Haití: "Muchos niños pensaron que fue un castigo de Dios"

Gesner Cledo Nozil
Image caption Tras el terremoto, varios padres se llevaron a sus hijos del orfanato.

Poco antes de llegar al centro de Leogane, entrando por una calle de tierra que nace a la derecha de la ruta principal, se encuentra el orfanato "Nueva visión, Casa de la Vida" dirigido por Gesner Cledo Nozil. O mejor dicho, se encuentra lo que quedó del antiguo orfanato: su gente y sus niños.

En una carpa azul donada por una organización italiana duermen los 35 niños que quedaron a cargo de Gesner después del terremoto que sacudió Haití el 12 de enero pasado. Él y su mujer lo hacen en una pequeña tienda de campaña y una suerte de almacén improvisado completa toda la infraestructura del establecimiento.

En el medio de estas tres tiendas se halla un patio que funciona como salón de juegos, aula de clases y lugar dedicado a la oración.

Aquí recibió Gesner Cledo Nozil a BBC Mundo para hablar de qué piensan los niños del terremoto, a qué lo atribuyen, qué espera él de los próximos años y cuál es su opinión sobre uno de los temas más controvertidos tras el sismo haitiano: la adopción de huérfanos por parte de padres que viven en otros países.

"Los niños están completamente afectados por el terremoto. Tienen problemas emocionales y viven en condiciones completamente nuevas.

Después del sismo fue muy difícil encontrar comida, darles agua, ofrecerles asistencia médica. Nosotros tuvimos que cambiar de lugar y les dimos la bienvenida aquí, ya que nuestro antiguo edificio se derrumbó.

Nuestra idea es mudarnos pero por ahora no sabemos dónde, ya que no han quedado casas en pié en Leogane. Tampoco hay colegios. La situación es muy difícil en Haití.

Antes del terremoto teníamos 56 niños, ahora sólo 35, porque varios de ellos tenían padres y después del sismo su madre o su padre los pasaron a buscar y se los llevaron.

Aquí hay varias categorías de niños. Están aquellos que son completamente huérfanos, sin madre ni padre. Otros que tienen al menos uno de sus padres vivo.

De los que no son huérfanos, están aquéllos que han sido abandonados, los que no han sido abandonados pero su madre o su padre no tienen los medios para criarlos y nos los entregan a nosotros, y los que tienen algún tipo de deficiencia física o mental.

Castigo divino

Tras el terremoto tenemos un programa educativo especial. Cuando empezamos, le dimos a todos los niños una hoja de papel y les pedimos describir o dibujar exactamente qué era un terremoto para ellos.

Image caption Los niños duermen todos en la misma carpa.

Algunos dijeron que un sismo es algo que ocurre, como un camión que se sale del camino y golpea contra una casa. Otros que es algo que cae del cielo.

Pero la mayoría respondió que los terremotos ocurren porque somos pecadores y es un castigo de Dios.

Debido a estas respuestas, nos tomamos el tiempo necesario para explicarles que un sismo es un evento natural que puede ocurrir en cualquier país. Antes de que ocurriera en Haití, pasó en países como Japón, Estados Unidos y México.

Y ahora tienen otra idea de lo que es un terremoto.

Poder comunicarse

Para mí la adopción no es algo malo. No estamos en contra de adoptar. Pero hay un pequeño problema que tiene que ver con la comunicación, que para mí es muy importante.

Por ejemplo, en Haití nosotros hablamos francés y criollo haitiano. En Estados Unidos hablan inglés. Si el niño es adoptado por una familia estadounidense hay que hacer todo lo posible para que pueda expresarse en inglés, o que el padre adoptivo pueda hablar la lengua del niño.

Porque si esto no ocurre, sus primeros meses en Estados Unidos serán una batalla para el niño.

Porque la adopción es algo bueno, especialmente si el niño encuentra padres que lo aman, pero no debemos olvidar cómo se comunicará con ellos.

Cuando el niño no puede explicar lo que siente, cuando no puede preguntar sobre nada de lo que ve, eso es un problema.

El niño tampoco debe ser una mercancía. Algo que nosotros damos y recibimos dinero a cambio. Esa tampoco es mi visión.

Promesa

Aquí nosotros recibimos niños de todo el país. De Jacmel, de Leogane, de Puerto Príncipe, etc. Los alimentamos, le damos un lugar para dormir, educación y una vida familiar, donde hablamos con ellos y compartimos cosas con ellos.

Y yo hago una promesa.

Si logramos encontrar gente que nos apoye o más donantes que nos ayuden financieramente o de alguna otra manera, nosotros prometemos que haremos todo lo posible para que la tristeza se vaya de los corazones de los niños.

Para darle una mejor educación y un lugar donde puedan dormir y explorar la vida.

Como ustedes pueden ver, ellos están sonriendo, están jugando y están hablando de sus cosas.

No quiero decir que ellos no están afectados por lo sucedido, pero el terremoto no se quedará en sus corazones para toda la vida".