España, "el mejor para tratar con Cuba"

El opositor Nelson Aguiar acaba de salir de prisión, siete años antes de cumplir la condena. Su liberación se debe a la gestión realizada ante el presidente, Raúl Castro, por el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, en su más reciente visita a Cuba.

Image caption Aguiar fue liberado 7 años de cumplir su condena.

Es uno de los 75 disidentes detenidos en 2003 y llevaba 10 años realizando actividades opositoras al frente del Partido Ortodoxo. El gobierno sostiene que es un grupo pequeñísimo y Nelson se niega a revelar "la cantidad de militantes".

Antes de 1959, fue miembro del movimiento clandestino; después del triunfo revolucionario se hizo soldado rebelde y en 1993 comenzó a militar en la oposición. Sobre el futuro, sólo tiene en claro que va a viajar a España para recibir atención médica.

Apenas unas horas después de ser liberado conversó con BBC Mundo.

¿Cómo fue la detención?

Nos tocaron la puerta a la 5 de la mañana, yo les dije que tenían que esperar a que nos levantásemos. Dijeron que iban a tirar la puerta abajo pero al final esperaron hasta que les abrimos.

¿Tuvo una buena defensa en el juicio?

Yo no sabía que tenía abogado y 2 ó 3 días antes del juicio me dicen que tengo derecho a un abogado. Al final, un opositor contrató una para que nos defendiera a los seis. Actuó muy valientemente, pero aún así me condenaron.

¿Qué sintió cuando se enteró de que lo condenaban a 13 años de prisión?

Me enteré en Villa Marista (sede de la Seguridad del Estado) y sólo pensé: salgo a los 70 años, vamos a ver para qué sirvo a esa edad.

Sobre Villa Marista se habla mucho, ¿cómo los trataron a ustedes?

Con nosotros el trato fue correcto, eran más suaves que con los narcotraficantes y nos hablaban con educación. El que le diga que fuimos torturados o maltratados le está mintiendo.

Después lo envían a la prisión de Santiago de Cuba, ¿cómo fue llegar allí?

Tampoco nos torturaron ni nos golpearon, pero el trato ahí fue muy diferente, más represivo e irrespetuoso. Hasta para llevarme al hospital de la prisión me encadenaban los pies y las manos. La comida era muy mala, el desayuno un engrudo de harina y el almuerzo y la cena arroz, frijoles y un picadillo hecho de los restos de la res, orejas, tendones, etcétera.

Compensábamos un poco porque les permitían a nuestras esposas traernos todo el alimento que quisieran, pero después lo limitaron a 30 libras (casi 14 kilogramos) cada 3 meses.

¿Podían leer y trabajar?

Sí, podíamos leer, pero los libros pasaban por una censura previa. No trabajaba y en general el preso político cubano tiene por norma el no trabajarle al Estado.

¿Cómo lograba pasar las horas en la celda?

Yo soy cristiano y me refugié en el Señor. Empecé a leer literatura y a recordar mis años mozos, volví a escribir poesías como hacía entonces. Eso evitó que perdiera la razón.

¿Cómo vivía las visitas de su esposa?

Sólo ella le podrá decir los trabajos que pasaba para ir desde La Habana hasta Guantánamo (a 1.000 kilómetros de distancia) para verme dos horas. Para mí era doloroso y contradictorio, porque uno anhela ver a la familia pero después que se van te quedas vacío.

Usted estuvo enfermo, ¿le dieron atención médica?

En oriente no me atendieron, recién tuve atención cuando me trasladaron para La Habana. En noviembre de 2004 nos reunieron a todo el grupo de los 75 para hacernos un chequeo médico. Yo tenía una hernia y fui operado dos veces en el hospital militar Finlay, donde tuve una atención de la que no me puedo quejar, tenía un cuarto aparte, televisor, a mi esposa todo el tiempo conmigo y me llevaron a casa de mi madre.

¿Que sintió cuando le comunicaron que sería liberado?

Fueron poco a poco, porque yo soy hipertenso. Primero me dijeron que me cambiarían para una prisión mejor y después, cuando vi a mi esposa en la puerta, me comunicaron que quedaba en libertad. No me da pena confesarle que entonces empecé a llorar.

¿Qué opina sobre la política del gobierno español hacia Cuba?

Se dice que fuimos cambiados, yo no siento que a mí me hayan cambiado por nadie. Éste es un gobierno muy soberbio y Madrid decide cambiar su política al ver que con la imposición no se lograba nada. ¿Quién mejor que España para acercarse al gobierno cubano?

¿Hacia dónde va Cuba?

Fidel Castro ha convertido a las nuevas generaciones en una piara que va al matadero con una sonrisa. Tienen miedo de protestar, con un pueblo así puede que haya sorpresas o puede que no. Incluso, cuando el alzamiento del '94 el pueblo no quería enfrentar al gobierno, querían irse del país.

Entonces, ¿no habrá cambios?

Tiene que haberlos. Yo creo que los cambios que está haciendo el actual presidente (Raúl Castro) favorecen un futuro cambio político, porque está trabajando la economía del país y espero que cuando "la sombra" desaparezca, Cuba pueda abrirse al mundo.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.