Bolivia: oposición a la venezolana

Partidarios de Manfred Reyes, el principal rival de Evo Morales
Image caption La fragmentación de la oposición beneficia a Evo Morales.

La oposición boliviana parece camino a sufrir una de sus derrotas más arrolladoras en las elecciones del próximo seis de diciembre, según sondeos de opinión.

De acuerdo a muchos analistas, esto es en parte resultado de que los sectores opositores en Bolivia sufren del mismo síndrome que la oposición en Venezuela: la dificultad para cerrar filas en un frente único capaz de contrarrestar la popularidad de Morales.

Siete candidatos compiten a la presidencia con el actual mandaterio: el ex gobernador de Cochabamba, Manfred Reyes Villa; el empresario Samuel Doria Medina; el alcalde de Potosí, René Joaquino; el disidente del oficialismo Román Loayza; el ex fiscal Remi Choquehuanca; la ex parlamentaria Ana María Flores; y el dirigente campesino Alejo Veliz.

Y aunque todos reconocen que la división sólo favorece al gobernante Movimiento al Socialismo, la fragmentación de los sectores de oposición es más acentuada que nunca, señaló a BBC Mundo el analista político boliviano Carlos Cordero.

Cordero destaca que los partidos tradicionales sufrieron un "revés político" en los comicios de 2005 del cual no han logrado recuperarse.

"Durante estos cuatro años de gestión de Morales, la oposición ha estado bajo shock y se ha fragmentado muchísimo más", dijo.

Coyuntura desfavorable

Sin embargo, otro factor que resaltan los analistas es que el momento político no favorece a sectores de oposición.

"No es fácil ser oposición en Bolivia", señala Michael Reid, editor de asuntos latinoamericanos de la revista británica The Economist.

Evo Morales tiene altos índices de popularidad y ha logrado aglutinar a amplios sectores sociales con su imagen de líder indígena que encarna la identidad del país. Los sondeos muestran que su índice de aprobación rara vez ha estado por debajo del 50%.

Por otra parte, Morales nacionalizó la industria del gas renegociando los contratos bajo los cuales las empresas extranjeras operan en el país y por eso ha contado con un aumento importante de los ingresos.

"Desde el punto de vista económico le ha ido bien debido a la nacionalización del gas natural, y ha habido un incremento de los ingresos que el gobierno ha invertido en obras que se ven, sobre todo en el altiplano", señala Reid.

En ese sentido, hay paralelos importantes entre la situación en Venezuela y Bolivia. "En ambos países la oposición enfrenta a un líder popular, carismático que llega al poder en una coyuntura favorable y que toma medidas para aumentar la capacidad de gasto del Estado", señala Reid.

Agrega que, en ambos casos, el gobierno moviliza la base y prioriza la polarización y no la búsqueda de consensos.

Una oposición regional

Image caption Los altos índices de popularidad de Morales constituyen el principal escollo para la oposición boliviana.

Parte del problema, según Michael Reid, es que la boliviana es una oposición regional.

"La fuerza de la oposición está en los gobiernos regionales, no en los partidos nacionales", señala el analista político de The Economist.

De hecho, uno de los principales frentes opositores a Morales en el congreso está conformado por la alianza de líderes de cuatro departamentos: Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando.

Por eso, los candidatos de la oposición han tratado de establecer alianzas con organizaciones políticas que tienen una base regional sólida.

Pese a esto, las encuestas señalan que la oposición tiene bajo niveles de aprobación. Un sondeo llevado a cabo en julio pasado en los principales centros urbanos reveló que sólo el 33% de la población se mostraba dispuesta a votar por algún candidato opositor.

Control del Senado

Tomando en cuenta esos pronósticos, algunos analistas señalan que la batalla real de la oposición es impedir que el Movimiento al Socialismo de Evo Morales obtenga una mayoría de dos tercios en el Senado.

Un resultado como eso fortalecería al gobierno de Morales permitiéndole aprobar legislaciones sin ningún obstáculo.

Algunas encuestas de opinión señalan que el MAS tiene asegurado 21 de los 36 asientos del Senado, la oposición nueve, mientras que seis escaños no tienen favoritos claros.

"Es posible que el MAS obtenga una victoria con sabor a derrota, porque si no asegura los dos tercios en el Senado tendrá que negociar con la oposición para lograr la aprobación de legislaciones", señaló Carlos Cordero.

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