Buenos Aires enfrenta oleada de protestas

Protesta en Buenos Aires
Image caption Las protestas volvieron a sumir a Buenos Aires en un ambiente de tensión.

Una ola de protestas y movilizaciones colmó el centro de la capital argentina este miércoles, generando una nueva jornada de caos vehicular y la furia entre los transeúntes.

Más de 20 organizaciones sociales y grupos sindicales tomaron las calles de Buenos Aires y paralizaron el tránsito porteño.

Las protestas volvieron a sumir a la ciudad en un ambiente de tensión, en medio de denuncias por parte de las autoridades nacionales, que aseguran que las manifestaciones son promovidas por algunos sectores de la oposición que buscan desestabilizar al gobierno.

Durante una presentación ante la Cámara de Diputados este miércoles, el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, aseguró que las protestas callejeras "no son nada casuales".

El lunes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había dicho que se trata de "situaciones provocadas" para "poner de mal humor a la sociedad", y apuntó contra los medios de comunicación por "amplificar" las protestas.

Por su parte, críticos del gobierno afirman que las manifestaciones son una señal de que las autoridades nacionales están perdiendo el control sobre organizaciones sociales y gremiales que hasta ahora habían sido aliadas del poder.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el opositor Mauricio Macri, también acusó a la mandataria de no actuar para frenar los cortes de calles que durante los últimos dos meses han obstaculizado algunos de los puntos más concurridos de la vía pública.

Origen de la protesta

Los protagonistas de los paros y piquetes provienen de organizaciones sociales, asociaciones gremiales, grupos políticos de izquierda y universidades.

Image caption El tráfico se ha visto afectado por las frecuentes protestas en la capital.

Algunas de las protestas buscan mejoras salariales, como los cortes organizados en los últimos días por personal de la salud o de la educación.

En otros casos se pide mayor ayuda estatal, como ocurre con los veteranos de la guerra de Malvinas/Falklands, que este miércoles volvieron a cortar calles, esta vez en los alrededores del Congreso.

Sin embargo la mayoría de los paros y piquetes tienen su origen en dos fuentes claramente distinguibles: el de los llamados piqueteros "anti-kirchneristas" y el de los gremialistas "disidentes".

El primer grupo consiste de organizaciones sociales que piden ser incluidas en un plan de empleo anunciado por el gobierno a principios de octubre.

Las asociaciones piqueteras pretenden tener el manejo del proyecto, tal como han hecho hasta ahora bajo el gobierno de Fernández y de su antecesor, su marido Néstor Kirchner.

Sin embargo desde el gobierno se decidió que será manejado por las autoridades locales de la provincia de Buenos Aires.

La semana última unos 2.000 piqueteros acamparon por más de 24 horas en una de las principales vías de la capital, la Avenida 9 de Julio, para reclamar el control del plan, que prevé crear 100.000 puestos de trabajo.

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En tanto, este miércoles, diversos grupos piqueteros volvieron a cortar la neurálgica avenida, con apoyo de agrupaciones de izquierda.

Disputas gremiales

Image caption Las marchas de ex trabajadores de Kraft Foods se han dejado sentir en la capital argentina.

Otras de las protestas que más han afectado la circulación en el centro y el conurbano de Buenos Aires son impulsadas por pequeños grupos de sindicalistas, que están enfrentados con los gremios mayores, aliados al gobierno.

Así, los nueve paros que llevaron a cabo algunos trabajadores del subterráneo durante los últimos dos meses -incluyendo uno de 24 horas que generó grandes inconvenientes el martes- tuvieron su origen en una disputa gremial.

También las marchas y piquetes organizados por ex trabajadores de la empresa de capital estadounidense Kraft Foods desde finales de septiembre surgieron de una línea gremial radical, enfrentada con el principal sindicato de alimentos.

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Con la adhesión de estudiantes afines a su causa y de grupos de izquierda, los delegados de Kraft lograron extender a varios puntos del país su reclamo por el despido de un grupo de empleados que había tomado la fábrica.

Este miércoles, los ex trabajadores cortaron el tráfico frente al Ministerio de Trabajo, que ha mediado entre la comisión interna y los dueños de la planta, que ya aceptaron la reincorporación de dos tercios de los cerca de 150 operarios despedidos.

Conflictividad en aumento

Image caption La presidenta Cristina Fernández acusó a los medios de comunicación de "amplificar" las protestas.

En medio del creciente clima de hostilidad, la principal central sindical del país, la Confederación General del Trabajo (CGT), convocó para la semana próxima una marcha a la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, para defender al gobierno de un supuesto plan para desestabilizarlo.

Según políticos y grupos afines a la presidenta, algunos sectores de la oposición buscarían tomar provecho del próximo recambio parlamentario del 10 de diciembre -en el que el oficialismo perderá su mayoría automática en el Congreso- para debilitar al Ejecutivo.

"Todos tienen el derecho legítimo de aspirar a ser presidente, pero la forma de llegar es votando y no a través de situaciones amplificadas, que le hicieron mucho daño al país", acusó la mandataria durante un discurso esta semana.

Por su parte, la oposición desmereció el reclamo y apuntó al gobierno por el aumento de la conflictividad.

"Estamos ante un descontrol social creciente que tiene que ver con lo que ellos han llevado a cabo y de lo que tienen que hacerse cargo", dijo Macri.

"Creemos que hay una situación de extrema conflictividad, pero también creemos que el gobierno tiene en esto una responsabilidad determinante", afirmó por su parte el diputado Fernando Iglesias, de la Coalición Cívica.

Algunos analistas consultados por BBC Mundo consideraron que el aumento de las protestas sociales se debe en parte a la política "permisiva" del gobierno, que se ha rehusado en la mayoría de los casos a frenar las movilizaciones, para no "criminalizar la protesta".

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En tanto, el economista Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, le dijo a BBC Mundo que el aumento de la pobreza en el conurbano bonaerense -la zona con mayor concentración de pobres del país- también explicaba el mayor nivel de tensión social.

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