Hotel (y no cárcel) para "ilegales"

Grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos suelen quejarse de que los indocumentados son tratados como criminales y detenidos en cárceles comunes, a veces junto a delincuentes peligrosos.

Image caption Napolitano cuestionó la ausencia de un sistema previo para lidiar con indocumentados.

Esas quejas pueden haber tenido algún efecto en el Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés) que anunció este martes que aquellos inmigrantes en proceso de deportación podrán ser alojados en hoteles y otros albergues, dependiendo del grado de peligrosidad que tengan.

La medida fue presentada por la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y busca -según la funcionaria- “centralizar, organizar y proveer supervisión y asegurar una mayor responsabilidad federal” en el manejo de la detención de inmigrantes indocumentados.

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“Sería difícil decir que estamos reformando un sistema porque eso implicaría que había un sistema”, aseguró Napolitano al inicio de la presentación del nuevo plan durante una conferencia de prensa en Washington.

Los planes presentados por Napolitano incluyen desde la habilitación de hoteles y residencias para los que esperan deportación -o la decisión final sobre su petición de asilo- hasta la creación de un sistema en línea para hacer seguimiento a las personas retenidas.

Innecesario y costoso

Durante el año pasado 380.000 personas estuvieron detenidas a la espera de ser repatriados a sus países. En algunos casos el proceso toma pocos días, mientras que en otros puede tardar meses y hasta años, lo que genera a Washington un problema logístico y financiero.

Unos 300 contratistas trabajan con el DHS en el manejo de centros de detención en los que son recluidos los inmigrantes ilegales y algunos de ellos han sido criticados por grupos de defensa de derechos humanos por supuestamente ofrecer malas condiciones de alojamiento.

“Hay una gran diferencia entre manejar un sistema de detención para el ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) y manejar un sistema de prisiones estatales”, aseguró Napolitano y agregó que mantener a indocumentados “en condiciones carcelarias, puede ser no sólo innecesario sino más costoso”.

En el 2008 el gobierno de los EE.UU. gastó US$2.000 millones en el alojamiento de inmigrantes ilegales, y aunque la Secretaria Napolitano alabó los ahorros que traerá el nuevo sistema, aseguró que sería “incorrecto” pensar que se trata sólo de reducir costos

Actualmente los “ilegales” son recluidos en prisiones locales o federales, en las que se invierte unos US$100 diarios por persona. Con el nuevo sistema esa cifra podría bajar hasta US$14, según los cálculos de DHS.

“Empezaremos a alojar a los no violentos y no criminales -como los que solicitan refugio y están recién llegados- en instalaciones acordes con el riesgo que representan (…) Buscaremos diferentes opciones como hoteles reconvertidos o instalaciones residenciales para su detención”, explicó Napolitano.

“Deportarlos, no acomodarlos”

Para Jessica Vaughn, directora de estudios políticos del Centro de Estudios de Inmigración de Washington, las nuevas políticas del DHS no van a ayudar a desalentar el ingreso de indocumentados.

Image caption Los defensores de los inmigrantes consideran que no deben ser tratados como delincuentes.

“Aunque pensamos que toda persona en custodia debe ser tratada humanamente, pensamos que la prioridad debería ser enviarlos a sus países de origen tan rápido como sea posible en vez de hacerles su estada aquí mas confortable”.

Pero Vaughn reconoce que el DHS no está hablando de hoteles de lujo y que la mayoría de las personas que son retenidas por violar la política migratoria son personas pacíficas que ingresan a los EE.UU. por razones económicas.

La Secretaria Napolitano anunció que también se estudian alternativas a la detención de los indocumentados, incluyendo colocarles aparatos de identificación como brazaletes electrónicos, algo que requiere coordinación con otras agencias gubernamentales y hasta legislación especial del Congreso.

“Una de las cosas que necesitamos es que aquellos que gozan de esta nueva alternativa no vayan a usarla para escapar (…) de manera que podamos agarrarlos y traerlos de regreso”, aseguró Napolitano.

Agilizar deportaciones

El tema de la supervisión de los inmigrantes y la agilización de las deportaciones es crucial para Ira Malhman, director de medios de la Federación para la Reforma de la Inmigración Estadounidense (FAIR, por sus siglas en inglés)

Malhan aseguró a BBC Mundo que lo importante no es dónde sean alojados los indocumentados sino que se garantice su vigilancia y seguimiento para que no “desaparezcan”.

“El problema del pasado siempre ha sido que la gente que ha sido capturada y dejada en libertad a la espera de su deportación casi siempre desaparece y entonces ICE debe salir a buscarlas de nuevo”, aseguró Malhman a BBC Mundo.

“Si tenemos un proceso que agilice las deportaciones y no permita retrasos interminables, entonces el sistema que existe ahora es suficientemente bueno”, estimó Malhman.

El año pasado fueron deportados unos 359.000 extranjeros sin permisos para estar en los EEUU, el 69% de ellos de origen mexicano. De los deportados 97.100 tenían historial criminal.

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