Operan de nuevo al niño con agujas

Imagen de rayos X que muestran las agujas en el cuerpo del niño
Image caption Los médicos dijeron que hará falta una tercera intervención para extraer todas las agujas.

El niño brasileño, a quien su padrastro le introdujo decenas de agujas de coser en su cuerpo, fue sometido con éxito a una segunda cirugía para extraerle algunas que estaban localizadas en la zona abdominal.

En una intervención de tres horas, los cirujanos le sacaron 14 agujas que estaban en el hígado, vejiga e intestinos del pequeño.

La semana pasada, se le extrajeron las cuatro más peligrosas para su salud, ya que estaban cerca de su corazón y pulmones. Según los médicos, es necesaria una tercera operación.

La periodista de BBC Mundo Veronica Smink informó que los médicos ya habían advertido que no podrían sacar todas las agujas de una vez, ya que muchas de ellas están demasiado cerca de órganos vitales.

"Ritual mágico"

Las agujas fueron introducidas por su padrastro, Roberto Carlos Magalhaes, quien confesó que su intención era matar al niño para vengarse de su esposa y madre del menor.

Magalhaes explicó que primero le daba vino rebajado con agua antes de insertarle las agujas, en un ritual mágico que realizaba hasta tres veces por mes, incitado por su amante, Angelina Ribeiro dos Santos.

El padrastro, un albañil de 30 años, y Dos Santos, de 47, han sido acusados formalmente de intento de homicidio y se encuentran detenidos.

Primeros síntomas

Los exámenes de rayos X revelaron que el niño tenía unas 30 agujas alojadas en su cuerpo y no 50 como se calculó en un principio.

Image caption El padrastro confesó que quería matar a su hijastro para mortificar a la madre.

Algunas de ellas no son consideradas peligrosas, pero hay dos agujas ubicadas cerca de la columna vertebral que serán removidas la próxima semana en la tercera y última operación, informó una portavoz del hospital Ana Neri, donde está internado el pequeño.

La madre del niño lo había llevado a un primer hospital de la ciudad de Salvador de Bahía, en el noreste del país, porque padecía de dolor de estómago y vómitos.

Ella sospechaba que su hijo estaba siendo víctima de algún ritual de magia negra porque descubrió objetos sospechosos en la casa donde vivía con Magalhaes -su esposo por seis meses- y con sus seis hijos.

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