Última actualización: jueves, 17 de diciembre de 2009 - 23:28 GMT

A 20 años de la invasión a Panamá, ¿qué cambió?

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En la madrugada del 20 de diciembre de 1989, cerca de 21.500 soldados estadounidenses tomaron por asalto posiciones clave en Ciudad de Panamá.

En cuestión de horas sacaron del poder al entonces hombre fuerte del país, Manuel Noriega, a quien acusaron de complicidad con el narcotráfico.

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Veinte años después, Noriega sigue preso en Miami, Panamá es gobernada por un régimen democrático y la Operación Causa Justa sobresale como la última intervención militar abierta que ha realizado Estados Unidos en la región.

Los más optimistas dirán que desde entonces se abrió paso a una relación más igualitaria entre la superpotencia y sus vecinos latinoamericanos.

Otros responderán que la ausencia de marines estadounidenses en las capitales latinoamericanas no es evidencia concluyente de una relación distinta entre el norte y el sur del hemisferio.

Más de 60 intervenciones

clic Un informe del servicio de investigación del Congreso de EE.UU. publicado en 2002 enumeró al menos 63 instancias de distinta magnitud en las que sus fuerzas armadas han sido desplegadas en territorio latinoamericano desde la independencia.

La primera mencionada fue el desembarco de un grupo de soldados en Buenos Aires el 31 de octubre de 1833, para proteger la vida y bienes de sus ciudadanos durante una insurrección local.

Helicóptero militar estadounidense (foto de archivo)

Estados Unidos no ha vuelto a invadir a un país hispanoamericano desde 1989.

Muchas de estas intervenciones consistieron simplemente en ubicar guardias adicionales en las sedes diplomáticas durante épocas turbulentas.

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Otras involucraron invasiones con miles de soldados, el derrocamiento de los gobiernos locales y, en algunas ocasiones, largos periodos de ocupación, como la experimentada por República Dominicana y Nicaragua en distintos momentos del siglo.

Pero desde diciembre de 1989, cuando Washington lanzó la "Operación Causa Justa" contra su antiguo aliado Noriega en Panamá, Estados Unidos no ha vuelto a enviar tropas contra un gobierno hispanoamericano.

¿Ya no era necesario?

La última vez que EE.UU. impuso por las armas un cambio de gobierno en América Latina coincidió, hace 20 años, con el fin de la Guerra Fría.

No es casualidad, le señala a BBC Mundo el profesor Peter Smith, catedrático de la Universidad de California y experto en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.

Al final de la Guerra Fría y ante la consolidación de la hegemonía estadounidense en el hemisferio, las invasiones pasaron a ser vistas como algo innecesario

Peter Smith, Universidad de California

"Al final de la Guerra Fría, y ante la consolidación de la hegemonía estadounidense en el hemisferio, las invasiones pasaron a ser vistas como algo innecesario", dijo Smith.

Con el fin de la percepción de amenaza anticomunista algunos vaticinaron una edad de oro en las relaciones interamericanas, en las que el principal reto no sería militar sino económico: aprovechar las anunciadas ventajas de la integración económica.

Comercio continental

Mientras se firmaban acuerdos de libre comercio, en la década de los '90, varios símbolos de la presencia militar estadounidense en la región, como el Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses y la Escuela de las Américas, fueron reubicados de sus antiguas sedes en Panamá y repatriados a territorio estadounidense.

Pero la salida de las últimas tropas estadounidenses de Panamá en 1999 no significó el fin de sus intereses militares en la región. La participación a través de la financiación y el entrenamiento militar en el llamado Plan Colombia es apenas un ejemplo de lo contrario.

A lo largo de la última década, las relaciones con América Latina se han deteriorado nuevamente por cuenta de las disputas frente a la inmigración y el narcotráfico, así como por la desilusión en torno a los efectos de las reformas económicas neoliberales promovidas por Washington.

La llegada al poder de gobiernos izquierdistas en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otras naciones del hemisferio también dio lugar a nuevas preocupaciones de seguridad por parte de Estados Unidos.

“Podría imaginarlo”

El actual gobierno del presidente Barack Obama insiste en que quiere buenas relaciones con la región.

No obstante, al tiempo que su presencia militar en Colombia se afianzó mediante el reciente tratado que le permite acceso a numerosas bases de ese país, los críticos de Estados Unidos lo acusan una vez más de tener ambiciones imperialistas en la región.

Por su parte, Peter Smith dice que, aunque no sea inminente en absoluto, tampoco es enteramente descartable que en el futuro Estados Unidos decidiese emplear nuevamente la fuerza en el hemisferio.

"Podría imaginarlo en el caso de una percepción de amenaza terrorista, como por ejemplo una célula de al-Qaeda o de una organización comparable que surgiera en alguno de los países o que recibiera protección de alguno de los países".

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