Haití: el desafío de empezar de la nada

Reloj en medio de los escombros del terremoto de Haití
Image caption Llegó la hora de hablar del futuro de Haití.

El terremoto que estremeció a Haití el 12 de enero le dejó a ese país caribeño y a la comunidad internacional una inmensa tarea por delante: la reconstrucción.

El reto es abrumador y mientras unos expertos confían en que la experiencia ganada en casos anteriores resultará en soluciones para la nación caribeña, otros apuntan que el caso de Haití es excepcional.

Las postales que se narran desde el país caribeño reflejan el caos en el que se encuentra sumido.

A pesar de ello, la directora de Save the Children, Jasmine Whitbread, quien participó en las tareas de asistencia tras el tsunami asíatico de 2004 y el sismo en Pakistán de 2005, opina que no hay razón para el desaliento.

En conversación con la BBC, Whitbread recordó que los primeros días después de la tragedia en la provincia indonesia de Aceh, la situación era igual de caótica, tanto en términos de personas afectadas como de muertos y de falta de coordinación.

Cinco años más tarde, la situación ha cambiado por completo.

Un hecho que constató la corresponsal de BBC en Indonesia, Karishma Vaswani, quien señala que es difícil creer que algo tan terrible hubiera pasado en Aceh.

Queda en el recuerdo

Image caption El antes y el después de Aceh tras el tsunami de 2004 muestra la posibilidad de éxito.

La operación del rescate para aliviar los efectos del tsunami fue la mayor desde la Segunda Guerra Mundial.

La huella del tsunami, que barrió parte de Indonesia y que acabó con la vida de más de 150.000 personas, se ha borrado de las calles, aunque no de la memoria de la gente, gracias a las labores de reconstrucción.

Además, el trágico evento puso fin a décadas de conflicto entre la provincia y el gobierno indonesio y la economía de Aceh ha empezado a repuntar.

Es por ello, señala Whitbread, que "no sólo es importante saber qué se va a hacer en las primeras semanas sino también a largo plazo".

No obstante, no todos los casos son tan exitosos como el indonesio.

Perú y Pakistán, la cruz de la moneda

El panorama es muy diferente al trasladarnos a Pakistán y Perú, que continúan recuperándose tras varios años de haber sido sacudidos por terribles terremotos.

La provincia de Muzzaffarahad en Pakistán sufrió un sismo en 2005: 79.000 personas murieron y 3.000.000 millones de personas perdieron su hogar.

El corresponsal de BBC en Islamabad, Aleem Macqbol, cuenta, que cinco años más tarde, todavía hay gente que vive en tiendas de campaña y miles de personas no han podido volver a sus hogares.

Image caption Tras cinco años del terremoto en Muzzaffarahad, hay familias todavía viviendo en tiendas de campaña

Las tareas de desescombro continúan y el recuento de víctimas no se ha cerrado. La semana pasada se encontró bajo las ruinas un autobús con 17 cuerpos.

En Perú, la palabra reconstrucción sigue estando muy presente. Los ciudadanos de Pisco, Ica y Chincha, las ciudades más afectadas por el terremoto de 7,9 grados en la escala de Richter que sacudió al país en agosto de 2007, se quejan de que todavía hay más de 10.000 familias viviendo en casas provisionales.

Según el corresponsal de la BBC, Dan Collyns, los chivos expiatorios del incumplimiento de promesas son la ineficiencia y la burocracia, y la corrupción de los funcionarios.

Mientras que los alcaldes aseguran que no han recibido ni un peso del gobierno central, la entidad que el gobierno central creó para articular el proceso asegura que la lentitud responde a las deficiencias en la elaboración de los proyectos, a cargo de las municipalidades.

El contraste ilumina

Pero es paradójicamente el caso más diferente al de Haití el que mejor ilustra cuáles son sus problemas.

Image caption En Haití colapsó lo poco que había.

El más reciente terremoto devastador ocurrió en Italia en abril de 2009, dejó 300 muertos y 50.000 familias sin hogar.

En cuestión de tres horas los equipos de rescate ya habían empezado su tarea y en siete meses todos los afectados ya estaban realojados.

El corresponsal de la BBC en la península itálica, Dunkan Kennedy, explica que esto se debe a tres razones principales.

Italia es un país con poder económico, que cuenta con los medios para hacer frente a una catástrofe natural; el gobierno no sólo tenía la voluntad política sino que también supo coordinar la situación y, por último, los organismos de Protección Oficial estaban preparados para hacer frente a un desastre de estas características.

Haití no cuenta con ninguna de estas ventajas.

Levantarse sin pies

La nación caribeña es uno de los más pobres del mundo, por lo que no cuenta con recursos propios para empezar una reconstrucción inmediata.

A pesar de que la isla ha pasado por más de 65 desastres naturales en las últimas dos décadas, no cuenta tampoco con un equipo de rescate adecuado. Encima, varios de los expertos internacionales y locales que trabajaban en el país perecieron bajo los escombros.

Además, carece de un gobierno capaz de controlar la situación. “El gobierno de Haití no se encuentra en posición para coordinar. Se tiene que crear una estructura conjunta que se encargue de tomar las decisiones”, afirma Paul Collier, profesor de Economía de la Universidad de Oxford.

Collier formó parte del grupo de Expertos de la ONU que desarrolló el plan de recuperación social de Haití que se estaba implementando antes de que ocurriera el terremoto. Ese trabajo también fue una víctima del sismo.

Cuando habló con la BBC, resaltó que "la frase que se usa constantemente es que Haití tiene que volverse a levantar, el problema es que Haití no estaba de pie antes del terremoto".

"Haití se encuentra en un nivel distinto al de los casos de Pakistán e Indonesia -señaló-. La reconstrucción no es suficiente. Como dijo Bill Clinton, se trata de transformar la sociedad. Hay que intentar llevar a Haití a un punto del que nunca partió".