Cultivar para combatir el hambre

Campo de trigo
Image caption Los expertos en alimentación de la ONU consideran que la agricultura es la clave para combatir el hambre.

La FAO se pregunta cómo alimentar al mundo en 40 años. La respuesta: más inversión en desarrollo e investigación agrícola puede erradicar el hambre.

Según las previsiones, en el año 2050 la población se incrementará en un 34%.

Habrá 2.300 millones más de personas en el mundo, y para darles de comer será necesario producir un 70% más de alimentos de lo que se produce en la actualidad.

Y el aumento en la producción es necesario “porque a medida que los ingresos crecen en los países en vías de desarrollo empiezan a consumir más proteínas, que requieren una cadena más larga de alimentos”, explicó a BBC Mundo Gustavo Enríquez, economista de la dirección de desarrollo agrícola de la FAO.

Partiendo de estos datos, los expertos de la FAO analizan estrategias para responder a una pregunta que no es fácil: ¿cómo alimentar al mundo en 2050?

“Nosotros pensamos que se puede lograr”, afirmó Enríquez.

“Tenemos que invertir en agricultura en aquellas regiones donde hay más hambrientos y donde hay menos capital”.

Excedente

Sin embargo, una de las paradojas en este tema es que, por ejemplo, en América Latina se produce un excedente alimentario del 30% y aún así existen 53 millones de personas con problemas de desnutrición.

“Hoy producimos suficientes alimentos, la estimación de producción de alimentos per cápita da para alimentarnos todos, el problema es el acceso al alimento”, explicó Enríquez.

El aumento de los precios de los alimentos -que superó el 50% entre 2003 y 2008- es uno de los principales obstáculos para acceder a la comida, y los expertos de la FAO estiman que ese costo no va a bajar a los niveles anteriores.

Por eso, según Enríquez, es importante potenciar la capacidad agrícola de los sectores en dificultades: así se podrían aumentar su producción y sus ingresos.

“Para que podamos aumentar la producción en áreas de América Latina, en África subsahariana y en Asia, donde está concentrada la mayor cantidad de gente que no tiene acceso al alimento, es ahí donde tenemos que aumentar la producción agrícola”.

Y en este punto, el organismo insiste en que se debe incrementar el rendimiento y la intensidad de los cultivos en las tierras agrícolas existentes, más que ampliando la superficie de tierra dedicada a la producción agrícola.

Inversión e investigación

La FAO calcula que serán necesarios 44.000 millones de dólares anuales de ayuda oficial para inversiones en agricultura en los países en desarrollo, frente a los 7.900 millones que se gastan en la actualidad.

Según uno de los documentos de trabajo que discutieron los expertos en Roma, la inversión en nueva tecnología agrícola es fundamental también para hacer frente al cambio climático y al rápido incremento de la escasez de agua.

“Es necesario adaptar las tecnologías del norte o ayudar a generar tecnologías que sean relevantes para el sur, donde no sobra capital”, añadió Enríquez, quien participó en la elaboración de los documentos de trabajo que se discutieron en el encuentro de especialistas de Roma.

“La mayor parte de la investigación se hace en el norte para cereales, principalmente arroz, maíz, y trigo, que son los más importantes”, señaló el economista a BBC Mundo, “y hay otros cereales que están olvidados y que son fundamentales para la seguridad alimentaria en el África subsahariana, como el sorgo o los mijos."

“Se podrían hacer milagros en seguridad alimentaria si hubiera un poquito más de investigación en este tipo de cultivos”.

Aunque las cifras del hambre en el mundo no invitan al optimismo, desde la FAO se quiere hacer énfasis en que es posible erradicarla, aunque para ello hacen falta acciones decididas de cada estado y también a nivel global.

“Si hay voluntad política se puede hacer, superar el hambre se puede hacer, puede sonar cínico, pero se puede hacer. Falta sólo voluntad política”, concluyó el experto de la FAO.

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