Honduras se prepara para una nueva etapa

Porfirio Lobo (izq.) y Juan Orlando Hernández en el Congreso el 25 de enero
Image caption La elección del presidente del Congreso enfrentó a Lobo con parte de su propio Partido Nacional.

La toma de posesión de Porfirio "Pepe" Lobo como presidente de Honduras este 27 de enero inicia una nueva etapa en la historia de esta nación centroamericana.

Pero en un país todavía profundamente dividido por los sucesos de junio de 2009, aún no hay consenso sobre lo que significa este acontecimiento.

Para unos, la llegada al poder de Lobo viene a poner fin al período de excepción que sucedió al derrocamiento de Manuel Zelaya.

Para otros, sin embargo, la misma sólo viene a garantizar la continuidad de una situación ilegal.

"Nada tienen que ver (las nuevas autoridades) con los eventos del 28 de junio", le dijo este lunes a BBC Mundo el nuevo titular del Congreso hondureño, Juan Orlando Hernández, minutos después de concluida la sesión inaugural de la cámara.

"El proceso electoral empezó en mayo de hace dos años, y además fue administrado por una institución independiente a los otros poderes del Estado" explicó.

Según el diputado del ahora gobernante Partido Nacional, las elecciones celebradas en noviembre pasado fueron las más exitosas en la historia de Honduras en cuanto a participación.

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Y esto, afirma, le confiere a las nuevas autoridades toda la legitimidad que pudieran necesitar.

"Gobierno golpista"

En el otro lado de la acera, sin embargo, están los que siguen disputando la legitimidad del proceso electoral.

"Para nosotros, es la continuación del golpe de Estado con otra cara, como siempre ha ocurrido en la historia de Honduras", le indicó a BBC Mundo Carlos H. Reyes, un dirigente sindical que se iba a presentar como candidato independiente en los comicios que le dieron la victoria al candidato nacionalista.

Reyes se retiró de la contienda cuando la misma siguió adelante sin que se procediera a la restitución de Zelaya.

Y, como parte del Frente Nacional de Resistencia en contra del Golpe de Estado, ahora se apresta a continuar luchando en contra de un gobierno que considera golpista y, por lo tanto, ilegítimo.

El movimiento, por ejemplo, ya convocó una marcha de protesta para el 27 de enero, día de la toma de posesión.

"Y vamos a seguir presionando hasta que (Lobo) renuncie y convoque a una constituyente que permita la necesaria refundación del Estado hondureño", dijo Reyes, quien considera inevitable una profundización de la crisis de gobernabilidad.

Si eso no ocurre, la intención de la resistencia es consolidarse como un actor político que eventualmente pueda aspirar a la conquista del poder mediante la vía electoral.

Pero el fin último siempre sería la reforma de una Constitución que consideran que sirve sobre todo a los intereses de los más ricos y limita severamente la participación popular.

Asuntos pendientes

Image caption La mayoría de los hondureños coincide en que solucionar la crisis económica debe ser lo prioritario.

La de la Resistencia es, en buena medida, la misma agenda que terminó provocando la destitución forzosa de Zelaya.

Y una de las razones por las que, para el analista independiente Manuel Torres, la toma de posesión de Lobo implica más un cambio de escenario que un cambio de circunstancias.

"El nuevo gobierno llegó al poder por la vía electoral, tiene su propia perspectiva de lo que hay que hacer para enfrentar la crisis de Honduras, y es incluso reconocido por Manuel Zelaya", le señaló Torres a BBC Mundo.

"En ese sentido, y desde un punto de vista formal, podríamos decir que con la toma de posesión del 27 de enero termina el golpe de Estado. Sin embargo, el 'golpismo' se mantiene como un poder político a la sombra. Y el mismo Lobo se habría visto obligado a empezar su gestión enfrentado a los sectores golpistas en varios asuntos clave", explicó.

Entre esos temas clave estarían el destino de Zelaya, cuya inminente salida hacia República Dominicana habría sido gestionada por el mismo Lobo, y la elección del presidente del Congreso, que enfrentó al nuevo mandatario con parte de su propio Partido Nacional.

Y aunque Lobo eventualmente logró el puesto para su candidato, Torres anticipa "más un gobierno de partido que un gobierno del presidente Lobo".

"Y en un gobierno de partido, la influencia de los sectores golpistas es innegable", subrayó.

Difíciles retos

En ese contexto, Torres considera que uno de los principales retos de Lobo será convencer al ala derecha de su partido de que es necesario actuar frente a las reivindicaciones que sirven de bandera al Frente Nacional de Resistencia.

Una tarea que, sin embargo, no se anuncia sencilla, dada la radicalización de posiciones que siguió a los eventos de junio del año pasado.

"Los grupos de poder tradicionales se volvieron aún más conservadores a raíz de los sucesos", sostuvo Torres. "Y cuando hablan de lecciones aprendidas, la que destacan es que no se puede correr el riesgo de dejar a un presidente suelto, actuando con independencia de sus intereses", afirmó.

Para el nuevo presidente del Congreso, sin embargo, los grupos radicales, de uno y otro lado, constituyen una minoría.

Y Hernández más bien destacó la participación de "figuras emblemáticas de la Resistencia" en las ceremonias de transición que han antecedido la juramentación de Lobo.

"Honduras tiene un pueblo que está cansado de esta crisis política que tanto daño nos ha hecho. No tenemos que olvidar que pertenecemos a la misma familia", le aseveró a BBC Mundo.

Según el titular del Congreso, las diferentes fuerzas políticas que tienen presencia en el Congreso coinciden en que la reconciliación es la tarea más urgente que les toca impulsar.

Pero también destacan la necesidad de recomponer las relaciones con la comunidad internacional y, sobre todo, la de hacer frente a una economía en crisis, que Hernández estima ha visto perder más de 200.000 empleos.

La mayoría de los hondureños coincide en que solucionar la crisis económica debe ser lo prioritario.

Pero sin un consenso real sobre el modelo económico y el tipo de relaciones laborales que necesita el país, ese también puede llegar a convertirse en otro campo minado.

Uno que Porfirio Lobo Sosa empezará a recorrer a partir del 27 de enero.

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