Venezuela: todos reivindican el 23 de enero

Simpatizantes del gobierno y la oposición tomaron una vez más las calles de Caracas, en esta ocasión para conmemorar un acontecimiento que las dos partes reivindican como bandera: la caída del último gobierno militar conocido en Venezuela: el del general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958.

Image caption El gobierno dijo que la marcha es símbolo de una lucha contra quienes traicionaron el espíritu del 23 de enero.

Como ha venido ocurriendo durante el último año, la oposición tomó la iniciativa convocando primero a una concentración para protestar por una larga lista de motivos, que van desde los recortes en el suministro de luz y la inseguridad personal, hasta la situación de los líderes políticos presos.

Todo esto con el llamado "espíritu del 23 de enero" (o de fervor democrático, frente a lo que consideran un gobierno de corte dictatorial) como telón de fondo.

Horas después, el gobierno anunció que llevaría a cabo una marcha para recordar la fecha, como símbolo de una lucha contra quienes "traicionaron" ese mismo espíritu del 23 de enero. Esto es, una clase política que, según el oficialismo, sólo usó el poder para su propio beneficio en los 40 años que le siguieron, en una mala imitación de democracia.

Cambio de estrategia

En esta ocasión, los grupos de oposición que convocaron la acción de calle no tuvieron que negociar una ruta hacia el centro de Caracas (asiento de los poderes públicos), para la que históricamente se les ha negado el permiso.

Decidieron, en cambio, marchar desde una zona céntrica hacia la parroquia Petare, una populosa barriada ubicada al este de la ciudad. Los oficialistas, por su parte, se instalaron en una plaza pública en las cercanías de la Asamblea Nacional y el Palacio de Miraflores.

Como consecuencia, las dos manifestaciones transcurrieron pacíficamente, bajo una fuerte presencia policial, pero sin novedad en el frente.

Desde hacía varios años no se recordaba en Venezuela en forma marcada esta fecha crucial de la historia democrática, arropada, como parecía estar, en el proceso político en pleno desarrollo.

El propio presidente, Hugo Chávez, comenzó su gobierno con un gesto que entonces se interpretó como una aprobación tácita del gobierno perezjimenista: invitando al general retirado a su toma de posesión, el 2 de febrero de 1999.

En sus palabras a los manifestantes, Chávez insistió este sábado en que los gobiernos que siguieron al 23 de enero de 1958 habían defraudado "las esperanzas y las luchas de un pueblo".

La cadena más corta

El mandatario aprovechó la ocasión para lanzar, de nuevo, la "campaña admirable" y de pedir unidad de cara a las elecciones a la Asamblea Nacional previstas para el mes de septiembre.

Image caption La oposición también pidió unidad frente al proceso electoral en puertas.

El presidente complació a la audiencia, que le pedía a gritos "¡cadena, cadena!", para que su mensaje se difundiera simultáneamente a través de toda la red de radio y televisión. Sin embargo, prometió que sólo lo haría por un minuto, durante los cuales su audiencia gritaría consignas.

De hecho fueron nueve minutos, pero aún así se trató, posiblemente, de una de las transmisiones conjuntas más cortas en la historia del jefe del Estado venezolano, que ha llegado a "encadenarse" hasta por ocho horas continuas.

Durante ese lapso, el canal de cable RCTV Internacional, obligado por un reglamento reciente a unirse a las cadenas, amén de otras disposiciones, estuvo fuera del aire al menos en una de las cable operadoras que funcionan en el país.

RCTV ha desafiado la reglamentación, alegando que contraviene la Constitución y otras provisiones legales. Comentaristas locales creen que el canal podría ser sancionado pronto, en lo que podría ser el fin de la emblemática televisora, que salió de la señal abierta en 2007 por disposición del gobierno nacional.

En la otra marcha

Entretanto, un número de oradores tomaron la tribuna en la concentración de la oposición, también para pedir unidad frente al proceso electoral en puertas.

"Debemos andar a pasos redoblados, en una sola consigna (…), unidad por la victoria", dijo el diputado del disidente partido Podemos, Ismael García.

"Otros que hablen de división, que hablen de odio, de persecución. A los que estamos acá nos corresponde luchar en nombre del amor", declaró por su parte el alcalde opositor Carlos Ocariz.

Así que, este sábado, al menos dos elementos confluyeron en dos marchas de sentido distinto: el pasado, a través del espíritu del 23 de enero (con sus interpretaciones divergentes), y el futuro, a través de la necesidad de unidad (al parecer ingente en los dos bandos) frente a las elecciones legislativas de septiembre.

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