Cárcel por difundir "narcocorridos"

G1. Cortesía: Procuraduría General de la República
Image caption Las autoridades dicen que “El G1" es responsable de la muerte de al menos 30 personas.

Desde niño, Víctor Serrano quería ser narcotraficante. La ilusión nació al escuchar las canciones que exaltan hazañas de los delincuentes, y que en México se conocen como "narcocorridos".

Pronto cumplió su deseo. En pocos años se convirtió en uno de los sicarios más violentos del Cartel de Sinaloa, según informes de la Procuraduría (Fiscalía) General de la República (PGR).

Las autoridades dicen que "El G1", como se conoce a Serrano en el cartel, es responsable de la muerte de al menos 30 personas.

Cuando la policía le detuvo, en diciembre de 2008, confesó su admiración por la música de narcotráfico.

"Siempre soñé que me dedicaran un narcocorrido, desde chico me gustaron mucho", dijo a la PGR.

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Hoy la historia "El G1" sirve como base para una enmienda legal que pretende sancionar, hasta con tres años de prisión, a quienes realicen apología del delito con narcocorridos.

"Tenemos que acotar la cultura que genera la delincuencia organizada, y no es sólo el narcotráfico sino otros delitos graves", le dijo a BBC Mundo el diputado Oscar Arce, autor de la iniciativa.

La propuesta, impulsada por legisladores del gobernante Partido Acción Nacional, es analizada en la Cámara de Diputados, que la podría votar a mediados de febrero próximo.

También películas

Image caption Según Rubén Tinajero, los corridos son un reflejo actual de la sociedad mexicana.

Para el diputado Arce las canciones que cuentan historias de narcotráfico promueven que se cometan delitos, como también sucede con películas donde los traficantes son presentados como héroes, aseguró.

Actualmente el Código Penal Federal de México establece una sanción de 180 días de trabajo comunitario a quienes incurren en esta actividad.

La propuesta del legislador es modificar el Código para encarcelar a quienes realizan apología del delito, el nombre legal que recibe esta práctica.

Es una necesidad social, afirmó, porque en algunas ciudades de la frontera con Estados Unidos, como Tijuana, la cultura del narcotráfico es asunto cotidiano.

"Allí se producen películas de baja calidad donde los delincuentes siempre ganan, y luego regalan cientos de copias en las colonias pobres", señaló Arce.

Muchos jóvenes creen las historias y se enrolan en alguna banda de traficantes, como sucedió con "El G1".

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Polémica

La propuesta ha sido criticada por analistas y algunos legisladores.

Según Rubén Tinajero, investigador de la Universidad Autónoma de Chihuahua, sancionar la difusión de los narcocorridos no terminará con el problema de violencia que vive el país.

"Es una aberración, negar la realidad. Los corridos son un reflejo actual de la sociedad mexicana", dijo en conversación con BBC Mundo.

El diputado del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, Heladio Velver, insistió en que las canciones y películas no son responsables del tráfico de drogas.

Más allá de la polémica, desde hace varios años la difusión de narcocorridos está prohibida en las radiodifusoras de casi todo el país.

Incluso en Tepic, Nayarit, al occidente de México, el gobierno local prohibió a los conductores de transporte público que escuchen estas canciones mientras transporten pasajeros.

Las autoridades dijeron que la medida se aplica para "elevar la cultura" de la ciudad.

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