Los curas en la Venezuela de Chávez

Padre Remy, Iglesia Católica Reformada
Image caption Un grupo de sacerdotes, en su mayoría casados, fundó una iglesia "mucho más amplia".

Vemos a una Conferencia Episcopal alineada con la oposición, a curas católicos predicando las bondades de la "revolución boliviariana" por televisión y a grupos que deciden escindirse, casarse y fundar una nueva congregación.

Pero todos ellos parecen plantearse cuál es su papel en la Venezuela actual.

El padre Remy oficia una misa en el rellano de un edificio en el barrio caraqueño de El Valle. "Si la gente no va a la iglesia, la iglesia va a la gente", dice este sacerdote de la Iglesia Católica Reformada.

Esta congregación de apenas 12 religiosos, no reconocida por Roma y con sede en Maracaibo, está compuesta por sacerdotes –en su mayoría casados– que un día decidieron fundar una iglesia "mucho más amplia", con una "visión preferencial por los pobres".

Un año después de su fundación, estos religiosos sostienen que no son "chavistas", tal y como se proclamó en diversos medios de comunicación, aunque comparten algunos de los ideales del proceso "y no hemos recibido dinero del gobierno", asegura Remy a BBC Mundo.

Pros y contras de la "revolución"

Según el padre Remy, el gobierno actual ha favorecido un cambio de conciencia entre las clases más desfavorecidas, que demuestran una mayor participación política y conciencia social.

"Ahora la gente es crítica, lee, estudia el proceso y muchos de los programas del gobierno han llegado realmente a las comunidades, algunas de las cuales han sabido aplicar estos recursos a su gente", asegura el sacerdote.

No obstante, añade, "estos barrios aún carecen de elementos básicos como la educación, la salud y la seguridad".

"El acceso a la salud todavía es muy deficiente y en las escuelas existe un alto índice de abandono escolar", señala.

"Y lo grave", destaca, "es que la gente vive con la conciencia de que uno nace, vive y morirá pobre porque piensan que así están bien, mientras haya alguien que les da todo".

"Creemos que la iglesia católica no ha sabido adaptarse a la realidad del pueblo venezolano. Lo que falla en esta revolución es la mentalidad de la gente y eso es lo que queremos cambiar en los barrios a través del evangelio".

"Un camino a ninguna parte"

Image caption El sacerdote Alejandro Moreno dice que tienen "menos recursos" para trabajar en los barrios.

Pero al otro extremo de la ciudad, el sacerdote salesiano y profesor universitario de origen español Alejandro Moreno, defiende la labor de la iglesia tradicional en los barrios de Caracas.

"Somos muchos los que trabajamos en los barrios pero lo hacemos con menos recursos que antes", explica.

"Casi todos estos sacerdotes y monjas en su día votaron por Chávez, pero luego ya no más. Principalmente porque su camino no conduce a ninguna transformación del pueblo", dice Moreno, quien ha trabajado en el barrio de Petare desde los años 70.

"Vemos que las misiones del gobierno son exclusivistas, dan limosna, son militaristas y para mí las únicas que han servido algo son algunas como Mercal, donde puedes conseguir algunos alimentos a bajo precio", sostiene.

En este escenario de muchos matices ambos lados parecen compartir puntos de vista.

"Siempre he dicho que aquí la Iglesia necesita reformular estructuras", afirma Moreno. "La Iglesia no ha sabido satisfacer las necesidades reales de los más pobres de Venezuela", coincide Remy.

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