Haití y la tragedia de las amputaciones

Los médicos que atienden a los sobrevivientes gravemente heridos tras el terremoto de la semana pasada en Haití señalan que se han visto obligados a realizar amputaciones en centenares de pacientes cuyas extremidades han sido aplastadas o corren el riesgo de gangrena debido a infecciones.

Image caption La falta de instalaciones estériles podría complicar la prognosis de muchos pacientes.

Los expertos en salud estiman que eventualmente podría haber miles de casos similares conforme procedan los rescates de sobrevivientes heridos y los pacientes de zonas aisladas se presenten en los centros médicos que se han instalado en los alrededores de Puerto Príncipe, la capital haitiana.

“Hay tanta gente por recibir tratamiento y mucha gente que necesita amputaciones”, señaló el doctor Jacques Lorblanches, un cirujano que forma parte de un equipo enviado por la organización no gubernamental Médicos del Mundo (MDM).

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“Anticipamos que vamos a realizar unas 400 amputaciones en los próximos días”, agregó.

La misma historia se repite en otros puntos de la ciudad ya que otras organizaciones médicas informan que la mayoría de los procedimientos han terminado con amputaciones.

“Hay gangrena por todos lados y uno tiene que amputar sobre la marcha”, dijo Hans Van Dillen de Médicos Sin Fronteras (MSF).

“Practicamos cirugía radical. No hay nada más que se pueda hacer”, agregó.

Gran oleada

Tras un terremoto puede que los médicos tengan la necesidad de realizar una amputación en medio de los escombros para poder sacar a la víctima de un edificio colapsado o simplemente extirpar una extremidad totalmente destrozada.

Image caption Los médicos suelen amputar extremidades infectadas para prevenir la septicemia.

Sin embargo, se considera que es un procedimiento de última instancia. La mayoría de las amputaciones se llevan a cabo posteriormente en quirófanos después de haber agotado todos los intentos de salvar una extremidad malherida y para prevenir la pérdida de sangre e infecciones.

En lugares como Haití, donde la destrucción ha sido devastadora, la infraestructura es precaria y la atención médica ha sido escasa, cualquier herida menor en una extremidad podría generar un riesgo de vida y en pocos días requerir de una amputación.

“Siempre suele haber una gran oleada de amputaciones desde el tercer día, durante toda una semana después. Entonces la demanda de esa cirugía se hace menos intensa”, señaló a la BBC la directora de Médicos del Mundo del Reino Unido, Susan Wright.

“Tenemos la esperanza de que esto podría cambiar en la próxima semana”, agregó.

Cuanto más tiempo pasan debajo de los escombros y no reciben tratamiento por sus heridas, más aumenta la probabilidad de que padezcan del síndrome de aplastamiento prolongado – una condición grave vinculada a la falta de circulación de sangre en los músculos, estado de choque, pérdida de sangre, hipotermia y la debilitación del sistema inmune, según Wright.

Todos esos factores reducen la capacidad del cuerpo de recuperarse de lesiones en las extremidades y mantener el flujo sanguíneo. La falta de sangre y oxígeno mata a las células y los tejidos, hechos que facilitan las infecciones y pueden dar lugar a la necesidad de amputar.

Con el tiempo aumenta el riesgo de infecciones graves en las extremidades, inclusive a raíz de heridas simples como cortes y raspones.

Sin antibióticos puede producirse una gangrena o el envenenamiento de la sangre, un fenómeno que si no es tratado conduce a la septicemia, la respuesta inflamatoria del cuerpo a una infección, y la muerte.

Los médicos suelen amputar extremidades infectadas en un último intento de prevenir la septicemia, una dolencia bastante común en Haití en este momento.

“Hemos tenido que practicar decenas de amputaciones, inclusive amputaciones dobles. El problema es que la gente no ha recibido el tratamiento médico a tiempo y las heridas están muy infectadas. Algunos están llegando con los huesos expuestos fuera de la pierna”, dijo la doctora Diana Lardy de la organización no gubernamental estadounidense International Medical Corps.

“Llenos de larvas”

Bajo circunstancias normales, un paciente que está siendo sometido a una amputación suele ser anestesiado y el hueso sería cercenado con una sierra oscilante. El procedimiento debe llevarse a cabo en un quirófano estéril para prevenir infecciones.

Image caption Muchos médicos han tenido que operar sin condiciones estériles.

En Haití los cirujanos no han tenido ese lujo. Les ha tocado realizar decenas de amputaciones bajo condiciones no estériles, sin electricidad y sin todos los implementos necesarios.

Para el doctor Lorblanches la magnitud del desastre natural en Haití supera ampliamente su anterior experiencia con un terremoto en la ciudad iraní de Bam en 2003.

“Nunca he visto nada parecido – heridas infectadas llenas de larvas”, dijo.

“Realicé mi primera amputación con tres fórceps, cinco tijeras y un escalpelo, sin agua y sólo una linterna para iluminar la herida”, agregó.

La médica cubana Olga María Delgado señaló que ella y sus colegas realizaron más de 40 amputaciones sobre un mostrador con azulejos dentro de un edificio con techo de zinc en el terreno del Hospital Renaissance de Puerto Príncipe.

La falta de esterilidad en esa ocasión no fue un factor tan importante porque la mayoría de las heridas ya estaban infectadas, agregó.

“Hay una avalancha de pacientes y casi todos ellos vienen con heridas traumáticas”, dijo la doctora Delgado.

Wright dijo que las clínicas de MDM también han sido inundadas conforme avanzan las labores de rescate y los heridos se acercan a sus instalaciones. Hay más de 100 personas a la espera de cirugías.

“Cada vez que pensamos que va a haber un respiro, se ve una cola que le da la vuelta a la manzana”, dijo.

Pero una vez que han perdido una extremidad, la falta de equipos estériles y antibióticos implican que los nuevos amputados van a tener que luchar para seguir vivos.

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