Ser guardaespaldas, un negocio en México

Imágen genérica de un guardaespaldas. Archivo
Image caption Entre los nuevos guardaespaldas hay ex policías, militares que abandonaron el Ejército y sobre todo desempleados.

Les dicen "guaruras" y son una cara más del clima de inseguridad en México. Miles de personas se desempeñan como escoltas en el país, la mayoría sin la preparación necesaria para brindar protección, según denuncian especialistas en seguridad.

La Sociedad Mexicana de Guardaespaldas (SMG) dice que hay más de 18.000 en todo el país, la mayoría sin supervisión de las autoridades.

La demanda de protección aumentó en los años recientes por los secuestros y homicidios violentos, dijo Julio César García, presidente de la SMG.

Entre los nuevos guardaespaldas hay ex policías, militares que abandonaron el Ejército y sobre todo desempleados.

"La necesidad económica hizo que muchas personas se conviertan en escoltas. Creen que con ser fornidos o saber manejar armas es suficiente", dijo García en conversación con BBC Mundo.

Servicio a crédito

Desde 2006 el país vive una ola de violencia que ha dejado más de 15.000 personas muertas de forma violenta, según cifras oficiales.

Los secuestros y robos también aumentaron. Este clima impulsó el negocio de brindar protección, especialmente a empresarios y personas acaudaladas, dijo García.

Vea: México, la moda de los guardaespaldas

De hecho, el Ministerio de Seguridad Pública tiene registradas unas 500 empresas de este tipo, pero el número total que opera en México podría ser mayor a 10.000, según datos del Consejo Nacional de Seguridad Privada.

Según este organismo, las ganancias de sus asociados superan los US$2.000 millones al año.

Las empresas ofrecen diversos servicios. Algunas, por ejemplo, permiten contratar escoltas sólo por unas horas, y pagar sus servicios con tarjeta de crédito o a un plazo de varios meses, sin generar intereses.

Especialización

Image caption La Sociedad Mexicana de Guardaespaldas dice que hay más de 18.000 escoltas en el país.

Pero la abundancia de mano de obra no garantiza una mejor protección, insistió el presidente de la SMG.

"Muchos contratan ex policías o ex militares porque creen que son los mejores, pero ellos no están preparados para cuidar personas, eso requiere una capacitación especial", dijo García.

El resultado es que las personas protegidas pierden la vida por una mala estrategia de seguridad.

La falta de control causa un problema adicional: muchos escoltas aprovechan la información de sus clientes para secuestrarlos o robar sus propiedades, advirtió el presidente de la SMG.

En 2009 hubo al menos dos casos de hijos de empresarios secuestrados por sus guardaespaldas. Ambos jóvenes fueron asesinados.

Para combatir el problema, el Ministerio de Seguridad ha clausurado varias empresas de seguridad privada que operaban de forma irregular, pero la mayoría sigue en operación.

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