Haití: el agua potable es el mayor problema

Niña damnificada en Haití
Image caption Éste es el mayor despliegue en términos de recursos humanos que Médicos Sin Fronteras ha realizado en sus 30 años de vida.

Cuando las labores de rescate por el terremoto en Haití llegan a su fin, la ayuda sanitaria está más activa que nunca.

El sismo en el país caribeño dejó un estimado de 1,5 millones de personas sin casa y decenas de miles sin acceso a comida, agua y medicinas.

La Organización Panamericana para la Salud (OPS) señala que por el momento no se desató ningún brote de enfermedades transmisibles, pero advirtió que no está funcionando el programa de inmunización contra otras enfermedades, que pronto podrían afectar a la población.

Por otra parte, las autoridades sanitarias temen que los hacinamientos en los campamentos de damnificados acelere el proceso de contagio de enfermedades.

Ante este panorama las organizaciones internacionales no gubernamentales trabajan a contrarreloj para atender al mayor número de heridos y damnificados.

Una de ellas es Médicos Sin Fronteras, cuyos 1.000 profesionales desplegados en centros sanitarios han asistido a unas 6.000 personas y han realizado más de 1.000 operaciones.

Stefano Zannini, coordinador general de MSF en Haití respondió las preguntas de los lectores de BBC Mundo.

Image caption MSF ha realizado más de 1.000 intervenciones quirúrgicas en las últimas dos semanas.

En este momento, ¿cuáles son las prioridades en Haití?

A nivel médico las prioridades que sigue habiendo hoy en día son las intervenciones quirúrgicas.

Evidentemente hay que intervenir lo más rápido posible porque esas personas que están esperando (a una intervención) corren riesgo de cangrena y otros problemas que pueden llevar a la muerte o a la amputación.

Al mismo tiempo otra necesidad que se presenta ahora entre los médicos es la rehabilitación de los pacientes. Estamos hablando sobretodo de personas que presentan fracturas graves, abiertas, y que tras la intervención va necesitando un seguimiento de semanas y a veces de meses.

El problema es que muchas de las estructuras donde se podían colocar a estas personas para la rehabilitación colapsaron, con lo cual hoy en día es muy difícil encontrar camas y espacios en donde meter a esas personas.

Eduardo López, de México, le pregunta si es cierto que el ejército de Estados Unidos debe dar el visto bueno para que trabajen allá.

Es cierto que Estados Unidos, desde el momento que tomó el control del aeropuerto de Puerto Príncipe, decidía quién aterrizaba y quién no.

Siendo un actor que no estaba presente en el país, para nosotros fue muy difícil entrar en contacto con ellos y explicar lo importante que era para nosotros la llegada de esos materiales.

¿Las tropas estadounidenses no se pusieron en contacto con las organizaciones que ya estaban operando ahí, como Médicos Sin Fronteras?

Ellos no se pusieron en contacto con MSF. Eso lo puedo confirmar.

Daniel Olivera, de Montevideo, Uruguay, le pregunta ¿cómo ve MSF el despliegue militar estadounidense y cómo los afecta?

Nosotros como MSF pensamos que el trabajo humanitario debe tener como principio básico el ser humano.

No puede haber otros intereses religiosos, financieros o militares. No puede haber una agenda sobre el ser humano.

En la medida de que ciertas intervenciones están relacionadas con otros asuntos u otros intereses, pueden afectar o reducir la capacidad de los actores de atender a los pacientes.

¿Cómo coordinan el trabajo con las autoridades u otras organizaciones?

Esta emergencia puso sobre la mesa unas dificultades adicionales. Entre ellas hubo el hecho de que el terremoto golpeó duramente a las estructuras que ya existían en el país.

Esto dificultó muchísimo en los primeros días la posibilidad de reunirse alrededor de mesas de discusión y de coordinación.

Hay que remarcar el hecho de que durante dos o tres días fue casi imposible conectarse por teléfono y eso significó otro problema.

Está claro que en una emergencia de estas características es muy difícil juntar a todos los actores en una mesa de reuniones y discutir durante horas sobre quién tiene que hacer qué y donde y cómo.

Muchos médicos que han escrito a BBC Mundo quieren saber qué especialistas se requieren para este tipo de tragedias.

Nosotros trabajamos en todas las áreas de la salud, en un sentido muy amplio. Trabajamos desde la atención primaria hasta las intervenciones quirúrgicas y rehabilitación de los pacientes.

Evidentemente necesitamos especialistas de todo tipo. Tenemos un equipo de urgencia que está disponible para desplazarse durante las primeras 24 horas hasta las distintas zonas donde hay emergencia humanitaria en todo el mundo.

A Diana Angulo le gustaría saber bajo qué criterios organizaron a los heridos para brindarles su ayuda? ¿Llevan algún registro?

Image caption Tras el terremoto, las primeras labores son de logística y asistencia inmediata.

Lo que puedo decir es cuando la noche del terremoto hicimos un recorrido por la ciudad y nos encontramos frente a un escenario apocalíptico; cadáveres por las calles, centenares de heridos amontonándose en los hospitales...

El criterio que pusimos en marcha las primeras horas fue mejorar las condiciones de estadía de los pacientes. Pusimos colchones, carpas, comida, medicamentos y médicos atendiendo y estabilizando a la gente.

Al mismo tiempo tratamos de identificar lo más rápido posible los bloques operatorios todavía funcionales en la ciudad donde poder trasladar a las personas y operarlas.

Tenemos un registro de los pacientes que hemos atendido. Puedo confirmar que hasta este martes hemos tratado a casi 6.200 personas y unas 1.000 de ellas pasaron por los bloques operatorios.

Angy Bracho, de Ciudad Guayana, Venezuela, le pregunta "llegado el momento, ¿cuáles considera usted que podrían ser las peores consecuencias en materia de salud, de continuar empeorando la situación de salubridad en Haití?"

No hay riesgos particulares relacionados con los cadáveres, en la medida que esos cadáveres no están infectados previamente con otras enfermedades.

Es importante resaltar que en Haití no hay cólera, la malaria no está muy difundida, pero sí hay riesgo de dengue.

En la medida que no se logre garantizar el acceso al agua potable, de intervenciones en término de agua y saneamiento y de sitios específicos en donde almacenar la basura, un riesgo del empeoramiento de las condiciones higiénicas podría traer otros problemas como diarreas o infecciones respiratorias que al fin y al cabo representa la mayor causa de muerte en Haití.

Sin duda es muy importante el trabajo de MSF en Haití, pero ¿qué pasa con quienes hacen el trabajo? ¿Con los doctores enfermeros y otros voluntarios? ¿Después de estar ayudando en este tipo de tragedias, qué tipo de secuelas les quedan? ¿A ustedes quién los ayuda? (Cristian, Uruguay)

Image caption Además de cirujanos y médicos generales también se necesitan psicólogos para la salud mental.

Nosotros desafortunadamente perdimos a algunos colegas durante el terremoto. Eran cirujanos, doctores y enfermeros que estaban atendiendo a los pacientes y que quedaron atrapados en los hospitales que estábamos dirigiendo.

Las secuelas del personal que sigue trabajando hoy en día son principalmente a nivel psicológico. Nos estamos enfrentando a una situación dramática que no es fácil para nadie.

¿Tienen algún tipo de apoyo psicológico después de estar trabajando en condiciones tan extremas?

Sí. Junto con los cirujanos y médicos que llegaron al país, también lo hicieron psicólogos que tienen una doble tarea: intervención en términos de salud mental para la población haitiana y soporte emocional a los que son los médicos sin fronteras que están trabajando en el país.

Usted estaba en Haití antes del terremoto, ¿cuánto tiempo puede una persona estar trabajando en estas condiciones?

Es muy difícil decir el límite máximo. Todo depende de la experiencia, carácter y fortaleza de la persona.

Lo que tiene que ver con cirujanos y anestesistas que trabajan en turnos de 12 horas, estas personas trabajan durante dos o tres semanas, un mes como mucho, y después son reemplazadas por otros que vienen llegando.

De acuerdo con nuestra experiencia es que normalmente más de cuatro cinco meses, una persona no médica no puede aguantar en ese tipo de situaciones.

¿Haití ha sido el peor panorama que ha enfrentado MSF? Es la pregunta de Adrián Najera, de Ciudad de México.

Cada emergencia humanitaria es difícil y presenta sus particularidades y especificaciones.

Lo que sí puedo decir es que la intervención que MSF está realizando durante esta emergencia en Haití es la más grande en términos de recursos humanos que hemos hechos a lo largo de nuestros 30 años de historia.

¿Cuáles son los mayores obstáculos en la ayuda (o su labor) en Haití?

Hay varios. Estamos hablando de un terremoto que afectó a una ciudad de dos millones y medio, tres millones de personas.

Muchas de las casas estaban construidas de manera muy precaria lo que las hizo colapsar. La movilidad en el país ya era precaria antes del terremoto y ahora con muchas carreteras bloqueadas la situación empeoró.

Todo desplazamiento de un centro a otro, necesario para transferir pacientes, se puede volver un inconveniente.

Hay un problema en término de suministro. Después de dos semanas (del sismo) todavía tenemos dificultades para el suministro de agua potable.

Nuestros equipos, nuestros colegas, a veces no tienen agua potable para tomar o no tienen comida.

Es una emergencia extremadamente complicada, donde cada detalle puede volverse un problema.

Haití tiene un largo historial de violencia e inseguridad. De hecho, a pesar del terremoto siguen atendiendo a pacientes de heridas de bala y de puñaladas. ¿Cómo afecta la inseguridad en las labores de ayuda por el sismo?

Seguramente el hecho de haberlo perdido todo, el tener dificultades a acceder a las comidas, agua potable, al dinero que estuvo inaccesible hasta hace dos días, produjo frustración y actitudes a veces agresivas por parte de la población.

Lo que estoy viendo hoy en día, hablando con la gente por la calle, visitando los mercados o hablando con los mismos pacientes, es que el sistema empezó a dinamizarse otra vez. Los bancos volvieron a abrir, la gente tuvo acceso al dinero, las remesas llegaron de las familias que viven en el extranjero ha permitido que la gente empezara a comprar, lo que hace que pareciera que el nivel de agresividad que se vivió en los últimos días estuviera bajando.

Luis Chicana, de Perú, escribe que "si bien es cierto que se necesita ayuda médica urgente y es loable lo que hacen MSF, si de verdad quieren ayudarlos, ¿por qué no les educamos y les enseñamos a producir lo que necesitan para vivir con dignidad?"

MSF lleva 19 años en el país, tiempo en el cual hemos tratado de meter a Haití en la agenda política internacional.

Llevamos 19 años diciendo que el país está en una situación de precariedad y de dificultad inmensa. Llevamos años diciendo que se necesitan inversiones más importantes en términos de salud y consideramos increíble e inaceptable de que hubo necesidad de una catástrofe tan fuerte para que se volviera a hablar de Haití.

Muchos lectores con profesiones en el área de la salud han preguntado cómo hacer para trabajar como voluntario para MSF.

MSF tiene varias oficinas en todo el mundo que recluta a personal médico, paramédico y logístico. En América Latina tenemos oficina en Río de Janeiro (Brasil) y Buenos Aires (Argentina) para lo que es el reclutamiento de personal.

¿Tienen voluntarios a los que no se les paga?

No. Todas las personas que trabajan con MSF reciben su salario proporcional al tiempo que trabaja.

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