Mujica no quiere militares en su jura

José Mujica
Image caption El presidente electo tampoco quiere que el Estado pague por la ceremonia.

Aún faltan más de dos meses para que tome el poder el presidente electo de Uruguay, José "Pepe" Mujica, pero su ceremonia de asunción ya genera polémica.

El veterano político y ex guerrillero causó sorpresa al informar durante una entrevista a un medio local que planea una ceremonia poco tradicional, que no incluya el clásico desfile de las Fuerzas Armadas.

"Yo le pedí a (el futuro ministro de Defensa, Luis) Rosadilla que orientara la cosa de tal forma que no haya desfile militar ese día", afirmó Mujica al semanario Búsqueda.

Los dichos fueron ampliamente reproducidos en los medios uruguayos, que recordaron el pasado militante de Mujica en el Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros.

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El sucesor de Tabaré Vázquez pasó 13 años en prisión durante el régimen militar uruguayo (1973-1985) y muchos analistas consideraban que ese pasado podía presentarse como el principal escollo para su elección.

Sin embargo, el líder del Frente Amplio logró una cómoda victoria en la segunda vuelta electoral del pasado 29 de noviembre.

El analista político Daniel Chasquetti le dijo a BBC Mundo que, para ganar la elección, Mujica debió moderar su postura respecto a cuestiones como la propuesta de revertir la amnistía ya concedida a los militares que cometieron abusos.

Modelos

Pero, ¿qué significa que el próximo mandatario uruguayo quiera suspender el tradicional desfile militar que acompaña la investidura presidencial?

¿Puede acaso ser leído como una señal política?

Según el politólogo y experto en asuntos de defensa Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, la suspensión del desfile es un indicio de que Mujica ha elegido qué camino tomar respecto a su relación con los militares.

"El nuevo presidente de Uruguay tiene por delante dos modelos antagónicos de relación con las Fuerzas Armadas: el de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y el de Michelle Bachelet en Chile", le afirmó a BBC Mundo.

Según su visión, con la suspensión del desfile militar, Mujica parece estar optando por un modelo más cercano al argentino, "que se caracteriza por relegar a las Fuerzas Armadas, haciéndolas culpables de sus errores del pasado".

"En Argentina, la participación militar en las conmemoraciones históricas se ha reducido a un mínimo", ejemplificó Fraga.

En cambio en Chile -donde, según el analista, "las Fuerzas Armadas aún son vistas como un área esencial del Estado"- los militares continúan ocupando un papel primordial en actos institucionales.

Rompiendo tradiciones

Además de suspender el desfile militar, Mujica estaría planeando para su asunción del 1º de marzo una ceremonia al aire libre en un parque de Montevideo, lo cual también pondría fin a la tradición de llevar a cabo el evento en el Palacio de Gobierno.

Según dijo a la prensa, el presidente electo también buscaría que la ceremonia sea pagada por grupos afines a su partido y no por el Estado.

Otra de las cosas que serán atípicas será la toma del juramento. Por una curiosa casualidad, quien jure a Mujica será su esposa, la senadora -y pronto primera dama- Lucía Topolansky: tendrá esa misión por ser la legisladora más votada de la cámara alta durante los últimos comicios.

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