La incómoda candidata al Nobel

Piedad Córdoba
Image caption La senadora colombiana no suele pasar inadvertida.

Pocas personas despiertan tantas pasiones en la polarizada Colombia de hoy como la senadora Piedad Córdoba, una de las más fuertes opositoras del popular presidente Álvaro Uribe y candidata al premio Nobel de la Paz, que este viernes se dio a conocer en Oslo, Noruega.

Finalmente, el Nobel se le otorgó al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Pero la controversia que provocó en Colombia el anuncio de que Piedad Córdoba era una de las candidatas, refleja la vida de esta senadora, una de las pocos colombianos -además de Uribe, Gabriel García Márquez, Ingrid Betancur, Fernando Botero, Shakira y Juanes- que son casi de inmediato reconocidos a nivel internacional.

Dicen que es por su porte, por los colores de sus vestidos, por el tono de su voz, por el color de su piel y por el turbante que suele llevar en su cabeza.

Está claro que Piedad Córdoba Ruiz no pasa, ni puede pasar, inadvertida.

Amigos y detractores coinciden en decirle a BBC Mundo que Córdoba es aguerrida, valiente, locuaz y "sin pelos en la lengua" cuando habla, como lo sostiene Carlos Salgado, director de la organización Planeta Paz.

Y no faltan quienes la descalifican duramente. En una oportunidad, escuché a dos poderosos editores de un medio de comunicación colombiano decir: “Esa es una negra h.p.”.

Eso se pudo ver esta semana. Mientras que Adolfo Pérez Esquivel, el argentino que ganó el premio Nobel de la Paz en 1980, celebró la posibilidad de que la colombiana gane el premio, en Bogotá una veintena de personas protestó frente a la embajada de Noruega por la nominación de la senadora al premio Nobel.

Candidata al Nobel

Otros, como el senador opositor Jorge Robledo, del Polo Democrático Alternativo, la defienden. "A Córdoba le cobran ser mujer en un país muy machista y ser negra en un país bastante racista", declaró Robledo a BBC Mundo.

Pero, además, Piedad es una mujer de izquierda en un país que según muchos observadores se ha derechizado en los últimos años.

Eso explica por qué Colombia se dividió cuando supo que Córdoba había sido candidatizada al Nobel. En redes sociales como Facebook se crearon grupos de amigos y contradictores.

No faltaron quienes, como el ex ministro Juan Lozano, afirmaran que el presidente Uribe tenía más méritos que Córdoba para ser Nobel de la Paz.

Buena parte de la sensibilidad en torno a Córdoba tiene que ver con el papel que ha jugado en la búsqueda de un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que permita liberar secuestrados a cambio de guerrilleros presos y que eventualmente abra las puertas para una negociación de paz.

En esa búsqueda participó brevemente, en 2007 y por iniciativa de Córdoba, el presidente venezolano Hugo Chávez, quien poco después salió despedido del proceso por decisión de Uribe.

Nadie duda que desde comienzos de 2008 Córdoba ha sido fundamental en la liberación de una docena de secuestrados que estaban en poder de las FARC. Ella ha estado presente en todas las liberaciones unilaterales, que comenzaron con la de Clara Rojas y Consuelo González, y ahora está a la espera de la entrega de otros dos rehenes y de unos restos mortales.

Fotos y polémica

Durante el proceso de esperas y entregas, Córdoba no tuvo ningún inconveniente en posar para una foto, con una boina guerrillera, junto al jefe de las FARC Iván Márquez y otros integrantes de esa guerrilla.

En aquel entonces, uno de sus amigos, el ex fiscal general Alfonso Gómez, la criticó, pero salió en su defensa.

Image caption La senadora ha recibido varios videos con pruebas de vida de secuestrados por las FARC.

"Probablemente, en su condición de mediadora, ha debido guardar distancia aun en las formas, pues nadie, sensatamente, le puede atribuir a ella simpatía o militancia guerrilleras", escribió Gómez Méndez.

A mediados de 2008, la portada de la revista Semana fue una foto de Córdoba con el título “¿Deschavetada?”, un juego de palabras que utiliza el apellido del presidente Chávez para preguntarse si la senadora había perdido el juicio.

La revista se refería a unos supuestos correos encontrados en el computador del abatido líder guerrillero Raúl Reyes, que vincularían a Córdoba con las FARC.

"He conquistado un espacio generoso y cálido en el alma nacional y no será con ultrajes a mi dignidad y a mi ética pública como podrán sacarme de la legitimidad de mi lucha por el Acuerdo Humanitario", le escribió Córdoba a Semana.

Coraje y persistencia

Años atrás, en medio del proceso de paz iniciado por el presidente Andrés Pastrana, Córdoba había sido blanco de críticas, luego de que conociera personalmente al fundador de las FARC, Manuel Marulanda, y expresara su admiración por el líder guerrillero.

Image caption En Facebook hay grupos a favor y en contra suyo.

En 1999, cuando presidía la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Córdoba fue secuestrada por los paramilitares de derecha de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, entonces comandadas por Carlos Castaño.

En 2002 fue una de las primeras dirigentes políticas en salir a denunciar las presiones electorales de los paramilitares en las elecciones al Congreso, que después se tradujo en el proceso judicial conocido como la parapolítica, que hoy tiene a decenas de congresistas y ex congresistas tras las rejas.

Aunque esta madre de cuatro hijos es una mujer sensible, a lo largo de los últimos años ha demostrado que tiene el coraje para levantarse una y otra vez y la persistencia de insistir en lo que se propone.

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