Apoyo a Argentina, abarca pero no aprieta

Sombra de Hugo Chávez sobre emblema de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

Los países reunidos para conformar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños emitieron en Cancún, México, una declaración en la que unánimemente apoyaron el reclamo de Argentina sobre las islas Malvinas o Falklands.

El respaldo en sí no fue incluido en el documento final que forma la base de este nuevo proyecto de integración regional, sino que se trató de un texto aparte en el que se exhorta a que el diferendo con el Reino Unido sea llevado a un debate ante Naciones Unidas.

Más allá del nivel diplomático y declarativo de este respaldo, no se ha expresado ninguna medida concreta que los países latinoamericanos y del Caribe hayan decidido tomar para apoyar a su vecino del sur.

Según Francisco Panizza, especialista en América Latina de la London School of Economics (LSE), es muy difícil para los países de la región acordar medidas que vayan más allá de dar un impulso a una ofensiva diplomática.

"¿Cuáles serían esas medidas? ¿Embargos comerciales, sanciones económicas?", se pregunta.

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"No tiene mucho sentido para los países latinoamericanos entrar en ese campo. Cabe aclarar que Argentina tampoco está considerando ese camino", responde.

"Acompañado"

Aunque la postura del bloque no vaya a derivar en actuaciones inmediatas, ese respaldo no es necesariamente vacío, considera Manuel Alcántara, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca, en España.

"Siempre conviene estar acompañado en situaciones delicadas en términos de relaciones internacionales", expresó a BBC Mundo."Y es muy bueno que tus vecinos te digan que te van a apoyar".

El apoyo dice ser "unánime" y algunos países -como Brasil y Venezuela- han vociferado más fuertemente su respaldo, este último tildándolo de "incondicional". Sin embargo, la clave está en qué tan lejos están dispuestos a ir por el hermano país.

El profesor Panizza no cree que se daría una situación a la similar a la de la Organización de Estados Americanos en 1982, en la que Chile y Colombia se unieron a Estados Unidos contra una resolución de respaldo unánime a Argentina durante el conflicto del Atlántico Sur.

No obstante, sostiene que en este momento se pueda ir más allá de lo que se planteó en Cancún.

"Habría unos países que estarían más dispuestos a llevar las cosas más adelante. Pero sus propuestas y medidas serían muy difíciles de acordar por todas las naciones latinoamericanas", dijo a la BBC.

Intereses

Por otra parte, Manuel Alcántara de la Universidad de Salamanca, sostiene que la lealtad está sujeta a los intereses individuales de cada país, sobre todo en el ámbito económico.

Una situación que puede ser muy real, teniendo en cuenta el factor de la exploración de petróleo y gas que iniciaron las empresas británicas en aguas territoriales de las islas Malvinas o Falklands.

"Supongamos que se genere un consorcio en el participe Petrobras, de intereses brasileños. Es una situación de comercio internacional abierto y libre en el que se vería perfectamente legitimado a entrar en una puja", planteó Alcántara.

"Bastaría que eso fuese así para que se rompa la supuesta unidad de acción latinoamericana", sentenció.

A pesar de esto, el catedrático español afirma que Argentina está haciendo lo que tiene que hacer.

"No puede quedarse de brazos cruzados. Es una reclamación histórica de Argentina que siempre ha iluminado el imaginario colectivo nacional y nacionalista y es lógico que proteste", indicó.

La cuestión es que dichas protestas conduzcan a una negociación con el Reino Unido, sobre todo si se llegara a encontrar petróleo o gas.

Poder

Image caption Hay apoyo para que Argentina lleve sus reclamos ante la ONU.

Lamentablemente para Argentina, como suele suceder en las relaciones internacionales, las cuestiones de poder son las que determinan cuál es el balance de esas negociaciones.

"Después de la guerra en 1982, el balance de poder se volcó todavía mucho más, tanto en los militar como lo político, en favor del Reino Unido", aseguró Panizza.

"Al mismo tiempo, esto hace mucho más difícil para el gobierno británico hacer cualquier concesión a Argentina", explicó.

"Mucho depende de cual sea la situación interna británica. Si bien ese gobierno ha tratado de minimizar el conflicto y restarle dramatismo, no ha demostrado que esté inclinado a ninguna negociación y mucho menos a la cuestión de la soberanía".

Una opción que le queda a Argentina es llevar sus reclamos ante Naciones Unidas, como lo acaba de proponer el presidente de Brasil Lula da Silva, para que sea debatido por todas las naciones miembros.

Pero, de todas maneras, las resoluciones de la ONU también son declarativas y no obligan a las partes a tomar acción al respecto.

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