Unasur quiere poner paños fríos

Fander Falconí, canciller de Ecuador
Image caption "Es un momento sumamente complejo en términos regionales", dijo Falconí.

Una reunión inmediata de jefes de Estado de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) podría ser convocada si durante la próxima reunión de cancilleres y ministros de Defensa de dicho organismo, prevista para el 27 de noviembre en Quito, no se logra bajar las tensiones en la región.

Así lo señaló, en entrevista con BBC Mundo, Fander Falconí, canciller de Ecuador, país que posee la presidencia pro témpore de Unasur.

La cita de Quito se desarrollará en un contexto de conflictos regionales, como la crisis entre Colombia y Venezuela, que se encendió en las últimas horas tras la destrucción de dos pasos peatonales en la frontera entre ambos países por parte de Caracas, y el anuncio de Bogotá de considerar dicha acción como una "agresión" que denunciará ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas (ONU).

Por otro lado, en los últimos días ha aumentado la tensión entre Chile y Perú por un supuesto espionaje chileno contra Lima.

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Ambos conflictos han tenido como ingredientes una serie de acusaciones y ataques verbales en los que han participado varios mandatarios y funcionarios de gobierno.

El canciller Fander Falconí dijo que durante la cita de Quito se discutirán estas tensiones.

"Es un momento sumamente complejo en términos regionales. Esto es una paradoja, porque mientras los pueblos tienen la voluntad de avanzar en un proceso de integración, hay problemas de tensión regional que no se pueden ocultar", manifestó.

Doctrina de seguridad regional

El canciller de Ecuador le dijo a BBC Mundo que la Unasur debe lograr no solo que baje el actual clima de tensión regional, sino que se creen las medidas que permitan enfrentar los conflictos bilaterales que se puedan presentar en cualquier momento.

"Desde nuestro punto de vista, ésta es la solución para bajar las tensiones. Lo demás puede ser un tema mediático, una diplomacia estridente, alrededor de caracterizaciones o adjetivos que no contribuyen a la consolidación del proceso de integración", afirmó Falconí.

De allí que el canciller ecuatoriano dijo que en la próxima cita se buscará "encontrar la fórmula de construir una doctrina de seguridad regional".

Image caption La cita de Quito se desarrollará tras la destrucción de dos pasos peatonales entre Venezuela y Colombia.

Para Falconí, "el problema no es que se trate o no ese punto (la crisis entre Colombia y Venezuela), sino cómo se crea una doctrina de seguridad regional que permita bajar las tensiones regionales en base a las creación de medidas de verificación y confianza mutua".

Consenso, para bien o para mal

El canciller manifestó que si bien Unasur podría intervenir en temas bilaterales específicos "si los jefes de Estado dan un mandato específico", la esencia del organismo es fortalecer la integración regional en base al consenso.

"Y esto para bien o para mal, porque en algunos casos el consenso muchas veces limita la capacidad ejecutiva del ámbito de Unasur", reconoció.

Días atrás, el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, había señalado que Colombia está "decepcionada" por el "silencio" de Unasur frente a las expresiones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sobre Colombia, en las que llamó a los venezolanos a prepararse para una guerra.

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La Unión Europea (UE) ha pedido una solución a la crisis entre Colombia y Venezuela, mientras que Estados Unidos ofreció una mediación, que no fue aceptada por Caracas.

¿Por qué la Unasur no se ha pronunciado sobre el tema?

El canciller ecuatoriano respondió que la Unasur sí ha venido trabajando en el establecimiento de las medidas de verificación y confianza mutua en la región, pero manifestó que ha sido "paradójico" el que, pese a que en la pasada reunión de cancilleres y ministros de Defensa de la región efectuada en septiembre en Quito, se produjo un acuerdo entre 11 países para desarrollar dichas medidas, "hubo un país en desacuerdo, que fue Colombia".

Falconí puntualizó que Colombia se opuso a que en ese momento se publicitara el convenio militar entre Bogotá y Washington y se establecieran garantías formales de que dicho acuerdo no iba a ser un instrumento para intervenir en terceros países.

En esta ocasión, con nuevos conflictos bilaterales sobre la mesa, la próxima cita de la Unasur buscará retomar los diálogos.

Espionaje

El canciller manifestó que este encuentro también tiene una agenda abierta para temas como las acusaciones de espionaje que diversos países de la región han levantado en las últimas semanas.

Además de las denuncias de Perú sobre un presunto espionaje chileno, semanas atrás Caracas dijo poseer supuestas pruebas de espionaje colombiano a Venezuela, Ecuador y Cuba.

A fondo: el mundo del espionaje latinoamericano

Image caption Falconí no descartó una reunión de presidentes de la Unasur.

"La agenda está abierta, y puede ser que algún país lo coloque en la agenda de discusión legítimamente", manifestó, y recordó que su gobierno se encuentra examinando las denuncias de supuesto espionaje colombiano contra Ecuador.

Así, en este complicado contexto, el canciller ecuatoriano dijo que no se puede esperar que en la próxima reunión de Quito se solucionen todos los problemas regionales. No obstante, señaló a BBC Mundo cuál será la expectativa que marcará la cita.

"Si la reunión no tiene éxito en lograr estándares mínimos en bajar las tensiones regionales, y reducir el clima actual no propicio para la integración, podría haber una recomendación de que haya una reunión extraordinaria inmediata de jefes de Estado", dijo Falconí, y añadió que, de ser necesario, podrían ser los mandatarios quienes "con toda la legitimidad y fuerza que tienen, tomen medidas y permitan reactivar los mecanismos de Unasur".

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