Última actualización: jueves, 10 de diciembre de 2009 - 12:40 GMT

Elecciones en Chile: por qué no hay nada escrito

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Las elecciones generales del próximo domingo en Chile tienen ribetes inéditos en los últimos 20 años.

Por primera vez en dos décadas un candidato de derecha está cerca de llegar al Palacio de La Moneda y derrotar a la coalición que gobierna desde 1990 y acusa un notorio desgaste, pese a sus logros económicos y a la alta popularidad que tiene la presidenta Michelle Bachelet.

Según las últimas encuestas, el empresario Sebastián Piñera es el candidato que tiene las mejores opciones para erigirse como triunfador en la primera vuelta electoral. Pero es muy probable que no alcance a tener el 50% de los votos necesarios y, si no hay sorpresas, deberá hacer frente en el balotaje del 17 de enero próximo al postulante del bloque oficialista, el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Esta es la elección más competitiva en muchos años y sus resultados finales son inciertos.

Cuatro años de candidato

Sebastián Piñera

Al candidato de la derecha chilena lo beneficia una coalición oficialista fragmentada.

La carrera de Piñera hacia su eventual gobierno está cimentada en una larga campaña que promueve el cambio y que inició el mismo día que fue derrotado en las elecciones del año 2005 por la ahora presidenta Bachelet.

Pero Piñera se ha favorecido sobre todo del desgaste de la Concertación, una alianza entre la Democracia Cristiana y partidos socialdemócratas, que ha gobernando desde que fue desplazado del poder el régimen militar que lideró el general Augusto Pinochet.

La coalición oficialista, además, esta vez tiene su votación fragmentada. Una parte con Frei, otra Marco Enríquez-Ominami y la otra con Jorge Arrate, los dos últimos hasta hace pocos meses integrantes del Partido Socialista y ahora candidatos presidenciales: independiente el primero y representando al Partido Comunista, el segundo.

En cuatro gobiernos consecutivos, la Concertación puede mostrar logros tangibles al electorado, como la reducción de la pobreza de 45 a 11%, ritmos de crecimiento económico que promedian un 5% en las dos décadas, una vigorosa inserción internacional con más de 30 tratados de libre comercio con los más importantes mercados, una inflación controlada, niveles aceptables de desempleo, ahorro interno y reservas internacionales que superan los US$40.000 millones.

País desigual

Eduardo Frei

Frei, candidato de una Concertación que lleva más tiempo en el poder que lo que duró el régimen de Pinochet.

Pero dos décadas de gobiernos de centroizquierda también tienen su lado oscuro. Chile sigue siendo un país desigual. Los ingresos del 10% de los chilenos más ricos supera 31,3 veces los del 10% más pobre. En el 80% de los hogares del Gran Santiago los ingresos no son suficientes para cubrir los gastos, por lo que recurren al crédito formal o informal, según datos oficiales.

Pero El mayor déficit de la Concertación ha sido quizá su incapacidad de perfeccionar el sistema democrático, con el mantenimiento de un sistema electoral binominal que sólo da espacio a grandes bloques. Estos factores han generado una creciente desafección de la ciudadanía con la actividad política.

Por otra parte, a las transformaciones de sus predecesores –Patricio Aylwin, el propio Eduardo Frei y Ricardo Lagos- la presidenta Bachelet sumó un sistema de protección social que acoge al 40% de la población más vulnerable, extendió una red de salas cunas a todo Chile, reformó el sistema de pensiones, garantizó jubilaciones básicas a los más pobres y aumentó la cobertura pre escolar.

Pero el gran salto en la popularidad que tiene Bachelet, que marca sobre 70% en las encuestas, se produjo cuando hizo frente a la crisis económica global a través de bonos a los sectores más desprotegidos, un plan de emergencia para generar puestos de trabajo y el uso de los ahorros fiscales generados por los altos precios del cobre.

Bachelet, no la Concertación

Michelle Bachelet

El 70% de popularidad de Bachelet no garantiza la continuidad de la Concertación en el poder.

Esa popularidad, sin embargo, no logra ser traspasada al candidato oficialista y ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Entre otras cosas, porque Frei ya gobernó seis años (1994-2000) y su periodo terminó en medio de la crisis asiática, con menores índices de crecimiento, alto desempleo y baja popularidad del entonces gobernante. Ello sin contar el perfil más conservador del candidato, que poco se parece a Bachelet, una mujer empática, socialista, separada y agnóstica.

Pero la Concertación también ha tenido problemas de gestión, como la puesta en marcha de un nuevo sistema de transporte público y sonados casos de irregularidades y corrupción en empresas estatales como la de Ferrocarriles, en programas sociales y en el organismo que dirige el deporte.

Todas esas son las ventajas que tiene Piñera, el candidato de la Coalición por el Cambio, como se llama la alianza de los partidos derechistas Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI).

Con una adhesión de 36%, según el último sondeo del Centro de Estudios Públicos (CEP), el multimillonario y dueño de la mayor línea aérea de América Latina es el primer representante de la derecha que tiene opciones de llegar al gobierno a través de elecciones en los últimos 50 años de la historia chilena.

El domingo podría quedar con La Moneda al alcance de la mano.

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