Chile tras la "calavera milagrosa"

Image caption Los resultados de las pruebas de ADN que se realizarán al cráneo se conocerán en dos meses.

En Chile la llaman la "calavera milagrosa". Se cree que es el cráneo de José Miguel Carrera y Verdugo, un prócer de la independencia que fue el primer general en jefe del Ejército chileno y presidente del Gobierno en 1811.

Este jueves, al cumplirse el 224 aniversario de su nacimiento, las autoridades chilenas recibieron el cráneo de manos de los familiares de Carrera, para realizar los exámenes de ADN que permitan comprobar si se trata efectivamente del famoso militar y político.

De esta forma se busca poner fin a la larga travesía por el que transitó el presunto cráneo del prócer, que fue fusilado y descuartizado en Argentina, en 1821.

El recorrido de casi dos siglos de los restos comenzó pocos años después de su muerte, cuando su secretario personal, Toribio Rojas, cruzó la cordillera a pedido de la hermana del difunto, para recuperar sus restos.

Fue así como Rojas viajó a la ciudad argentina de Mendoza, lugar del deceso, y recibió la cabeza en 1828 de manos de una mujer que la había rescatado y preservado tras la mutilación.

Una vez en Chile, la hermana de Carrera, Javiera, entregó la osamenta a la parroquia de El Monte, en la región metropolitana de la capital, Santiago, para preservarla de los enemigos políticos del militar, en particular Bernardo O’Higgins, quien lo sucedió como jefe del Ejército.

Nace el mito

Allí el cráneo descansó en una caja de vidrio, donde comenzó a generar devoción entre los feligreses, que le dejaban ofrendas de dinero.

El mito sobre las capacidades milagrosas de la calavera se mantuvo con un nuevo traslado -esta vez a una parroquia cercana, en la localidad de El Paico- realizado presuntamente con la intención de mantener escondidos los restos.

El fervor religioso de la gente también comenzó a dejar su huella y el presunto cráneo del prócer perdió todos sus dientes por el roce con el gran número de monedas depositadas junto a los huesos.

El camino de la calavera tomó un nuevo rumbo en 1960, cuando una mujer de nacionalidad argentina llegó a la parroquia en busca de los restos, supuestamente en nombre de algunos descendientes del militar fusilado.

A pedido de los familiares, la mujer llevó la osamenta al Museo Histórico Nacional de Chile, donde habría reposado por años, abandonada en una caja de cartón.

Eventualmente el cráneo llegaría a manos de la familia Díaz de Valdés, descendientes de Carrera, que este jueves entregaron los restos al Servicio Médico Legal (SML) de Chile, para su identificación.

Bicentenario

El examen genético de los presuntos restos de Carrera fue ordenado por la gobernadora de Talagante -la comuna de la región metropolitana de Santiago donde nació el prócer- con la intención de poder rendirle homenaje durante las celebraciones del bicentenario de la independencia chilena, el año próximo.

Según el historiador Ulises Cárcamo, de la Universidad de Chile, la identificación de los restos –que se realizará comparando el ADN con el de los presuntos descendientes- reabrirá el debate sobre una de las figuras más polémicas de la historia chilena.

"Esto retomará la antigua discusión sobre el lugar que merece Carrera en la historia y rebrotará la leyenda de la pelea férrea entre él y el otro prócer chileno, Bernardo O’Higgins", dijo a BBC Mundo.

Para el experto, la identificación de los restos de uno de los líderes de la emancipación chilena también permitirá "materializar una tradición oral" de dos siglos.

Según el director del SML, Patricio Bustos, los resultados de las pruebas de ADN se conocerán en un par de meses.

Sin embargo ése no será el punto final para la travesía de la "calavera milagrosa": la familia Díaz de Valdés ha expresado su deseo de que el cráneo descanse finalmente en la Catedral de Santiago, donde yacen los demás restos de Carrera.

Por su parte, la gobernación de Talagante y la parroquia de El Monte planean edificar un museo para acoger la osamenta del prócer.

Contenido relacionado