Fallo en megajuicio contra militares

Madres de Plaza de Mayo, (foto archivo)
Image caption Olivera Róvere puso en duda el número de muertos a manos de las autoridades militares.

La Justicia de Argentina condenó este viernes a cadena perpetua al ex militar que fue responsable de algunos de los más conocidos centros clandestinos de detención que operaron en Buenos Aires durante los años 70, el general en retiro Jorge Olivera Róvere.

Olivera Róvere, de 82 años, fue hallado culpable por la privación ilegítima de la libertad de 116 personas y el homicidio de cuatro ciudadanos uruguayos refugiados en Argentina.

El ex militar fue vicecomandante del I Cuerpo del Ejército, que controlaba partes de la ciudad de Buenos Aires durante los gobiernos de facto de 1976-1983, bajo el mando de Carlos Suárez Mason.

El proceso contra Olivera Róvere formó parte del llamado “megajuicio” que investiga los crímenes cometidos por esta fuerza.

Además del ex general, el Tribunal Federal también sentenció a prisión de por vida al ex coronel Bernardo Menéndez, jefe de un área de seguridad de ese cuerpo del ejército.

Otros tres ex militares imputados en la causa: el ex general Teófilo Saa, el ex coronel Humberto Lobaiza y el ex teniente coronel Felipe Alespeiti, fueron absueltos, una decisión que fue duramente criticada por los familiares de las víctimas, que siguieron la lectura del veredicto.

“No impartí órdenes”

En su descargo, antes de que se dictara la sentencia, Olivera Róvere aseguró no tener responsabilidad en los crímenes que se le imputaban.

“No ejercí ni impartí órdenes que puedan lesionar los derechos humanos”, aseveró.

También puso en duda el número de muertos a manos de las autoridades militares –que según los organismos de derechos humanos habrían alcanzado los 30.000-, y consideró que hubo una “mendaz exageración” de la represión ilegal.

Según el ex general, la “acción psicológica del terrorismo sigue en plena vigencia” en Argentina y en la actualidad se “apoderó de la opinión pública”.

Sorprendidos

Por su parte, Gerardo Fernández, abogado del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que defendió a algunas de las víctimas, consideró que la fuerte defensa de las Fuerzas Armadas que realizó el ex militar, fue una señal de que sabía que sería hallado culpable.

“No quedan dudas de su responsabilidad, él era el jefe total de la capital federal durante 1976, que fue uno de los años más violentos de la dictadura militar”, afirmó a BBC Mundo.

El letrado se mostró sorprendido por la decisión del Tribunal de declarar inocentes a tres de los imputados.

“Vamos a apelar la absolución porque habían pruebas suficientes para que los cinco jefes militares fueran condenados”, señaló.

Sin embargo Fernández dijo que esperarán para conocer los fundamentos del dictamen que se darán a conocer recién en diciembre.

Primera condena

Cuando comenzó el proceso, el abogado de Olivera Róvere, Norberto Giletta, había dicho a BBC Mundo que el ex militar hasta ahora nunca había sido condenado por abusos.

La Justicia lo procesó en 1985, tras el regreso de la democracia, pero un indulto del presidente Carlos Menem (1989-1999) en 1989, puso fin a la causa.

En 2004 fue procesado nuevamente luego de que se declarara la nulidad de la amnistía, y cumplió tres años de prisión preventiva antes de ser excarcelado bajo fianza en 2007.

Por ahora Olivera Róvere y Menéndez seguirán en libertad, ya que el tribunal dispuso que no fueran encarcelados hasta que la pena quede firme.

De todas formas, debido a su avanzada edad, se prevé que ambos cumplan sus condenas en sus respectivos hogares.

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