Guatemala: "si no pagas, matan a alguien"

Disturbios en Guatemala.
Image caption Protestas por el asesinato de un conductor de autobús en el departamento de Solola a finales de noviembre.

Para los conductores de autobús en Ciudad de Guatemala, ir a trabajar significa poner en peligro diario a su vida.

La organización de derechos humanos Grupo de Apoyo Mutuo aseguró que en lo que va de año, más de 175 chóferes han sido asesinados, muchos de ellos en calles concurridas y llenas de tráfico.

Las autoridades culparon de estos incidentes a bandas callejeras que se dedican a la extorsión y a la intimidación.

Linchamiento

Recientemente, el miedo en la comunidad se convirtió en rabia. El 27 de noviembre, una muchedumbre golpeó y quemó en público a dos hombres y una mujer que habían sido acusados de haber asesinado a un conductor.

"Si no pagas a tiempo, simplemente matan a alguien", aseguró a la BBC un chófer que pidió mantener su anonimato.

"Empiezan a matar a los conductores uno a uno", agregó.

Este joven de 24 años quedó paralítico de cintura para abajo después de que un miembro de una banda le disparara en la columna vertebral.

Vidas truncadas

Ahora depende de los cuidados de su mujer y su madre y gana algo de dinero vendiendo juguetes en uno de los sectores más peligrosos de la ciudad, la Zona 18.

"Eran alrededor de las siete de la noche", recordó.

"Estaba en una calle principal. Dos hombres me hicieron señas para que detuviera el autobús y así lo hice. Mientras estaba abriéndoles la puerta, apareció un chico con una pistola y empezó a disparar. Por suerte, sólo me dio una vez, pero la bala me alcanzó la columna", agregó.

Los médicos le aseguraron que podría volver a conducir un autobús modificado, pero él cree que es demasiado peligroso y caro. En cambio, espera algún día poder comprar un taxi adaptado para poder volver a ganar dinero.

Solución difícil

El ejército y la policía guatemaltecos ofrecen protección a los conductores y a los pasajeros, pero esta seguridad no siempre está disponible, ni cubre todas las rutas.

Algunos argumentan que la solución sería implantar un sistema de billetes prepagados que evitara que los autobuses llevaran grandes cantidades de dinero a bordo, pero esto requeriría una inversión enorme para reformar el sistema de transporte público.

Ante esta situación, los conductores sienten que la única manera de estar seguros es cediendo a las peticiones de las bandas.

Varios grupos de chóferes acordaron pagar a los extorsionadores. Si lo hacen puntualmente, aseguran, los dejan tranquilos.

Pero en otras rutas, sólo con que uno o dos conductores se resistan a las intimidaciones, las bandas reanudan los asesinatos.

Además de los móviles económicos, hay quien cree que la causa principal de los ataques es distraer a la policía. Mientras los agentes se dedican a investigar asesinatos, los traficantes de droga pueden "trabajar" sin problemas.

Las viudas

Image caption Las protestas acabaron con el linchamiento de los tres presuntos asesinos del chófer.

Íngrid Escobar perdió a su marido en 2007. Ahora tiene 33 años y dos hijos.

"Fue un 3 de agosto. Se fue de casa temprano, a las cuatro y media de la mañana, para el primer turno. Llevé a los niños al colegio y en el momento en que estaba dejando a mi hija vinieron unos amigos y me dijeron que lo habían asesinado", relató.

Cada día, Íngrid se enfrenta al reto de encontrar alimentos para ella y para sus hijos.

"Él decía que con ese trabajo podría ganar más que en la construcción o en cualquier otra cosa, y necesitábamos el dinero para la casa y los niños. Alguna vez hablamos de la posibilidad de cambiar de empleo, pero él decía 'no, Dios nos protegerá'", aseguró Escobar.

Algunas de las viudas de los chóferes asesinados crearon la Asociación de Viudas de Conductores.

"Es mejor dejarlo"

Y sus reivindicaciones valieron la pena. Recientemente, el gobierno de Guatemala comenzó a pagar una pensión mensual de US$36 por cada hijo a aquellos afectados por los asesinatos.

El mes pasado, 18 viudas recibieron el primer pago y en diciembre lo harán 19 familias más. Según las previsiones del gobierno, en el futuro, todas las familias de los conductores de autobús víctimas de la violencia recibirán este ingreso adicional.

En casos como el de Íngrid, esta ayuda es vital.

"A veces hay dinero para comida, y otras veces no. No tengo trabajo, pero estoy estudiando y, si consiguiera un empleo, podría pedir prestado algo de dinero que me permitiera mantener a mis hijos en el colegio", aseguró.

A las mujeres cuyos maridos todavía se dedican a manejar autobuses en las calles de Ciudad de Guatemala, Ingrid les aconseja que intenten buscar otro empleo para ellos.

"Tienen que comprender. Deberían decirles a sus maridos que es mejor dejarlo. No pueden seguir haciendo ese trabajo. Lo digo como alguien que perdió a su pareja. El asesinato de mi marido sigue impune, nunca detuvieron a la persona que apretó el gatillo", señaló Ingrid.

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