Honduras: la cuestión es votar o no votar

En Honduras, la batalla de las últimas horas antes de las elecciones presidenciales del domingo es por la participación de los casi cuatro millones de ciudadanos convocados a votar el domingo.

Image caption Gobierno, instituciones y partidos políticos aspiran a una concurrencia masiva que legitime el resultado.

Gobierno, instituciones y partidos políticos aspiran a una concurrencia masiva que legitime el resultado, sobre todo ante aquellos países de la comunidad internacional que está renuente a reconocerle validez al proceso.

Paralelamente, el llamado Frente Nacional de Resistencia, integrado por los simpatizantes del depuesto presidente Manuel Zelaya, anunció este viernes un "toque de queda popular", pidiéndole a la población que no vaya a votar con el argumento de que sería convalidar un golpe de Estado.

La primera campaña es omnipresente en los medios de comunicación, mientras que la segunda, aunque tiene poco despliegue en la prensa local, es tema de conversación entre muchos hondureños.

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A quedarse en casa

Ante la imposibilidad de lograr que las elecciones fueran pospuestas al menos tres meses, como pidieron nuevamente este viernes formalmente ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), los partidarios de Zelaya llamaron a los hondureños a no participar en el proceso con un toque de queda popular que abarque el mismo horario de las elecciones: de 06:00 am a 18:00.

Los líderes del grupo planifican realizar el domingo una más de las reuniones diarias que realizan unos cientos de sus seguidores en la plaza del Congreso, cuyo edificio, pintarrajeado con consignas a favor de Zelaya, es resguardado fuertemente día y noche por un cordón militar.

Uno de los coordinadores del Frente Nacional de Resistencia, Lino Enamorado -quien en protesta retiró su candidatura a diputado por el minoritario Partido Unificación Democrática- le aseguró a BBC Mundo que "este proceso es una farsa más de los golpistas".

"El problema es que cuando hay renuncia masiva de candidatos, la gente que estaba pensando ir a escoger sus candidatos ya no lo va a poder hacer (…) Nosotros queremos que el pueblo vaya a un proceso en el que se sienta que va a una fiesta electoral y no a algo hecho por salir del paso", afirmó Enamorado.

Los portavoces del frente han asegurado que el clima político que se vive en el país hace posible que haya "riesgos de fraude" en el proceso.

"Ni Micheletti ni Zelaya"

Horas antes, en una rueda de prensa en Tegucigalpa, el candidato presidencial por el opositor Partido Nacional, Porfirio "Pepe" Lobo, descartó que vaya a haber fraude e insistió en que "no hay alternativas a las elecciones" convocadas para el domingo.

"¿Y si no hay elecciones?", se preguntó Lobo, y añadió: "No hay otra salida y más porque no son convocadas por el gobierno (…) Para mí, las elecciones son una solución".

Lobo, quien es el favorito para ganar la presidencia de acuerdo con las últimas encuestas que se conocieron antes de la entrada en vigor del llamado "silencio electoral", recordó a la prensa extranjera que "yo soy oposición, no quiero ni a Micheletti ni Zelaya".

El ex presidente de Bolivia Jorge Quiroga, quien es parte de una comitiva de observadores internacionales independientes que presenciarán el proceso del domingo, le aseguró a BBC Mundo que "no hacer la elección enterraría la democracia".

"Sería romper un ciclo de ocho elecciones consecutivas (…) Desde el '81 para adelante, el último domingo de noviembre en el año previo al mundial de fútbol siempre se han hecho elecciones", expresó Quiroga.

Migrantes a millón

Mientras tanto, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) informa que toda la logística del proceso está a punto para los comicios a los que están convocados unos cuatro millones de hondureños.

Image caption Los zelayistas anunciaron un "toque de queda popular" para que los votantes no acudan a las urnas.

Se estima que del total del padrón electoral, cerca de un millón de hondureños viven en Estados Unidos, y aunque en ese país se han establecido varios centros de votación, tradicionalmente son pocos los que ejercen el sufragio en el exterior.

En esta oportunidad, como el servicio exterior responde aún a Zelaya, fuentes diplomáticas hondureñas en Washington le aseguraron a BBC Mundo que el TSE no se apoyará en el personal de la embajada o de los consulados para la organización del voto en Estados Unidos.

En estos momentos en que el tema de la participación será el barómetro que usarán unos y otros para alabar o cuestionar el proceso electoral, la cifra del millón de emigrados se convierte en un terreno de debate.

Los que promueven el voto consideran que esos votantes deben excluirse de los cálculos finales que se vayan a hacer sobre la participación, lo que les ayudaría a reducir de entrada la abstención del 44% que hubo en las elecciones de 2005.

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