Lula en La Habana

Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (der.) y el canciller cubano, Bruno Rodriguez.
Image caption El intercambio comercial entre los dos países está creciendo.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó a Cuba para concretar varios acuerdos económicos con su homólogo, Raúl Castro. La importancia de los proyectos es enorme y se mantienen en la mayor reserva.

El programa que las autoridades cubanas entregaron a la prensa sólo da acceso a dos actividades, el recibimiento en el aeropuerto el martes 23 y la despedida, en el mismo lugar, el jueves 25. El resto de sus movimientos no se mencionan.

Su avión llegó apenas unos minutos después de que aterrizaran los de Raúl Castro y Hugo Chávez. Igual que ellos, evitó responder preguntas a la prensa nacional y extranjera reunida en la pista del aeropuerto de La Habana.

Recibido por el canciller cubano, Bruno Rodriguez, abordó inmediatamente un automóvil y se alejó del aeropuerto. Sin embargo, Lula aseguró en Brasil que se reuniría con el presidente Raúl Castro y con el comandante Fidel Castro, al que calificó de "mi amigo".

El puerto de Mariel

A pesar del secretismo oficial se conoce que el presidente Lula viajará este miércoles al puerto de Mariel, a 50 km al oeste de La Habana, donde se desarrollará el mayor de los proyectos financiados por Brasil, con un costo de US$300 millones.

Se trata de convertir al Mariel en el puerto de la capital, con acceso para barcos de mayor calado. El puerto de La Habana no puede utilizarse porque el túnel que lo atraviesa impide que se profundicen más los canales de acceso.

Entre las obras que se prevén está aumentar el calado del puerto de Mariel y la adaptación de sus instalaciones para que pueda recibir barcos de mayor tamaño, los que cruzarán el Canal de Panamá cuando termine su remodelación.

Está prevista la construcción de un gran almacén de contenedores, de una autopista y de una vía férrea Habana-Mariel. También hay muchos rumores en torno a la posibilidad de que a largo plazo se convierta en una especie de zona franca.

Más créditos e inversiones

El otro gran proyecto brasileño es la prospección de las aguas profundas de Cuba en busca de petróleo, algo en lo que la compañía Petrobras tiene vasta experiencia. De todas formas tendrán que competir con varias petroleras más que ya están posesionadas.

Hasta ahora ninguna compañía ha tenido éxito en su prospección, las reservas probables son enormes pero el crudo no aparece. De todas maneras, Venezuela mantiene la confianza y trabaja en el desarrollo de un polo petroquímico en el centro de la isla.

Ahora se suma también Brasil que pretende construir una planta de producción de aceites combustibles, que estaría ubicada en La Habana. Todo esto fue ya discutido por el gobierno cubano con el Ministro de Industria y Comercio de Brasil, Miguel Jorge.

En total, los créditos que Brasil otorgó a Cuba suman US$1.000 millones, 600 de los cuales están dirigidos al puerto de Mariel, la construcción de carreteras, la producción de arroz y caña de azúcar, y el resto para la compra de alimentos, según indicó el portavoz de Lula, Marcelo Baumbach.

La balanza y la política

El intercambio comercial entre los dos países está creciendo y llegó en el año 2009 a US$330 millones. Sin embargo, la balanza se inclina en favor del gigante sudamericano, que exportó productos por valor de US$223 millones.

Actualmente trabajan en Brasil 43 colaboradores cubanos en los sectores de salud, deporte, cultura, agricultura y educación. Además se han graduado más de 600 jóvenes brasileños en universidades de la isla, 271 de ellos médicos.

Justamente en estos días el gobierno de Lula acaba de anunciar que utilizará el método cubano de alfabetización, "Yo sí Puedo", que ya se había probado de forma piloto en Brasil. En otras partes del mundo se utilizó para alfabetizar a tres millones de personas.

Las relaciones entre las autoridades cubanas y Lula son de larga data y tienen de trasfondo una identificación ideológica, aunque mantienen evidentes diferencias en cuanto a los modelos de sociedad que se proponen desarrollar.

Sin embargo, eso no parece ser un problema a la hora de colaborar mutuamente. Mientras Brasil trata de calzar económicamente a la isla, Raúl Castro apoya abiertamente las aspiraciones de liderazgo continental de Lula.

Contenido relacionado