encuentra Zelaya junto a un grupo de allegados y de periodistas.

Miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ingresaron al edificio el pasado viernes y constataron que no había "necesidades humanitarias urgentes", según explicó a BBC Mundo el vocero del organismo, Marcal Izard.

Sin embargo, Izard evitó pronunciarse sobre los gases tóxicos que –según Zelaya– habrían sido lanzados contra la embajada.

Quién sí lo hizo fue el médico del mandatario depuesto, Marco Antonio Rosas.

El profesional relató que "en la embajada hay unas 25 o 30 personas con diferente sintomatología, sangrando por diferentes partes del cuerpo; por la nariz, con vómitos, con dolor de cabeza fuerte, ardor en los ojos. Esto nos dice que hay algún grado de intoxicación".

El comisionado policial Oleg Serrato, por su parte, negó cualquier tipo de ataque contra el edifico y consideró que "sería contraproducente tener un dispositivo de seguridad tan grande y que por otro lado estuviéramos atentado contra la seguridad de las personas".

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