Diálogo con pesimismo en Honduras

Hotel donde se llevaron a cabo las conversaciones la semana pasada
Image caption Se espera que los simpatizantes de Zelaya se manifiesten con marchas y cacerolazos este martes.

Tras tomarse una pausa el fin de semana y el lunes festivo, las delegaciones que buscan una solución para la crisis política hondureña volvieron a reunirse este martes en Tegucigalpa.

La delegación del presidente derrocado Manuel Zelaya espera que se aborde la eventual la restitución del mandatario, el principal obstáculo para un acuerdo, pero son poco optimistas al respecto.

Según indicó a BBC Mundo Rafael Alegría, un líder campesino coordinador del Frente de Resistencia que integra la representación de Zelaya en las conversaciones, "está bastante difícil. No percibimos voluntad de restituir el orden constitucional, lo que quieren es dilatar, dilatar, dilatar; pero esperaremos a ver".

Si la comitiva no logra un compromiso de parte del gobierno interino de Roberto Micheletti, "lo que espera es una profundización de la crisis al grado máximo. El pueblo está movilizado", dijo Alegría.

Este martes, el dirigente Juan Barahona, uno de los líderes de la "resistencia", renunció a seguir integrando la delegación zelayista por oponerse a firmar el acta según la cual el mandatario depuesto renuncia a sus aspiraciones de promover una reforma constitucional. Barahona, sin embargo, ratificó su apoyo a Zelaya.

Tanto los representantes del mandatario depuesto como los delegados del gobierno interino coincidieron la semana pasada en que se había avanzado "un 60%" hacia el entendimiento de las partes. La primera ronda de diálogo, que se celebró bajo la mirada atenta de la Organización de Estados Americanos, no tuvo sin embargo resultados concretos.

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Hacia adelante, hacia atrás

Esta semana el tono de los miembros del entorno de Zelaya es más pesimista. Uno de los asesores del presidente derrocado, Rasel Tomé, confía en que la solución provenga de los organismos internacionales. "Estamos esperando que las decisiones de apoyo que tomen la OEA y las Naciones Unidas sean pruebas comerciales fuertes, que le den al régimen pocas horas, que se retiren del poder que han usurpado", expresó.

Para la vicecanciller del gobierno de Micheletti, Martha Lorena Alvarado, si reina el pesimismo entre los zelayistas es porque "existe una división" entre ellos. Según ella se han dado "pasos muy importantes" en las conversaciones, aunque no especificó cuáles.

"Honduras va a tener su salida y va a ser pronto. Estoy convencida de que las elecciones se van a llevar a cabo y que el resultado va a ser reconocido", agregó la funcionaria.

El gobierno interino ha convocado comicios presidenciales para el próximo 29 de noviembre. Zelaya ha advertido desde la embajada de Brasil -donde se encuentra recluido desde que regresó sorpresivamente al país hace tres semanas- que su restitución deberá efectuarse el 15 de octubre, algo que Micheletti descarta tajantemente .

Para Zelaya, los comicios serán "automáticamente inválidos" si no regresa a la presidencia antes de mediados de mes.

"Micheletti me derrocó, y ahora quiere derrocar a las Naciones Unidas y a la OEA al no acatar la exigencia de la comunidad internacional, que exige la restitución de la democracia en Honduras", agregó el depuesto mandatario.

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