Ciro James, el espía de la polémica

Es un espía y se llama James, pero ahí terminan los parecidos entre el famoso agente 007, James Bond, y Ciro James, el hombre que está en el centro de una enorme polémica de espionaje en Argentina.

Image caption El alcalde porteño denunció al gobierno nacional por "complot" para "boicotear" la Policía Metropolitana.

James, un ex agente de la Policía Federal que estaba trabajando para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fue procesado con prisión preventiva por la Justicia Federal, acusado de realizar escuchas ilegales.

Según el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el hombre formaba parte de una red de inteligencia creada ilegalmente por las autoridades porteñas en el seno de la flamante Policía Metropolitana, la fuerza autónoma que entrará en funciones en noviembre.

Por su parte, el jefe de Gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, acusó a James de ser un "infiltrado de la Policía Federal".

El alcalde porteño presentó una denuncia este martes ante la Justicia Federal, acusando al gobierno nacional de armar un "complot" para "boicotear" el debut de la Policía Metropolitana.

"Desde el inicio del proceso de implementación y puesta en marcha del diseño operacional de la Policía Metropolitana, sistemáticamente existieron fuertes interferencias por parte del gobierno nacional contra el Gobierno de la Ciudad, utilizando principalmente a las autoridades de la Policía Federal, para impedir la puesta en funcionamiento de la nueva fuerza", señala la denuncia.

Un caso complejo

El escándalo por el caso de Ciro James surgió luego de que el juez federal Norberto Oyarbide ordenó la detención del espía, acusándolo de realizar escuchas ilegales, entre otros a Sergio Burstein, un dirigente que representa a las víctimas del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que mató a 85 personas en 1994.

Burstein había recibido una llamada anónima advirtiéndole que su teléfono estaba "pinchado".

La detención salpicó al gobierno porteño, porque James desempeñaba un cargo en el Ministerio de Educación de la ciudad.

Pero ésa no fue la única conexión con las autoridades porteñas. La investigación también determinó que James había solicitado ingresar a la Policía Metropolitana, y que había mantenido un alto número de comunicaciones telefónicas con quien era el jefe de esa fuerza, Jorge Palacios.

Palacios, un ex comisario de la Policía Federal que trabajó en la investigación del caso AMIA, renunció a su cargo a fines de agosto, poco antes de ser acusado por la justicia de haber obstaculizado esa pesquisa.

La evidencia recolectada por el juez Oyarbide también habría comprobado llamados entre James y el reemplazante de Palacios, Osvaldo Chamorro, lo que llevó a los opositores del gobierno de Macri a exigir la renuncia del nuevo jefe policial.

Explicaciones

En una conferencia de prensa, el responsable de la Policía Metropolitana; el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y el jefe de la cartera que contrató a James, el ministro de Educación, Mariano Narodowski, afirmaron haber sido engañados por el espía.

Image caption Según el gobierno nacional, James era parte de una red de inteligencia de las autoridades porteñas.

Narodowski informó que James, que se desempeña como abogado, fue contratado por el ministerio para realizar tareas de consulta y renunció a finales de septiembre para poder ingresar a la Policía Metropolitana.

Por su parte, Montenegro aseguró que "no hay un sistema ilegal de escuchas" en el gobierno porteño.

Los funcionarios afirmaron desconocer que James también trabajaba para la Policía Federal (a la cual renunció en agosto último) y señalaron que los llamados entre el espía y los jefes de la nueva policía porteña tenían que ver con su ingreso a esa fuerza.

Acusaciones del gobierno

Esa versión fue duramente criticada por el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, quien afirmó que en ninguna fuerza policial existe un contacto tan cercano entre la jefatura y un aspirante a policía.

Fernández negó las acusaciones de Macri de que James es un espía plantado por la Policía Federal para entorpecer el funcionamiento de la nueva policía porteña.

El jefe de Gabinete también aumentó el voltaje de la disputa política acusando al gobierno porteño de usar a James para espiar desde el Ministerio de Educación a los docentes, que mantienen un prolongado conflicto con las autoridades locales.

La investigación

En tanto, el juez Oyarbide anunció este martes que la denuncia presentada por el jefe de gobierno porteño contra las autoridades nacionales "no va a entorpecer" su investigación del caso.

Oyarbide acusó a James de tres delitos: falsedad ideológica de documento público, interceptación indebida de comunicaciones y usurpación de títulos.

El magistrado también investiga a funcionarios de la policía y de la justicia de la provincia norteña de Misiones, que habrían formado parte de la red de espionaje.

Por el momento, Oyarbide no imputó en la causa a funcionarios del gobierno de Buenos Aires, aunque no descartó que eventualmente se investigue la posible participación de "particulares o funcionarios de otras carteras".

Nueva policía

En tanto, el Ministerio de Justicia y Seguridad de la ciudad informó que la Policía Metropolitana comenzará a funcionar el próximo 24 de noviembre.

Originalmente, estaba previsto que algunos uniformados comenzaran sus tareas este mes, decisión que debió postergarse en medio del escándalo por el caso James.

La nueva fuerza de la capital, que estará integrada por unos 800 agentes, deberá trabajar en coordinación con la Policía Federal, que hasta ahora ha tenido responsabilidad exclusiva sobre la seguridad en la ciudad.

Según Darío Kosovsky, del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (Ilsed), será muy difícil que ambas fuerzas convivan.

"Hay muchos intereses en juego y por eso la nueva policía ha sido fuertemente resistida por las autoridades nacionales", le dijo Kosovsky a BBC Mundo.

Pero además de las trabas externas, la nueva policía también tendrá que hacer frente a las fuertes críticas internas de quienes objetan su composición.

"Macri prometió una fuerza nueva, pero la mayoría de quienes integran la Policía Metropolitana provienen de la Federal", afirmó el experto en seguridad.

Para Kosovsky, el escándalo en torno a James es simplemente una controversia más que envuelve a la policía porteña, que ya había sido duramente cuestionada por contar como jefe a Palacios, un hombre acusado de encubrir la investigación del caso AMIA.

No obstante, el especialista confió en que la nueva fuerza podrá comenzar a patrullar las calles de Buenos Aires el mes próximo, tal como está previsto.

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