Honduras pesa en EE.UU.

Manuel Zelaya en Washington (Foto de archivo)
Image caption Miembros del Partido Republicano consideraron "apresurado" el apoyo de la casa Blanca a Zelaya.

En Washington la crisis de Honduras ha dejado una importante baja política: Arturo Valenzuela, el candidato del presidente Barack Obama a subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos.

Desde que empezó la crisis hondureña a finales de junio, la Casa Blanca se alineó con el resto de al comunidad internacional en su respaldo al depuesto presidente Manuel Zelaya, e inmediatamente se ganó la crítica del sector conservador.

Muchos miembros del Partido Republicano consideraron "apresurado" ese apoyo a una persona que creen responsable de la crisis y, sobre todo, amigo de países "poco amistosos" como Venezuela, Cuba o Nicaragua.

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En medio de ese pulso quedó en suspenso en el Comité de Exteriores del Senado la confirmación de Valenzuela, por una movida del senador republicano Jim DeMint, insatisfecho con esa política del presidente Obama.

Viaje atribulado

Image caption Ros-Lehtinen considera "vergonzosa" la política de Obama con respecto a Honduras.

Para "conocer los hechos" directamente, el viernes pasado DeMint viajó a Tegucigalpa en un viaje cuyos preparativos evidenciaron la profunda división que hay en Washington sobre el manejo de la crisis hondureña.

El lunes lo siguió la representante por Florida Ileana Ros-Lehtinen, la republicana de mayor rango en el Comité de Exteriores de la Cámara baja del Congreso.

Al regreso de su viaje a Tegucigalpa este martes, Ros-Lehtinen ofreció una rueda de prensa en Miami a la que asistió BBC Mundo, en la que fustigó la "vergonzosa" política de Obama e insistió en que promoverá una resolución en el Congreso de EE.UU. para apoyar las elecciones en Honduras.

"En Honduras hay unas elecciones al fin de noviembre y nuestro gobierno esta diciendo que no va a reconocer los resultados", dijo la representante republicana, quien contrastó como procesos en Afganistán o Irak han sido avalados pese a las denuncias de fraude.

Los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) incluido EE.UU., han advertido que no reconocerán elecciones organizadas por un gobierno al que consideran ilegítimo.

Doble política

En medios diplomáticos de Washington se comenta que pese al apoyo irrestricto que ha ofrecido a Zelaya y a las negociaciones para devolverle la presidencia, la Casa Blanca ha tenido un papel poco protagónico en la crisis hondureña.

La distancia es tal que algunos gobiernos de la región han sugerido en varias oportunidades que los estadounidenses tienen una doble política hacia Tegucigalpa por "no hacer lo suficiente" para lograr que Micheletti deje el poder.

Según Michael Shifter, vice-presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, ubicado en la capital estadounidense, esa postura puede afectar en el largo plazo su capacidad del gobierno estadounidense para actuar en América Latina.

"(La Casa Blanca) ha dicho que es un problema que debe resolverse entre latinoamericanos, lo cual es muy admirable, pero creo que hay tanto en juego que puede tener consecuencias y costos bastante serios para las relaciones interamericanas", le dijo Shifter a BBC Mundo.

Regreso a los años 80

Image caption A Obama no le vendría bien mantener peleas menores con los republicanos.

Para Shifter este pulso entre demócratas y republicanos le recuerda “la historia antigua y triste de la política centroamericana” de los años ‘80 por las "señales totalmente contradictorias y confusas" que llegan desde EE.UU.

"En Tegucigalpa hay quienes buscan señales que refuercen sus posiciones. Hay algunos que están alentados y que ven esperanzas porque hay sectores de la política en Washington que respaldan sus posiciones", aseguró Shifter.

"Los que están ahora en el gobierno que no quieren negociar, que no quieren aceptar el regreso de Zelaya al poder, prestan mucha atención a lo que dice un sector pequeño del partido republicano".

Aunque en EE.UU. el manejo de la política exterior es potestad del poder ejecutivo, el Congreso suele participar el diseño de algunas estrategias diplomáticas y suele pedir cuentas al Departamento de Estado sobre sus acciones internacionales.

Según algunos analistas, las divisiones que se evidencian en EE.UU. podrían alentar a algunos en el gobierno de Micheletti para lograr llegar al día de las elecciones y presentar al mundo con los "hechos consumados" de tener que lidiar con un presidente elegido por el voto popular.

Visitas de amigos

Image caption Patricia Rodas desestimó la importancia de las comisiones parlamentarias estadounidenses.

En entrevista con BBC Mundo, la canciller del gobierno del presidente Zelaya, Patricia Rodas, desestimó la importancia de estas comisiones parlamentarias estadounidenses que desafían al presidente Obama, al igual que el valor que pueden tener las elecciones hondureñas administradas por el gobierno de Micheletti.

"Los que asisten son unos miembros del parlamento que en virtud de razones personales y afinidades políticas e ideológicas visitan a sus amigos, pero no es una misión oficial del parlamento ni del gobierno norteamericano", aseguró confiada Rodas.

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Aunque Honduras no es el punto más importante dentro de la política hemisférica -la que tampoco es prioridad para Washington- el manejo de la crisis podría ayudar a los republicanos a debilitar el capital político del presidente Obama.

Actualmente el presidente de EE.UU. está enfrentando algunos problemas para adelantar su ambiciosa agenda de reformas, sobre todo la del sector de la salud, por lo que no le vendría bien cazar peleas menores con los republicanos.

Mientras tanto, la prometida "nueva estrategia" de Obama hacia la región está acéfala, a la espera de que Arturo Valenzuela pueda ocupar su oficina.

Si la crisis hondureña no se resuelva pronto es posible que la Casa Blanca deba iniciar algún tipo de negociación con esos republicanos que se quejan desde el Congreso.

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