Última actualización: jueves, 25 de marzo de 2010 - 13:17 GMT

"Matar no es fácil"

 Los diez mandamientos
  1. Amarás a Dios por sobre todas las cosas
  2. No tomarás el nombre de Dios en vano
  3. Santificarás las fiestas en nombre de Dios
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre
  5. No matarás
  6. No cometerás actos impuros
  7. No robarás
  8. No darás falso testimonio ni mentirás
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros
  10. No codiciarás los bienes ajenos

¿Cómo se aplica el mandamiento de "no matarás" (Ex 20, 13) en aquellas profesiones donde está contemplada la posibilidad de quitar la vida a otro ser humano? ¿Qué debe hacer un soldado o un policía ante la opción de matar o morir?

Santo Tomás de Aquino dijo que "la acción de defenderse puede entrañar un doble efecto: el uno es la conservación de la propia vida; el otro, la muerte del agresor... solamente es querido el uno; el otro, no", pero ¿se aplica esto al sargento salvadoreño Samuel González Toloza, quien el 4 de abril de 2004 vio como un operativo de rutina de su batallón en la ciudad iraquí de Nayaf terminó en un enfrentamiento sangriento?

Entrevistado por BBC Mundo en la ciudad de San Salvador, González Toloza narró en primera persona los cinco minutos más largos de su vida.

Sargento Samuel González Toloza

Samuel González Toloza

"Diosito, si quiere que ayude a mi compañero, ayúdeme usted, sino aquí voy a terminar también".

Matar no es fácil. Y aunque no voy mucho a la iglesia, tuve que hablar con el capellán del ejército varias veces para asimilarlo después que lo hice. Pero ¿sabe qué? Recuerdo todo. Lo recuerdo con una exactitud que siempre me asombra.

Yo iba de hombre punta en el Humve (vehículo blindado) con una metralleta artillada punto 60 cuando íbamos a traer a unos compañeros salvadoreños que estaban en la cárcel de Nayaf, donde entrenaban los cuerpos de defensa civil iraquíes.

Pero el ambiente era tenso desde hacía dos días, desde que los norteamericanos habían capturado a unos de los jefes de la milicia chiita de (Moqtada) al-Sadr.

Nuestra misión era recoger a los compañeros de la cárcel y luego establecer un check point (puesto militar).

Cuando íbamos por la calle principal, a la que llamábamos "Lulú", encontramos a un grupo de personas armadas, pero no sabíamos que nos iban a atacar.

Eran milicianos de Al-Sadr, el llamado ejército del Mahdi.

"Diosito..."

Cuando se nos fueron encima, todavía no nos habían disparado.

Se subieron a la capota a gritar. Y al ver eso, retrocedimos para retirarnos de la manifestación en que andaban, pero ya no pudimos volver y escuchamos los primeros balazos sobre nosotros. Eran las nueve de la mañana.

Al ver que nos disparaban, nosotros abrimos fuego contra ellos también. Alrededor de 500 iraquíes se vinieron sobre nosotros y nosotros sólo éramos 29.

Y seguimos retrocediendo para regresar a la cárcel, pero ellos lo que hicieron fue una táctica de envolvimiento. Querían atraparnos vivos.

Retrocedíamos y defendíamos, cuando vimos que nuestros compañeros comenzaban a caer heridos.

En ese momento, veo a un compañero de nosotros, de apellido Ramírez Recinos, José Esteban Ramírez Recinos, que se quedó adelante en un tumbo de tierra para cubrir la retirada.

Entonces le gritábamos, pero en la gran balacera que había que ni nos oyó, cuando llegaron otros tres iraquíes detrás de él, lo agarraron de la nuca y los otros dos le quitaron el fusil lanzagranadas, el M203. Uno de ellos llevaba un gran yatagán, para metérselo en el estómago.

Entonces yo solté la M60 que ya no tenía munición y corrí a donde estaba mi compañero, casi a una cuadra de distancia.

Lo único que dije fue: "Diosito, si quiere que ayude a mi compañero, ayúdeme usted, sino aquí voy a terminar también".

Batallón Cuscatlán

Soldados del último batallón Cuscatlán durante el regreso a El Salvador en febrero de 2009

Paseo de muerte

A pesar que en las fuerzas especiales me entrenaron para combatir contra tres sujetos a la vez, no es lo mismo tener la muerte paseándose enfrente.

Yo nunca peleé en la guerra en El Salvador. Yo me incorporé al ejército cuando ya vivíamos en paz y entré a la Fuerza Aérea porque era mi alternativa para salir adelante.

Además, cuando me inscribí para venir a Irak, tuve claro que éramos parte de una misión de reconstrucción.

Ellos nos atacaron, nos rodearon y sabía que nos iban a matar si no nos defendíamos a toda costa

Pero aquel día ellos nos atacaron, nos rodearon y sabía que nos iban a matar si no nos defendíamos a toda costa.

Yo solo tenía una navajita que andaba dentro de la bota todo el tiempo. La había comprado por un dólar en la base de los norteamericanos.

Recuerdo que un compañero me decía: "Dejá esa navajita, vos sos loco, la vas a botar".

"Ah, dejala que no es cara, sólo un dólar vale", le respondía yo.

Cuando vi que Ramírez estaba luchando con los tres iraquíes, corrí a donde él y llegando me dice el soldado:

"Mire Charlie, váyase, mejor que me maten a mí y no a usted". "No, aquí andamos en una misión. Si te morís vos, nos vamos a morir los dos", le dije yo.

A la cabeza

Uno de los que peleaba contra Ramírez Recinos se vino encima con un gran hierro, así de grande y grueso. Al ver al sujeto vestido de negro, enorme, lo primero que hice fue cuadrarme en posición de combate "cuerpo a cuerpo", como entrenamos los miembros de las fuerzas especiales en el ejército salvadoreño.

El tipo también se cuadró y cuando yo hice el primer mate con la navajita, se abalanzó, pero me agaché y él se fue en blanco con el hierro. Como no pudo pegarme, dio la vuelta y corrió a donde venía un montón de gente.

En eso venía el otro iraquí que andaba con él. Tenía dos ladrillos de esos bien finos con los que construyen sus paredes.

El primero me lo tiró encima y no me dio. Me lanzó el segundo y ese sí me venía para la cara, pero yo metí la mano.

Aquello pasó como en cámara lenta y no sentí cuando me fracturé los dedos de la mano izquierda. Ya cuando él se quedó sin ladrillos y no tenía nada, me enfrenté y fue cuando lo navajié en las manos.

Toloza con el cuchillo ensangrentado

Toloza había comprado el cuchillo por un dólar en la base estadounidense.

El hombre entró en shock al ver los chorros de sangre que bajaban por sus brazos y decidió huir hacia donde estaba el resto.

Entonces ya solo quedaba uno luchando con mi compañero y me fui con él. Me volvió a decir: "Charlie, váyase que lo van a matar". "No compañero, si nos matan, que nos maten a los dos", le respondí.

Pero al ver que no lo soltaba, en un movimiento rápido y con todas mis fuerzas, tuve que meterle la navaja encima de la cabeza. Al hombre le empezó a salir sangre por encima de toda su cara y salpicó a mi compañero, tanto, qué pensé que también lo había herido.

"¿Te fregué?", le pregunté. "No Charlie, esa es sangre de él", me dice.

Cuando le saqué la navaja de la cabeza, me pasé cortando la yema de los dedos.

Cinco minutos en un segundo

Cuando lo soltó bien, le dije: "¡Corramos!".

Detrás venía un puño de gente encima de nosotros, como a tres pasos, que ya nos alcanzaban, entonces logramos llegar a donde mis compañeros.

A medida íbamos retrocediendo, estaba otro salvadoreño en un cruce de calle, y me dice, "¡Hey, Toloza, no me vayas a dejar compañero. Ya me balearon!".

"No tenés nada", le dije para darle ánimo. Pero tenía un balazo que le entró por la ingle.

Así que lo echamos adentro del Humve que venía recogiendo heridos porque nosotros prácticamente estábamos sin munición.

Y llegó un helicóptero de los gringos, que nos apoyó bastante, porque íbamos a ras de la calle, devanándonos, a la par de unos edificios, y desde donde nos disparaban.

Llegamos a la "cárcel" para refugiarnos y vimos que también un avión bombardeó los edificios y dejaron de dispararnos. El enfrentamiento terminó tipo 2:30 o 3 de la tarde.

En la emboscada hubo más de diez heridos y cayó Natividad (Méndez Ramos). Eso me duele bastante.

Por eso pienso que aunque seamos malos, Dios nunca lo desampara a uno. Ahí Diosito fue bastante grandísimo con nosotros.

Como le digo, decidir ayudar fue de un segundo, aunque la lucha haya sido de cinco minutos.

clic Participe: ¿Qué mandamiento nuevo crearía usted?

Mandamiento número 5

Ilustración Sean Mackaoui

Resultados

¿Cuál mandamiento le parece más difícil de cumplir?

  • I) Amarás a Dios por sobre todas las cosas

    16%
  • II) No tomarás el nombre de Dios en vano

    1%
  • III) Santificarás las fiestas en nombre de Dios

    4%
  • IV) Honrarás a tu padre y a tu madre

    2%
  • V) No matarás

    2%
  • VI) No cometerás actos impuros

    15%
  • VII) No robarás

    2%
  • VIII) No darás falso testimonio ni mentirás

    12%
  • IX) No consentirás pensamientos ni deseos impuros

    40%
  • X) No codiciarás los bienes ajenos

    6%

Votos emitidos: 2578

Voto cerrado: 09 April 2010

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