El Vaticano recuerda la guerra que no fue

Las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Chile, Michelle Bachelet, con el Papa Benedicto XVI
Image caption Fernández y Bachelet fueron las primeras mandatarias en ser recibidas conjuntamente por un Papa.

Hace tres décadas dejaron su huella en la historia al ponerse al borde de lo que seguramente hubiera sido una cruenta guerra. Este sábado Argentina y Chile volvieron a ocupar un lugar histórico pero, esta vez, unidos y en paz.

Las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Chile, Michelle Bachelet, se convirtieron en las primeras mandatarias en ser recibidas conjuntamente por un líder del Vaticano.

La ocasión que las reúnió con el Papa Benedicto XVI también fue histórica: conmemorar el cuarto de siglo desde que, gracias a la mediación de la Santa Sede, los vecinos firmaron un Tratado de Paz y Amistad que evitó que se enfrentaran por un conflicto territorial a finales de la década de los años 70.

Lo que estaba en disputa era una serie de islas en el Canal del Beagle, en el extremo austral del continente americano.

"Un ejemplo"

En palabras de Benedicto XVI el tratado de paz "es un ejemplo de la voluntad de paz frente a la barbarie y la sinrazón de la violencia y la guerra como medio para resolver las diferencias".

Claves: el conflicto del Beagle

El diferendo territorial había comenzado a finales del siglo XIX, pero se exacerbó en 1977, cuando tanto Argentina como Chile eran regidos por gobiernos militares.

El rechazo argentino a un fallo de un tribunal arbitral internacional, que debía definir quién tendría la soberanía de las islas, llevó al país más grande a alistar sus fuerzas armadas en diciembre de 1978, en preparación para una ocupación.

Fue entonces que intervino quien en ese momento acababa de asumir como líder de la Iglesia Católica: Juan Pablo II. El Papa ofreció enviar una delegación encabezada por el cardenal Antonio Samoré para mediar entre los vecinos sudamericanos.

Samoré logró que los gobiernos militares de Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet firmaran el Acta de Montevideo en enero de 1979, por el que acordaron volver al statu quo de 1977 y aceptar la mediación papal para buscar una solución duradera.

Al borde de la guerra

El experto en Derecho Internacional Guillermo Moncayo, quien entonces lideró la delegación argentina que viajó al Vaticano para buscar una salida diplomática, explicó a BBC Mundo lo difícil que fue llegar a la mediación papal.

"La guerra ya estaba decidida. Las fuerzas argentinas estaban preparadas para atacar el 22 de diciembre, pero la operación se debió postergar por mal tiempo. En esas circunstancias fue que arribó el cardenal Samoré y su llegada trajo un clima de distensión", relató Moncayo.

La intervención de la Santa Sede marcó un hito mundial.

"Fue bastante excepcional; el Vaticano sólo había intervenido una vez antes en un conflicto entre dos países, un diferendo entre Alemania y España en el siglo XIX", afirmó.

Un duro proceso

La experta en derecho internacional Hortensia Gutiérrez Posse, quien también formó parte de la delegación argentina, describió a BBC Mundo cómo fue el proceso de paz, que duró cinco años, de 1979 a 1984.

"Hubo muchísimos momentos tensos, demasiados para enumerar. Pero lo más satisfactorio fueron aquellas veces cuando parecía que todo estaba perdido y se lograba reencausar el diálogo", recordó la experta.

"Como decía el cardenal Samoré, en esos momentos aparecía 'una lucecita'", señaló.

Muchas veces era el propio Juan Pablo II quien intervenía personalmente para destrabar el diálogo.

"El Papa solía aproximarse a conversar con las dos delegaciones; tuvo una participación directa y su intervención fue determinante", afirmó Gutiérrez Posse. "Hubo gestos realmente muy lindos de compresión y una enorme sabiduría", remarcó.

Gracias a esos esfuerzos, Argentina y Chile firmaron en 1984 el Tratado de Paz y Amistad, que otorgó las islas en la mitad norte del canal de Beagle a Argentina y las islas en la mitad sur a Chile y dio derechos de navegación a ambos países.

Moncayo destaca que la paz final no hubiera sido posible si el entonces presidente argentino Raúl Alfonsín -quien llegó al poder en 1983, poniendo fin al régimen militar- no hubiera convocado una consulta popular, que apoyó el convenio con una fuerte mayoría.

25 años después

Para quienes lideraron los esfuerzos por evitar una guerra entre vecinos, la conmemoración que se lleva a cabo este sábado es una celebración de la amistad binacional.

"Es una enorme alegría poder festejar la paz y reiterar el compromiso, que ha dado muchísimos frutos", señaló Gutiérrez Posse, quien destacó las excelentes relaciones que hoy mantienen Argentina y Chile.

Hace apenas unas semanas, a finales de octubre, las presidentas Fernández y Bachelet firmaron un Tratado de Integración y Cooperación considerado "histórico" por ambas partes.

Argentina y Chile en acuerdo "histórico"

"Sin duda (este sábado) tendremos una jornada no sólo histórica, sino de gran alegría y hermandad, si se piensa en lo que hemos avanzado en estos 25 años", señaló por su parte en un comunicado de prensa este viernes el canciller argentino, Jorge Taiana.

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